Los crímenes franquistas en la Tiyera

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Presentarán denuncias por asesinatos, desapariciones

 

Este jueves 17 de julio, por iniciativa de La Comuna d’Asturies, el grupo asturiano que forma parte de CeAQUA (Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra crímenes del franquismo), se presentarán los casos que cuatro asturianos en el  consulado de Argentina en Madrid. Presentarán denuncias por asesinatos, desapariciones, encarcelamientos y torturas acontecidos en los años de la Guerra Civil y posguerra contra gente de ese pueblo. Sus casos se entregarán al cónsul para que se remitan a la causa que la jueza María Servini de Cubría dirige en Argentina para investigar crímenes del franquismo.

 

La Tiyera es un pequeño pueblo a caballo entre la parroquia langreana de Ciañu y la mierense de Santa Rosa, en el alto que separa los dos concejos. Dedicado en las primeras décadas del siglo XX a la explotación del carbón, era un núcleo con mucha actividad sindical y política. Cuando el frente de Asturias cae, algunos de sus vecinos se fugan al monte y la represión caerá encima de ellos y de sus familias a manos de la Falange y la Guardia Civil. Con media docena de casas y una docena de familias viviendo en ellas, La Tiyera sufrió entre 1937 y 1941 una auténtica masacre: 15 vecinos resultaron muertos, otros siete pasaron por las prisiones y campos de concentración, y  otro fue desterrado

 

En febrero de 1937, seis días después de la entrada en Xixón de las tropas franquistas, sacan de casa a Vicente Rodríguez Rodríguez y a Cecilio González para llevarlos al cuartel de la Guardia Civil en Santu Miano. Por el camino los torturan hasta matarlos y los entierran en el monte. Sus familiares no pudieron trasladar sus cuerpos a un cementerio hasta 1952.

 

En marzo, el vecino Jesús Iglesias muere en la cárcel por el hambre y las torturas. En La Tiyera el panorama no era mejor. Allí se instala un cuartel donde actúan miembros de la Guardia Civil, del Ejército, falangistas, mercenarios de Marruecos… Lo que era un espacio de actividades cívicas se convierte en un escenario de violencia y muerte. Nada más quedan las mujeres, los niños y los viejos, porque los jóvenes habían huido al monte o estaban escondidos. En diciembre de ese mismo año, detienen a dos hijos de Vicente, Antonio Onofre Rodríguez Zapico, que estaban fugados. Son condenados a muerte, aunque la pena se conmuta más tarde por 30 años de prisión.

 

En 1938, asesinan a balazos a otro hermanoVicente Rodríguez Zapico, que estaba escondido en casa de una vecinaCarmen, a la que mandan al campo de concentración de Arnao, en As Figueiras (Castripol). En octubre, otra vez en el alto de Santu Miano, matan a palosPilar Terente Fernández y a Amada Zapico Zapico, que tenía a su maridoTomás Fernández Zapico, fugado en el monte. Pilar, viuda, había tenido que abandonar su casa con cinco de sus hijos porque se la habían quemado como represalia: su hijo mayor, Belarmino, de 17 años, se había fugado al monte para no tener que alistarse en el Ejército franquista. Los dos hijos pequeños de Amada se quedaron con los abuelos. Nadie pudo enterrar los cuerpos de Pilar y Amada porque sus asesinos los tiraron por la chimenea de una mina.

 

La represión sigue contra las familias de La Tiyera. En mayo de 1939 la Guardia Civil asesina en el monteBelarmino Fernández Terente, hijo de Pilar. Los otros cinco hermanos, entre los 16 y los 7 años, habían tenido que marcharse de criados a otros pueblos. En julio, condenan a muerte a Samuel Solís Fernández y lo fusilan en las paredes del cementerio de Uviéu.

 

En abril de 1940 un grupo de la “brigadilla” asesina a Tomás Fernández Zapico, marido de Amada Zapico, y a Aladino García Fernández, que estaban escondidos en una casa cerca de La Tiyera. Queman la casa y se dirigen al pueblo, donde cogen a dos mujeres que estaban lavando y les dan una paliza. Son Benigna González Llaneza y Josefina Terente Zapico. A esta última tienen que internarla en el Psiquiátrico y nunca se recuperó. En ese mismo mes, la Guardia Civil también mata a Silvino Iglesias Iglesias cuando estaba escondido con otros en Cardiñuezo (Ciañu). Entretanto, otro vecino de La Tiyera, Manuel González, muere en la cárcel de El Dueso (Cantabria) debido al hambre y los malos tratos. En junio de ese año, un grupo de falangistas asesina en una casa de La Tiyera a César Rodríguez Zapico, hijo de Vicente y Josefina, y a Eliseo Argüelles Álvarez. Los cuerpos estuvieron expuestos en la plaza del pueblo mucho tiempo, aunque sus familiares no pudieron enterrarlos ni supieron en dónde acabaron.

 

El último caso de este rosario de matanzas es en octubre de 1941, cuando un grupo de falangistas asesinan en su casa a golpes a Josefina Zapico Zapico, viuda de Vicente Rodríguez Rodríguez, que ya había estado desterrada, había visto morir a dos hijos y que tenía a otros dos en la cárcel.

 

Pero la represión también llegó a otros vecinos de La Tiyera en forma de prisión o destierro. A Gil González Zapico, otro de los hijos de Vicente y Josefina, lo desterraron. A Maximino, otro hermano, lo enviaron al campo de concentración de As Figueiras, que era el método que usaba el régimen franquista para cortar la ayuda que las familias daban a los “fugaos” en el monte. Con él iban su mujer Delfina Fernández Iglesias y su hijas más pequeñas, Predestina y Dorina.

 

Presentan las denuncias Maximino Rodríguez Fernández (nieto de Vicente y Josefina), Vicente Fernández Zapico (sobrino de Amada y Tomás), y Joaquín y José Ramón Fernández García (nietos de Pilar y sobrinos de Belarmino).

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