EL EXTRAÑO LIBRO ROJO DE JUNG

Los pasados 10 de noviembre en Madrid y el día 11 en Barcelona tuvieron lugar unas presentaciones que fueron un acontecimiento mundial para todos los seguidores de Jung  de habla hispana.  En estas dos ciudades españolas se presentó la esperada edición en castellano del Liber Novus, más conocido por el Libro Rojo de Jung.

 

 

 

 

 

Los pasados 10 de noviembre en Madrid y el día 11 en Barcelona tuvieron lugar unas presentaciones que fueron un acontecimiento mundial para todos los seguidores de Jung  de habla hispana.  En estas dos ciudades españolas se presentó la esperada edición en castellano del Liber Novus, más conocido por el Libro Rojo de Jung.

 

El extraño ejemplar de singular belleza fue, y de algún modo sigue siendo, el libro inédito más influyente de la historia de la psicología. Digo inédito porque la mayor parte del tiempo lo fue, sólo se conocían extractos y borradores del texto de este trabajo “secreto” de Jung.

 

En el otoño de 2009 se publicó por primera vez este manuscrito en Estados Unidos y ahora en España. El original permaneció en la caja fuerte de un banco suizo hasta que, en el 2001, los herederos de Jung permitieron su publicación. Hasta  entonces sólo unas pocas personas disfrutaron de esta insólita obra. Pero conozcamos resumidamente la historia de cómo se fraguó este trabajo al que Jung dedicó 16 años de su vida, desde 1914 hasta 1930.

 

Cuando Carl Jung rompió en 1913 su relación profesional con Sigmund Freud, el psicólogo suizo comenzó un extraño periodo de introspección que, algunos estudiosos, calificaron como un episodio psicótico. En este proceso de visualizaciones y exploraciones internas, el propio Jung confesó que temió por su salud mental.  En lo que llamó “inspiración activa”, Jung escribe que fue “visitado” por dos presencias, el anciano Elías y la joven Salomé. Con el tiempo el anciano, que hacía las veces de un consejero espiritual según Jung, se convirtió en Filemón, que originalmente aparece en el libro escrito en griego.  Sobre estas figuras escribió Jung: “Me llevaron al convencimiento de que existen otras cosas en el alma que no hago yo, sino que ocurren por sí mismas y tienen su propia vida”. Además de las figuras citadas, en sus experimentos Jung visualizó imágenes míticas, recogidas en el libro en forma de mandalas y otras formas. El autor escribe que dichas imágenes no pertenecían a su experiencia personal, por lo que las calificaba de pertenecientes al “inconsciente colectivo”.

 

En estas experiencias, que durante años Jung simultaneó con su trabajo en la consulta como psicólogo, también se dieron sueños que podríamos calificar premonitorios. En 1913 visualizó una Europa sumida en una gran desolación y muerte. En agosto de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial donde, la visión junguiana, se materializó en una cruda realidad. No es el primer caso de extraños sueños o visiones que luego suceden. Está el caso de un periodista que soñaba con erupciones de volcanes que luego, extrañamente, sucedían. Esto le sirvió para escribir un raro libro donde se plantea una curiosa teoría del tiempo que en algún momento comentaré. Con la pretendida teoría de las catástrofes, por cierto, que un vecino de Dalí ayudó a dar conocer en nuestro país.

 

El germen del Libro Rojo fueron los Libros Negros, una especie de borradores donde Jung iba plasmando todas sus ideas de aquel tiempo. La cuidada caligrafía, las pinturas y dibujos, la delicada impresión y elección del papel, hacen de esta obra una especie de códice medieval que, evidentemente, Jung concibió como una obra artística para perdurar. Se discute si el autor quería o no publicar este texto, más que nada porque nunca lo incluyó en la edición de sus Obras Completas. Incluso sus herederos se amparaban en el carácter biográfico y no académico de estos trabajos para no publicarlos, pero muchas son las pistas que nos hacen pensar que era una obra hecha para ser conocida por el público. El propio Jung  hizo llegar el texto a varios amigos para conocer su opinión. Incluso encargó pruebas de imprenta y, por último, escribió un prólogo, nunca acabado, que nos habla de la intención de ser un texto para ser leído por otros.

 

Es difícil clasificar este libro que algunos llaman la “Biblia del subconsciente”. Tiene claras influencias de la Divina Comedia de Dante y del Zaratustra de Nietzsche. Puede ser una obra filosófica, religiosa, mística, psicológica o una alucinada psicodélica y surrealista. Quizá sea de todo un poco, pero lo que es sin duda, es una obra de arte bibliográfico y una obra imprescindible para conocer el mundo interior de uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX.

 

© JAVIER CORIA

 

 

 

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*