ECONOMIA ÉTICA: ¿UNA ALTERNATIVA A LA CRISIS ACTUAL?

Dado el contexto en el que hoy por hoy vivimos resulta un tanto extraño que alguien se detenga a plantearse si es posible conseguir beneficios económicos sin necesidad de contaminar o haciendo una labor social. Padecemos una crisis económica pero también una crisis de valores, afirman algunos gurús de las finanzas, y quizá este sea

 

 

 

 

 

Texto: Verónica Encinas. Fotos: Guillem Sans

Isabel Sánchez es directora regional del área de Cataluña y Baleares en Triodos Bank.

 

 

Dado el contexto en el que hoy por hoy vivimos resulta un tanto extraño que alguien se detenga a plantearse si es posible conseguir beneficios económicos sin necesidad de contaminar o haciendo una labor social. Padecemos una crisis económica pero también una crisis de valores, afirman algunos gurús de las finanzas, y quizá este sea el entramado ideal para la transformación de la economía tal y como la conocíamos hasta ahora.

 

No son ONG. Es evidente. Ni tampoco pretenden serlo; pero buscan una forma de trabajar que las distinga de la gran mayoría. Son empresas que intentan lucrarse de una forma menos agresiva con su entorno, ya sea medioambiental, económico o social. Su filosofía implica una manera de ver diferente el mundo de los negocios. Un mundo que tradicionalmente se ha percibido como frío y despiadado, sin lugar para los valores humanos, y que en los últimos años se ha ganado la enemistad y el recelo de una gran parte de la sociedad a causa de la crisis económica. Por eso, cuando escuchamos las palabras banquero o empresario difícilmente nos podemos imaginar a personas que pretendan financiar un proyecto de recuperación de los bosques o que utilicen un sistema de comercio justo para sus negocios.

 

Banca y ética, dos conceptos reconciliados.

Isabel Sánchez es directora regional del área de Cataluña y Baleares en Triodos Bank. Madre de dos hijas, pasó muchos años trabajando en otras entidades bancarias hasta que un día decidió que los valores que quería transmitirle a su familia eran diferentes. La banca ética no es un concepto nuevo, nació a finales del siglo pasado de una iniciativa de entidades que se propusieron aplicar la transparencia y la solidaridad en sus operaciones. El objetivo primordial es la transformación de la sociedad desde el mundo financiero, destinando los ahorros de sus clientes a sufragar proyectos que tengan un valor añadido para las personas y el medio ambiente. Al mismo tiempo, con estas acciones se pretende que el mundo del dinero se mire de una manera diferente. Tal y como lo describe Isabel, las actividades económicas no se pueden traspasar a una fórmula matemática, siempre hay personas implicadas y tienen una repercusión; por eso, tenemos que mirar que la fuerza del dinero se reconduzca a sectores que hagan una labor beneficiosa para otras personas o para el medio.

 

En la oficina de Barcelona de Triodos Bank, donde trabajan Isabel y el resto de sus compañeros se comparte una misma filosofía, no tan solo por las directrices que marca la empresa, sino porque todos y cada uno de ellos tienen esta particular visión del mundo. Es la propia convicción de transmitir a las personas que hay otra manera de hacer las cosas lo que les ha llevado hasta aquí. Poner conciencia a una parte de nuestras vidas que por norma general pensamos que no la tiene, así es como definen ellos su labor diaria.

 

Según la política de Triodos Bank, un banco tiene que tener beneficios, porque sino no aporta seguridad. Pero este beneficio no puede ser a costa de cualquier cosa. A diferencia de las cajas de ahorro, lo que desempeña esta entidad no es una obra social, y dicen que se diferencia de éstas en que se analiza muy cuidadosamente de donde provienen los beneficios antes de invertir en cualquier proyecto. Es decir, se mira que aquello que comporta un beneficio para el banco comporte alguna cosa positiva y sobretodo, que no contribuya a ninguna cosa negativa. Por este motivo, los criterios de exclusión son muy rígidos.

 

La Banca Ética no es dar limosna sino demostrar que se puede depositar nuestro dinero, e incluso obtener beneficios, contribuyendo a la economía real y a financiar proyectos, como por ejemplo la ayuda a la reinserción. Un pequeño gesto no solo ayuda a los demás sino que nos puede reportar también el llegar a ser mejores personas, comenta Isabel.

 

Triodos Bank no se ha librado de las críticas a pesar de tener una publicidad bastante buena. No se trata de publicidad en el sentido estricto de la palabra ya que  su difusión no se hace a través de los medios convencionales. Triodos explota el filón de la ética y la solidaridad, y siendo el único banco de estas características en España, de momento no necesita más. Aun así, muchos han tachado de “dudosas” algunas de sus inversiones en empresas como Repsol-Ypf, Coca cola o Inditex. A todo esto, Triodos alega en su defensa que éstas se tratan de inversiones indirectas destinadas a influir en empresas cotizadas para que incorporen en sus modelos de negocio prácticas éticas. De momento, en España Triodos no comercializa productos de inversión para particulares. Si es cierto que este banco se encuentra en expansión en nuestro país (tal y como nos han asegurado en las oficinas centrales de Barcelona) será necesario analizar como evoluciona el funcionamiento de esta banca ética.

