LINA VALERO: POR AMOR AL ARTE

altVivimos en un momento en el que resulta difícil encontrar una salida viable a nuestros sueños y aspiraciones. Aun así, hay personas que luchan por conseguir un objetivo. Lina Valero es una de ellas. Ha creado su propio espacio de arte en un pequeño local del barrio de Gracia, en el que pretende dar cabida a la obra de nuevas promesas, una oportunidad a aquellos que han visto las puertas cerradas. Hasta este sábado 4 de junio, la galería acogerá

 

 

 

 

Texto: Veronica Encinas Fotos: Francesc Sans

 

 

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Vivimos en un momento en el que resulta difícil encontrar una salida viable a nuestros sueños y aspiraciones. Aun así, hay personas que luchan por conseguir un objetivo. Lina Valero es una de ellas. Ha creado su propio espacio de arte en un pequeño local del barrio de Gracia, en el que pretende dar cabida a la obra de nuevas promesas, una oportunidad a aquellos que han visto las puertas cerradas. Hasta este sábado 4 de junio, la galería acogerá  la obra de Victòria Pujadas, que nos trae su mirada “A través del mirall” y a partir del 9 de junio nos revelará la obra de Alberto López Burgués, que expone por primera vez en Barcelona con “Realidad Relativa”.

 

¿Cómo se te ocurrió abrir una galería de arte en estos tiempos que corren?

 

Por inconsciencia, lo tengo clarísimo. Resultados productivos no los vamos a encontrar, eso es evidente. Este espacio que ocupa la galería es también mi estudio. Yo soy pintora pero también quiero exponer obras de otros. De hecho, la palabra galería no me gusta. Es un espacio para que expongan otros y le hemos acabado llamando galería porque no queda otro remedio y tenemos que entendernos.  Pero lo que yo quiero es darle la oportunidad a gente que no ha podido exponer en otras galerías.

 

¿Y entonces que tiene este espacio de diferente?

 

La mirada del artista, que es la mía. Yo entiendo al artista. De manera que sé cuáles son sus necesidades, sé que para seguir pintando necesitas que tu obra circule y se vaya de ti.

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Es decir, exponer.

 

No. Son cosas diferentes. Que se vea es un agradecimiento personal pero por acumulación, y hablo de cosas físicas, necesitas que la obra se vaya. Uno de los principales motivos por los que se deja de pintar es por exceso de obra. A la mayoría de artistas les pasa: llega un punto en que no saben dónde poner sus lienzos.

 

Hay mucha capacidad de producir y poca de almacenar.

 

Sí. Aunque siempre puedes esperar a la verbena de San Juan… Pero es importante saber que no solo se trata de un problema de espacio físico sino que juega un papel importante la parte psicológica. Llega un momento en el que te preguntas “¿por qué almaceno tantas obras?” o “¿qué sentido tiene el hecho de pintar?”. Por estos motivos es por lo que necesitas exponer, o mejor dicho, que tu obra vaya circulando. Ya no se trata sólo de una cuestión de ego o de obtener algún beneficio económico.

 

Así, se deja lo de los beneficios para lo último…

 

Hay muchísima gente que no vive de su pintura. Ese es mi caso, que no sólo no vivo de mi obra sino que también invierto en una galería, de ahí mi punto de inconsciencia… A pesar de todo intento que este espacio suponga el mínimo coste, teniendo máxima calidad estando en contacto con escuelas de arte y otras galerías.

 

¿La intención es principalmente descubrir a gente nueva?

 

Estoy haciendo de todo. Por un lado, potenciar a gente nueva y por otro, descubrir a gente que a mí me guste. A medida que he ido trabajando he llegado a la conclusión de que mi criterio es que me guste mucho, que tenga sensibilidad y que la obra tenga el alma del artista.

 

¿Que te guste a ti o que pienses que le puede gustar al público?

 

Definitivamente, que me guste a mí. Y lo más importante, que tenga el alma del artista. En un proceso de creación de una obra o de una colección hay un momento de comenzar un camino de investigación para ir encontrando cosas, llegas arriba, que es cuando sabes, notas y sientes que estás haciendo aquella obra, y después de esto, llega el momento de repetición, que es cuando has aprendido. Eso es lo que yo busco y lo que yo denomino el alma del artista.

 

¿La gente nueva posee ya el alma del artista o es necesario que tengan un recorrido previo?

