EL DRAMA SAHARAUI: 35 AÑOS DE OCUPACIÓN COMMEMORADOS CON LOS ASALTOS A GADAYM IZIK.

altA principio del mes de octubre 20.000 personas se instalaron en el campamento de Gadaym Izik  con el fin de reivindicar sus demandas sociales y económicas. El 8 de noviembre policías y militares marroquíes asaltaron el campamento instalado por los saharauis en las afueras de El Aaiún. A pesar del bloqueo mediático, la dureza de esta represión se ha hecho eco en el resto del mundo.

 

 

 

Texto: Veronica Encinas Fotos: Francesc Sans

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A principio del mes de octubre 20.000 personas se instalaron en el campamento de Gadaym Izik  con el fin de reivindicar sus demandas sociales y económicas. El 8 de noviembre policías y militares marroquíes asaltaron el campamento instalado por los saharauis en las afueras de El Aaiún. A pesar del bloqueo mediático, la dureza de esta represión se ha hecho eco en el resto del mundo.

 

Oualad Moussa, ingeniero geólogo y delegado del Frente Polisario en Cataluña, lleva 20 años ejerciendo la diplomacia en diferentes cargos como el de ministro de Desarrollo económico de la RASD y miembro del Secretariado Nacional del Frente Polisario. Oualad nos ha ayudado a arrojar un poco de luz sobre las causas y el desarrollo del conflicto que ha tenido lugar en las últimas semanas.

 

¿Cuáles fueron las causas que llevaron a la organización del campamento?

Las razones por las cuales comenzó el campamento de Gdaym Izik eran las reivindicaciones sociales: de trabajo, de sanidad, de participación… Estas reivindicaciones surgen porque durante 35 años Marruecos ha estado ocupando territorio saharaui y la población que ha estado bajo la ocupación siempre ha sido reprimida y perseguida; y también por la razón de que actualmente no hay ni una sola familia que no esté dividida entre los territorios ocupados El Aaiún  y los campamentos de refugiados de saharauis (dominados por el Frente Polisario). En 1975 empezó el éxodo, es decir, la huida de la ocupación. Todos los que logramos salir nos instalamos en los campamentos de refugiados, que son los territorios liberados que abandonó España. Esto viene a raíz de los acuerdos tripartitos que se firmaron entre Marruecos, España y Mauritania con la intención de repartirse los territorios, ya que no eran partidarios de la existencia de un estado saharaui en el norte de África. Por todos estos motivos, Gdaym Izik constituye la respuesta social de los saharauis dentro del territorio ocupado por los marroquíes.

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¿Por qué se reclaman estas mejoras sociales?

Los saharauis que están en los territorios ocupados por Marruecos apenas tienen derechos y se consideran ciudadanos de tercera categoría. Tienen que llevar un DNI diferente que incorpora las siglas SH (que significan saharaui) de manera que en cuanto les piden los papeles son automáticamente identificados y marcados. Por otro lado, no existen políticas de reubicación social, sino al contrario: la política de Hassan II fue la de trasladar más de 300.000 colonos al Sahara Occidental después de la Marcha Verde, desde entonces, los empresarios y comerciantes más grandes en El Aaiún son marroquíes: todas las licencias de pesca las tienen ellos, al igual que el comercio, las comunicaciones y las explotaciones de materias primas. Por otro lado, los territorios liberados, que están bajo el dominio del Frente Polisario, son las zonas más inhóspitas donde no existe desarrollo y donde no hay salida al mar; de esta forma, el Sahara occidental no tiene acceso ni derechos sobre las explotaciones de pesca, que por otra parte, están bajo los acuerdos de la unión europea con España, Marruecos y su socio privilegiado, Francia.

 

¿Cómo se desarrolla el conflicto? ¿Qué causas son las que propician la entrada del ejército de Marruecos en Gdaym Izik?