 

Algodón ético

 

Siguiendo la ruta de lo ético se puede observar que las tendencias solidarias también se expanden por el mundo de la moda textil. Situada en Barcelona se encuentra una de las primeras tiendas de moda ética surgidas en España. Sus creadores, dos amigos de toda la vida ya hartos de cómo funcionaban las cosas en sus respectivos  mundos profesionales, decidieron unirse para tirar hacia delante el proyecto Intrépida Mu. Son dos jóvenes catalanes, Miquel Castells i Pepe Barguñó, que han apostado al máximo sobre sus ideas: yo conocía el mundo de la cooperación y mi socio el mundo del textil, dice Miquel. De esta manera, combinaron esfuerzos y conocimientos para crear esta tienda de ropa que sólo trabaja con tejidos de algodón cuyo origen es 100% orgánico (no se utilizan productos químicos en su producción) y que provienen del Perú y la India.

 

Cuando se les pregunta por el funcionamiento de su empresa el mensaje es claro: solo trabajamos con empresas y personas que cumplan nuestros mismos principios. No hacemos caridad ni pretendemos ocupar el lugar del sector público allí donde no llega. Y es que a parte de trabajar con materiales orgánicos, Miquel y Pepe se aseguran de que las compañías con las que colaboran cumplan con requisitos como el respeto a los trabajadores y los salarios dignos.

 

Intrépida Mu es uno de los muchos proyectos que fomenta Triodos Bank. Según sus creadores, es una cuestión de coherencia el haber escogido esta entidad para buscar una fuente de financiación. Cuando nosotros comenzamos Triodos ofrecía servicios bancarios muy  interesantes para empresas como la nuestra y no dudamos en el momento de elegir, asegura Miquel.

 

Estos dos empresarios reconocen que mantener un negocio como este es bastante difícil. A su favor tienen el reciente “boom” de la moda solidaria, ya que cada vez más se promocionan los productos ecológicos como gancho comercial y parece que poco a poco los consumidores van tomando conciencia de lo importante que resulta respetar el medio ambiente y las relaciones de comercio justas. En cambio, las dificultades que enfrentan hacen que  la organización no prospere tanto como a ellos les gustaría. El producto que ellos ofrecen va más allá de la estética o la utilidad, y asociar unos valores a una cadena de producción hace que este tipo de ropa sea más cara y, por tanto, tenga menos salida en el mercado.

 

Volviendo a la realidad

 

¿Puede la economía ética surgir como alternativa de cambio en el contexto actual? A consecuencia de la crisis financiera se vive cierta incertidumbre acerca del cómo y el cuándo se va a producir la reactivación de la economía mundial. En este escenario,  las iniciativas de comercio y banca ética, aun siendo todavía minoritarias, están experimentando un progresivo crecimiento.

 

Joan Tugores, mallorquín y catedrático de economía en la Universidad de Barcelona muestra serias dudas al respecto. Declara que si la banca ética está experimentando este crecimiento no es solamente porque la banca tradicional se ha desvinculado de toda moral y ética sino porque ha perdido una de sus características primordiales: la eficiencia. Además, el Sr. Tugores cree que iniciativas como la banca ética están destinadas a unos segmentos de la población especialmente concienciados, pero no sirven para el grueso de la población, que al final siempre quiere que se le ofrezca una retribución razonable por sus ahorros y acceder al crédito sin ningún otro tipo de consideraciones.

 

Con todo esto no se tiene que olvidar el problema capital. Tugores nos invita a la reflexión preguntándonos lo siguiente: ¿por qué existe un sistema financiero? Pues existe para captar el ahorro y canalizarlo hacia la inversión productiva, razona  el experto.  Según sus explicaciones, el gran problema de este sistema financiero es que antes de la crisis se canalizó el ahorro hacia una inversión que, en su mayor parte, era altamente improductiva. Esto es lo que ha traído el fracaso del sistema y lo que hace que en este contexto surjan alternativas como la banca ética; porque la gente ha perdido toda la confianza, pero lo que en realidad se necesita es que el sistema financiero vuelva a recuperar su función esencial que es canalizar el ahorro en inversión productiva para reactivar la economía. Después ya se puede discutir si las inversiones de los bancos tienen que destinarse a actividades más o menos éticas, una cuestión a la que también es necesario llegar, pero en este momento no nos podemos permitir el lujo de priorizar las cuestiones éticas porque todavía no se ha resuelto lacuestión funda

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