 

Es con esto con lo que más suelo encontrarme. La mayoría de artistas tienen sensibilidad, hacen cosas interesantes pero no tienen este camino hecho. Les falta esa alma para llegar al equilibrio. Algunos, en cambio, son más adultos y acaban siendo también más profesionales y otros, que me resultan muy interesantes, tienen mucha sensibilidad y permiten un diálogo que me lleva a enseñar la obra que están haciendo hasta que se consolidan.

 

¿Hay algún elemento diferenciador que pueda aportar este espacio?

 

Diferenciador o no, este espacio está abierto a todo. Todo lo que pueda  ser y se pueda aportar. Una de las ideas que se están estudiando es hacer una proyección de videoarte en el espacio interior de la sala cada día. Lo que yo pretendo también es atraer al público consumidor de arte: un consumidor que quizá no tiene capacidad económica suficiente para adquirir obras pero que le gusta ver el arte, crear un grupo de “clientes” habituales que tengan interés por venir aquí y se hagan amigos del espacio.

 

LA MIRADA DE VICTÒRIA PUJADES

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Es una de las invitadas a la galería Art Lina Valero, y al igual que Lina, ella es otra enamorada inconsciente del arte. Su obra permanecerá hasta mañana, día 4 de junio, en exposición.

 

¿Qué es lo que te aporta la pintura? ¿Qué te motiva a pintar?

 

Para buscar ese porqué tendríamos que irnos muchos años hacia atrás. Mi padre ya era pintor y por tanto, lo de la pintura, más que de familia, me viene de genes. Pero también pinto un poco por aburrimiento. Cuando era pequeña tenía la costumbre de pintar siempre que me aburría y así crecí, con un pincel en la mano. El hecho de haber estado en un entorno familiar tan vinculado al arte te lleva a entender la vida de otra manera.

 

¿Cuándo decides dedicarte al arte de forma profesional?

 

Para mí eso nunca ha sido una decisión. Nunca me he planteado el hecho de ser pintora. Más bien he decidido varias veces dejar de pintar, pero la vida siempre me ha llevado hacia el mismo camino, a seguir pintando. Al final he decidido que lo mío es pintar y pinto.

 

¿Cuál es el sentido de tu obra?

 

Para mí es una forma de expresarme y de mostrar el descontento hacia muchas cosas. En el fondo, todos estamos muy descontentos del entorno y todos tenemos muchas cosas que decir. Principalmente necesitamos sacar afuera nuestras insatisfacciones. La finalidad de mi obra, en principio, es la de expresar esta crítica. Llega un punto en el que has ido madurando y te has acabado haciendo amiga de este impulso interno, lo que también te lleva a un estado más equilibrado. Como mi manera de expresarme es pintar, pues explico cosas pintando. No hay más, solamente se trata de ir experimentando hasta encontrar ese equilibrio.

 

¿Y hasta el momento lo has vivido así?

 

Convertir esta manera de expresarse en una forma de vida es una gran satisfacción. No se trata tanto de vender tu obra. Si haces lo que tienes que hacer en esta vida al final puedes conseguir vivir de ello. Pero no puedes basarlo todo en un negocio.

 

¿Cómo se articula tu trabajo?

 

Normalmente trabajo por series. Para mí es como comenzar una novela: empiezas por un cuadro, que te lleva a otro y así sucesivamente. Todos tienen una especie de vínculo entre ellos, que es lo que se suele llamar serie. De esta manera, empiezas a investigar cosas sobre un tema que te llama la atención y así comienza todo.

 

¿Qué es lo que te lleva a empezar una serie?

 

Pues por ejemplo, para mi última serie, “A través del mirall”, está todo trabajado sobre publicidad. La mayoría son plafones publicitarios que me he ido encontrando por la calle y que yo he decidido trabajar encima de ellos tapando los textos y modificándolos, creando diálogos con las imágenes. Todos eran carteles que me he encontrado tirados y me han llevado a pensar que son las constantes que nos encontramos en nuestra sociedad: publicidades que han caducado, imágenes que ya no sirven y que se han tirado a la basura. Me planteo entonces, que detrás también hay un trabajo de un fotógrafo y las imágenes de modelos que también caducan y se tiran, todo muere. Esto supone una carga muy fuerte para nuestra sociedad, no deja de ser un símbolo del capitalismo en que vivimos. Mi obra pretende solidarizarse con estas imágenes muertas. No es un reciclaje, es más, encontrarse con esa energía que ha sido desechada. “A través del mirall” es una obra muy femenina y se nota que está hecha especialmente para mujeres. Tiene referencias históricas, pictóricas y hasta religiosas.

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