SALAH JAMAL: “TENEMOS LA ILUSIÓN DE RECUPERAR LA DIGNIDAD”

 

altLa semana pasada tuvo lugar el acto ‘Las revoluciones en el Magreb y el mundo árabe’ organizado conjuntamente por Revolta Global-Esquerra Anticapitalista y la Comunitat Palestina a Catalunya, en la Casa Palestina de Barcelona. La conferencia contó con la participación de Sami Abdul-Jawad, (vicepresidente y coportavoz de la Comunitat Palestina en Catalunya), Salah Jamal (historiador), Pepe Nieto (miembro de So de pau)

 

 

 

 

 

Texto: Veronica Encinas Fotos: Francesc Sans

altLa semana pasada tuvo lugar el acto ‘Las revoluciones en el Magreb y el mundo árabe’ organizado conjuntamente por Revolta Global-Esquerra Anticapitalista y la Comunitat Palestina a Catalunya, en la Casa Palestina de Barcelona. La conferencia contó con la participación de Sami Abdul-Jawad, (vicepresidente y coportavoz de la Comunitat Palestina en Catalunya), Salah Jamal (historiador), Pepe Nieto (miembro de So de pau) y Josep Maria Antentas (profesor de sociología a la UAB). También se contó con la colaboración de Come Heshmat (periodista holandesa-egipcia participante en  las protestas contra Mubarak) y Souad Guennoun (activista y fotógrafa marroquí en Casablanca), ambas intervinieron al acto a través de una conexión telefónica por Internet.

 

Salah Jamal es de origen palestino, afincado en Catalunya desde hace muchos años. Historiador y representante de la Comunidad Palestina en Catalunya, nos ha concedido unos minutos a parte para hablarnos de su visión sobre las revoluciones árabes.

 

¿Quien encabeza la revolución libia?

La resistencia Libia nace en la zona oriental del país, que siempre ha estado bastante marginada. Se trata de una zona poblada en su mayoría por tribus que siempre se han quedado al margen de la vida política y económica. Por eso la revolución tuvo tanto éxito en tan poco tiempo y por eso mismo Gadafi bombardea esas zonas con tanta despreocupación, porque sabe que allí solo cuenta con enemigos.

 

¿Cuál es la posición de Palestina ante las revoluciones árabes?

Palestina juega entre dos polos opuestos: uno formado por Hamas, Siria, Hezbollah e Irán y el otro, formado por Estados Unidos, Arabia Saudí, Jordania y Egipto (cuando Mubarak aún estaba en el poder). Esta disputa perdura desde hace tiempo, de manera que  la voluntad y la actuación de Cisjordania y Gaza no vienen de una autoridad propia sino de presiones externas de aliados como Hamas pero también de Israel. En todo caso, ni una parte ni la otra dominan la situación y difícilmente podrán unirse para protagonizar un levantamiento. Los jóvenes palestinos protestan precisamente por este motivo, saben que mientras haya esta división será imposible luchar contra la ocupación

 

¿Cree que hay una doble moral de Occidente ante estos conflictos? Parece que por un lado se apoyan los cambios democráticos pero por otro sacamos beneficio de las poblaciones sometidas bajo estos regímenes porque ganamos aliados.

El mundo occidental busca su interés, al igual que el mundo árabe; la diferencia es que  Occidente busca su interés a base de someter y robar a los países musulmanes y  encima con la doble moral de vendernos sus valores universales. No pueden robarnos y darnos sermones sobre valores humanos al mismo tiempo, y esto es lo que hacen las administraciones del mundo occidental.

 

A parte de que casi no se conoce su cultura…

Eso demuestra el miedo que tienen las sociedades occidentales del mundo árabe, que no deja de ser fruto de la ignorancia. Lo que no se conoce siempre da miedo. Los gobiernos occidentales influyen mucho en esto porque transmiten el miedo a las sociedades, el miedo “al otro”, cuando en realidad la mayoría de países árabes no tienen ni la mitad de capacidad militar que los de occidente. El discurso del miedo funciona siempre.

 

Estas revoluciones no tienen precedentes, aunque se han comparado con las que tuvieron lugar con la caída de la Unión Soviética.

Hay dos cosas fundamentales que ha desencadenado todo esto y que yo considero importantísimas: la recuperación de la dignidad y la pérdida del miedo. El mundo árabe siempre ha estado atemorizado y ahora sale a la calle. Toda esta población ha aguantado durante demasiados años, les ha faltado durante mucho tiempo la igualdad, la libertad y sobre todo, la dignidad.

 

¿Cree que se llegará  en todos estos países a una democracia consolidada parecida a la nuestra?

Al igual que los valores de la revolución francesa tardaron muchísimos años en extenderse al resto de Europa, creo que en estas zonas pasará algo similar. Todavía hay muchísimo trabajo por hacer y solo estamos  empezando.

 

¿Podemos hablar oficialmente de “revoluciones árabes”?

Creo que sí. Es una revolución que pertenece únicamente a países árabes en este momento, pero lo importante es que la bandera que lleva es la de la libertad y la de la dignidad.

Parece, en cambio, que en los países donde gobiernan monarquías, estas revoluciones no están teniendo mucho éxito.

Tiene una explicación. La mayoría de estos países monárquicos manejan muchísimo dinero y tienen una clase bienestante mucho más extensa y dominante. De esta manera es difícil que las clases pobres puedan crear una revolución porque están en absoluta minoría.

 

La única excepción a esta explicación es Marruecos, donde el rey sí que tiene mayor carisma entre la población. Una población, que por otra parte tiene unos indices de analfabetismo muy elevados y casi nula cultura política. De esta manera, el rey manipula fácilmente a la sociedad y puede presentarse ante ellos como un salvador y no como un dictador. Además de tanto en tanto se permiten ciertas manifestaciones y actos de reivindicación de derechos que simulan una falsa libertad.

 

¿Cómo se vive toda esta situación  siendo palestino?

Se vive con la ilusión de ver que la gente por fin está recuperando su dignidad. Y esto es algo que pasa en todos los países que ahora están en conflicto. Es un fenómeno generalizado. Esta vez no luchamos ni por pan, ni por arroz, luchamos por nuestros derechos. Las fuerzas del Estado, tanto las de Libia como las de Túnez, Egipto y el resto de países, no solo han torturado a la población, también la han humillado miserablemente. Ya no se trata de los golpes sino de tener que vivir con miedo y sentirse insultado continuamente. Lo más importante en todo esto es que por fin podemos sentirnos orgullosos de decir que somos árabes.

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