En principio, cuando se montó el campamento, las primeras declaraciones de los gobernantes marroquíes fueron que aceptaban las reivindicaciones sociales porque Marruecos es un país democrático, pero paralelamente a este discurso, empezó a llegar la policía y el ejército hasta el campamento, intimidando a los ciudadanos que allí se encontraban y a impedir el paso a la llegada de ciudadanos europeos que querían acceder al campamento, así como ONG, observadores internacionales o prensa. Antes de que estallaran los conflictos, los organizadores del campamento solicitaron a las autoridades marroquíes que retiraran la policía y el ejército, pero en lugar de eso los helicópteros empezaron a sobrevolar el campamento para seguir intimidando. Los primeros intentos de contacto fracasaron porque no se pudo llegar a ningún acuerdo. Posteriormente el rey envió al ministro de exteriores para negociar una salida y desmantelamiento del campamento. En este caso tampoco hubo acuerdo.  El campamento estaba formado por niños, hombres y mujeres. Estaban en pleno desierto sin ningún tipo de infraestructura, instalados en jaimas, de forma pacífica, para reivindicar sus derechos. Con lo cual no se contempló una salida sin haber negociado unas condiciones favorables a los saharauis. Entonces Marruecos empezó a emitir mensajes en los que calificó al campamento como un intento de sublevación dentro de los territorios ocupados. Por eso, el día 6 de noviembre, el rey Mohammed VI, hizo su discurso, como es habitual, conmemorando la marcha verde y la descolonización del Sahara occidental; se trataba de un discurso agresivo que dio luz verde a sus tropas para su avance y entrada en el campamento. Paralelamente a esto, había un encuentro entre Marruecos y el frente Polisario a nivel de las naciones unidas para el 8 de noviembre que fracasó debido a los altercados. Además, a raíz de la muerte del niño de 14 años las protestas se intensificaron y tomaron connotaciones políticas. Los ocupantes empezaron a reclamar la independencia saharaui, aun así, el comité organizador del campamento intentó mantener el discurso social. A esas alturas, ya se preveía que Marruecos iba a desmantelar el campamento de forma violenta.

 

¿Qué motivaciones de fondo puede haber en las actuaciones de Marruecos?

Resulta curioso  que Marruecos decida intervenir justamente coincidiendo con las fechas de su encuentro con el Polisario en la ONU, lo que hace sospechar que Marruecos intenta llevar a cabo un objetivos que pretende desde hace tiempo: convencer a la UE y la comunidad internacional de que la única solución al conflicto es una autonomía, en que la totalidad de los territorios del Sahara se integren dentro del estado de Marruecos como una provincia más pero con condiciones especiales, a lo que el Frente Polisario se ha negado de manera rotunda. El Polisario ha puesto encima de la mesa una propuesta de trabajo progresivo que consiste en primer lugar en dar la libertad de escoger mediante referéndum a los ciudadanos saharauis entre la integración, la autonomía y la independencia de los territorios. Pero Marruecos se ha negado a otorgar esta libertad de elegir porque sabe perfectamente que el resultado sería el de la independencia. Hasta incluso se ha llegado a plantear que los colonos participen en este referéndum y aun así no lo han aceptado. Las Naciones Unidas ya hicieron en su momento un proceso de identificación sobre la población de los territorios ocupados, en el que estuvieron de acuerdo tanto los notables saharauis como los marroquíes, y llegaron a la conclusión de que en caso de celebrarse un referéndum tendrían derecho a participar solamente 86.000 personas identificadas como saharauis.

 

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¿Por qué las posturas entre colonos y saharauis son tan irreconciliables?

Porque las diferencias culturales son enormes. No nos parecemos en nada. Nosotros hablamos un dialecto del árabe que se llama hassaniyya mientras que en Marruecos hablan tashelhit y otros dialectos del árabe berebere. La población del Sahara no es berebere y tampoco se hablan sus dialectos árabes. En cuanto a la vestimenta, nosotros utilizamos la daraá y ellos utilizan la chilaba. En relación a esto mismo, nuestras mujeres van con la cara destapada y con melhfas. Hasta incluso nos diferenciamos en la forma de tomar el té. Hay diferencias abismales entre saharauis y marroquíes tanto en la calle como en el hogar. Nuestro Islam es mucho más tolerante y permite a la mujer más libertad y participación, es más, la mujer tiene un papel muy importante en nuestra sociedad y su maltrato está totalmente rechazado. Por eso mismo, la mujer está presente y protagoniza nuestra lucha. Por otro lado, nuestra estructura social tiene una estructura tribal. En Marruecos en cambio se organizan en comunidades. La principal diferencia es que en la organización tribal hay elementos de arraigo social y familiar mucho más fuertes: la tribu, la familia, la fracción, la subfracción,… Esto, sin embargo, no forma parte de la cultura marroquí. La figura del notable también es muy importante; se trata del jefe tribal. Durante la época colonial tuvo mucha importancia porque participaba en las asambleas y cortes españolas como representante de la provincia número 53.

