EL VERGONZOSO CIRCO DE LA DEMOCRACIA

Poco a poco los asistentes al mitin iban entrando por las puertas del hotel. Pelos engominados, gafas de sol ray-ban, gabardinas de cuero negro al más puro estilo Gestapo, pero también cabezas rapadas, botas militares y cazadoras alpha industries. Un verdadero desfile de personajes curiosos y un despliegue de seguridad propio de la recepción de un alto cargo.

 

 

 

 

 

Texto: Veronica Encinas Fotos: Francesc Sans

Este fin de semana nos ha dejado un domingo lluvioso en Barcelona, y en sintonía con el tiempo, la celebración del mitin central de la campaña de Plataforma per Catalunya.  El acto ha tenido lugar en el hotel NH Constanza del barrio de Les Corts, donde también se ha convocado una concentración en protesta contra el fascismo y la xenofobia.

 

 

Poco a poco los asistentes al mitin iban entrando por las puertas del hotel. Pelos engominados, gafas de sol ray-ban, gabardinas de cuero negro al más puro estilo Gestapo, pero también cabezas rapadas, botas militares y cazadoras alpha industries. Un verdadero desfile de personajes curiosos y un despliegue de seguridad propio de la recepción de un alto cargo.

 

En la acera de enfrente, una protesta convocada por la plataforma Unitat Contra el feixisme i el Racisme. A penas medio centenar de personas van recibiendo con caceroladas y gritos contra la xenofobia a los asistentes que van llegando. Éstos últimos sonríen con sorna, hacen fotos a los manifestantes e incluso dejan escapar algún gesto obsceno hacia ellos.

 

Dentro del hotel, la sala de conferencias acondicionada para el encuentro se va llenando poco a poco. Aquí el panorama no mejora demasiado. Más allá de los que parecen los protagonistas de American History X, también se pueden ver a padres y madres con sus hijos, quizá, demasiado pequeños todavía para entender tantos mensajes de resentimiento. En medio de toda la algarabía, aparece un señor que vende lotería del partido. Resulta desconcertante descubrir que en los boletos aparece estampada la imagen de las dos musulmanas con burka saltando a la comba, perteneciente al spot de su campaña para las últimas elecciones municipales.

 

“Controlem l’immigració, aturem la crisi”, dice el eslogan de la campaña. El candidato al Congreso se hace esperar y mientras suena la pieza de Bizet, Toreador seguida de  La cabalgata de las valkirias, de Wagner (realmente épico).

 

Por fin, veinte minutos más tarde de lo previsto, aparece el señor Anglada. Todo el mundo se pone en pie, aplaudiendo y gritando “presidente, presidente”.  La función no ha hecho más que empezar. Acto seguido entran las banderas oficiales del partido en desfile, se homenajea al presidente honorífico, el Sr. Vicenç Amat, y se reparten besos y abrazos entre las primeras filas del público.

El discurso se inicia con la lectura de la carta enviada por la Liga Norte italiana, en la que muestra su total apoyo a Plataforma x Catalunya y se congratula del “crecimiento de los movimientos identitarios por toda Europa” (ahora recurren a los eufemismos, que elegancia…).

 

El resto del espectáculo circense no presenta ninguna novedad: “protección a las familias catalanas”, “priorizar a los autóctonos y eliminar el favoritismo hacia los inmigrantes”, “acabar con la islamización de Catalunya”. Nada que no pudiera esperarse. Para acabar, además, Anglada dedicó unas palabras a los indignados que afuera seguían manifestándose bajo la lluvia, calificándolos de “ratas de cloaca”.

 

Lamentablemente, lo más preocupante de esa mañana no fue el considerable número de asistentes al mitin, ni tampoco los mensajes xenófobos que se repitieron una vez tras otra.

 

Lo inquietante eran las pocas personas que afuera pedían que no se le diera cabida a partidos de este tipo en el juego democrático. Una cosa es tener desafección política, que en los tiempos que corren es comprensible e incluso hasta justificable, y otra es vivir como si tuviéramos horchata en las venas. Entonces es cuando estos partidos van obteniendo más representación en los órganos de gobierno y nos llevamos las manos a la cabeza.

 

En un contexto político en el que el bipartidismo se impone y los partidos de ultraderecha se van haciendo hueco progresivamente, la respuesta ciudadana no existe. No nos preguntemos por que ganan adeptos PP, CiU o PxC. Cuestionemos porque las izquierdas se han convertido en un sucedáneo de lo que fueron y los movimientos populares, como el 15-M, se van diluyendo en agua, como un remedio homeópatico para este sistema “democrático” que tenemos y, al parecer, nos merecemos.

 

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