TMB Y LA HUELGA QUE NO PUDO SER

Finalmente los conductores de metro y autobús no saldrán a la calle durante esta semana. La que iba a ser una gran estrategia de presión contra la empresa TMB y el Ayuntamiento de Barcelona se ha quedado en nada después de un fin de semana de negociaciones, o más bien dicho, presiones sobre empleados y delegados sindicales que en último lugar han acabado aceptando unas propuestas de convenio que para nada se ajustan a sus demandas principales.

 

 

 

Texto: Veronica Encinas Fotos Francesc Sans

Finalmente los conductores de metro y autobús no saldrán a la calle durante esta semana. La que iba a ser una gran estrategia de presión contra la empresa TMB y el Ayuntamiento de Barcelona se ha quedado en nada después de un fin de semana de negociaciones, o más bien dicho, presiones sobre empleados y delegados sindicales que en último lugar han acabado aceptando unas propuestas de convenio que para nada se ajustan a sus demandas principales.

 

 

Durante semanas se han estado reivindicando los incumplimientos de los acuerdos  por parte de la empresa, que no ha pagado a los trabajadores ni el IPC de 2011 (que supone unos 700€ por cabeza) ni al parecer piensan incorporar este incremento en las tablas salariales de 2012. Asimismo, se han suprimido líneas y frecuencias de paso al mismo tiempo que se han incrementado los precios de los billetes.

 

Durante el fin de semana, se celebró el referéndum entre los trabajadores de metro, que finalmente decidieron no acudir a la huelga. Ante esta división interna, y a pesar de haber esperado hasta última hora del domingo, los compañeros de autobuses también decidieron abandonar.

 

Saturnino Mercader, Delegado Sindical de CGT del Comité de Empresa de Autobuses nos ha hecho una radiografía del porqué del final de estas reivindicaciones.

 

¿Cómo comenzó el conflicto?

 

La política de recortes ha llegado al transporte público igual que a todas partes y se manifiesta de dos maneras: por un lado se recortan los servicios de manera sibilina para que los usuarios no se den cuenta. Por ejemplo, en el caso de los autobuses se quita un autobús por línea y se hace que el resto vayan más rápidos, de forma que parece que la frecuencia no disminuye. Eso implica también que por cada autobús que se suprime también se ahorran entre dos y tres conductores, por tanto la plantilla se reduce, ya que están jubilando a muchos conductores pero tampoco se está contratando más plantilla.

 

Así, los recortes también afectan, por otra parte, a la inversión en personal. Se rebajan los sueldos ya que no se están pagando los atrasos del IPC para 2011 y nos han informado de que tampoco piensan pagarlos en 2012. Tememos que para el próximo convenio pretendan aplicar un ERO.

 

Los trabajadores de TMB están protestando porque hay trabajadores fuera de convenio en empresa pública. ¿Qué implica esto?

 

Se trata de un invento que se hizo hace veinte años en nuestra empresa. Estas personas son ingenieros o altos directivos que tienen unos sueldos que no conocemos, a pesar de ser una empresa pública. Hemos llegado a descubrir casos de jubilaciones de estas personas fuera de convenio que se llevan un plan de retiro de unos 500.00€. Además, por si esto no fuera suficiente, estas personas tienen doble plan de jubilación: el de autobuses y el de metro. Hay ejecutivos que constan como trabajadores de las dos empresas y se benefician de estas “dobles ventajas”.

 

Hemos intentado que la FAV (Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona) entre en el consejo de administración de TMB en representación de los usuarios para aplicar un poco más de transparencia pero se nos ha negado rotundamente. Nosotros no estamos en contra de según qué recortes, pero queremos que primero nos presenten las cuentas claras y que nos digan en que se están gastando el dinero para justificar esos tijeretazos. Curiosamente, cuando preguntamos cuánto cobran los directivos, el coste de crear empresas como “Mou-tv” o del alquiler de unos despachos en el distrito 22@ no nos quieren dar ninguna explicación.

 

Parece ser que también existe una campaña mediática en contra de los trabajadores de autobús y metro.

 

Hay una autentica campaña mediática en contra nuestra. Pero nadie habla de lo que está provocando esta situación de crisis.

 

Nadie presta atención a hechos como el recorte del “bus barri”, en el que se ha suprimido el servicio todos los domingos y festivos, a pesar de ser una reivindicación histórica. Nadie se da cuenta que en cambio las líneas que suben al Tibidabo y pasan por el parque Güell no las han quitado.

 

 Tampoco nadie ahonda en la cuestión de la subida de precios de los billetes: la T-10 que es la más usada se ha incrementado en un  12%, el billete sencillo ha subido un 38%, y curiosamente, el billete del “bus turistic” solo ha subido un 4,32%. Con esto ya se puede ver claramente cuáles son las intenciones de nuestros representantes políticos.

 

¿Pueden empeorar aún más las cosas?

 

Bien, la progresión de la situación lleva a pensar que los usuarios cada vez pagaran más y más, y que, al igual que en educación o sanidad, todo se encamine hacia la privatización de la empresa. Lo que debemos ver es que a pesar de la subida de impuestos y de precios de los billetes estos incrementos no se destinan a invertir en la mejora del transporte; ya que como he dicho antes, dentro de la empresa se están aplicando importantes recortes. La subida de los billetes estará muy por encima de la subida del IPC.

 

¿Existe una campaña del miedo dentro de la empresa?

 

Desde que empezamos nuestras reivindicaciones pensamos que la única manera de parar los ataques contra nosotros era juntar a todos los que sufren los recortes del sector, es decir, trabajadores y usuarios. Conseguimos unir a los trabajadores de metro y autobuses y obtuvimos mucho apoyo de las asociaciones de vecinos.

 

Lo que sucede es que al poder no le gustan este tipo de “alianzas” y tuvieron miedo cuando hicimos el anuncio de la huelga durante el Mobile World Congress. Ante ese miedo, los que están en el poder decidieron que estas uniones se tenían que acabar. En ese aspecto, crecieron las presiones para que el comité de empresa de metro se separara del de autobuses. Posteriormente se les ofreció un nuevo convenio con recortes bajo la amenaza de que si no lo aceptaban las consecuencias serían mucho más graves. Si a esto le añadimos la campaña mediática que ha habido contra los trabajadores, es normal que en el referéndum que se ha celebrado para decidir si se convocaba la huelga, más de la mitad de los trabajadores decidiera no ir.

 

Así han conseguido evadir la huelga y dividir a los trabajadores de una forma artificial, ya que han sido los sindicatos los que han decidido ir por separadoEso ha comportado que autobuses se quede sin capacidad de presión y que sea muy difícil convocar huelga de forma unilateral.

 

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