 

¿Y en el futuro?

La situación está bastante tensa por todo lo que ha ocurrido. El Polisario se encuentra entre la espada y la pared porque hay una exigencia enorme de los jóvenes de nuestro pueblo, que cada vez están más convencidos de que la guerra es la única salida. Lamentablemente, después de las reuniones fracasadas de estos días en la ONU parece que estos procesos no avanzan si no hay sacrificios. Ya hemos tenido muchos muertos durante todos estos años que hemos estado luchando y sin ningún resultado ni intervención de la ONU. Realmente ya no confiamos mucho en este organismo. El único elemento positivo que nos aporta es que el conflicto del Sahara es tratado como un tema relacionado con la descolonización, de manera que NNUU en todas las asambleas habidas no ha dejado de insistir en la descolonización del Sahara y en la búsqueda de una solución. Pero la paciencia de nuestra población tiene sus límites. Tenemos que ser conscientes que una mitad del pueblo lleva 35 años en campos de refugiados y la otra mitad lleva 35 años bajo la presión de Marruecos.

 

¿No sería más fácil tomar otra opción menos conflictiva? ¿Por qué seguir luchando?

Por encima de todo existe nuestra subsistencia como género, nosotros no queremos diluirnos en Marruecos. Somos pocos, hacemos resistencia y luchamos. España no fue capaz de dividirnos ni los ejércitos de Marruecos tampoco porque siempre hemos luchado por nuestra propia identidad. Tenemos un espacio que nos pertenece y donde han vivido nuestros antepasados y nosotros no queremos que se diluya y desaparezca.

 

¿Qué opina del papel de los países vecinos, así como de los organismos internacionales?

Todo es cuestión de intereses. La pregunta clave es ¿qué quiere Occidente del Norte de África? La realidad es que se busca la unidad de los países del Norte de África donde a su vez hay grandes fuentes de recursos energéticos y viven más de 74 millones de personas que pueden convertirse en un gran mercado para Occidente. Por tanto, se trata de una cuestión de control, cuantos menos países pueda haber, mejor para ellos. El territorio del Sahara Occidental es de gran importancia para la estrategia geopolítica de occidente: tenemos importantes recursos energéticos y de fosfato, 2000 kilómetros de costa con grandes reservas pesqueras y estamos a 20 minutos de vuelo de las islas Canarias. Además, Marruecos tampoco está interesado en dar un punto y final al conflicto porque es socio privilegiado de Francia y sabe que puede aprovecharse de esta ventaja. Por otra parte, España dejó de jugar su rol desde hace mucho tiempo…

 

¿Y cree que esto ha ido variando en función del partido político que gobernaba en España?

El discurso ante las NNUU, en general,  siempre suele ser el mismo, a favor de la autodeterminación y no ha habido gran diferencia entre unos y otros. Pero por ejemplo, con los últimos acontecimientos aun no hemos escuchado ningún comunicado de condena a la actuación de Marruecos…

 

¿Cómo han sido las últimas negociaciones entre el Polisario y Marruecos en el seno de Naciones Unidas?

Están previstos dos encuentros más: en diciembre de 2010 y en enero de 2011. El nuevo elemento en las negociaciones es que Marruecos acepta escuchar nuestras propuestas y por primera vez, el Ministro de Exteriores marroquí expone que es necesario buscar una nueva dinámica para la resolución del conflicto, lo que parece demostrar una nueva postura de Marruecos ante la problemática, que también puede venir por las presiones que se ejercen desde el exterior para la renegociación. Por otra parte, es evidente que a Marruecos no le interesa mantener una guerra contra el pueblo saharaui, organizado en guerrillas, ya que eso genera mucho desgaste para el país.

 

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