‘AL FINAL NOS MANDARÁN LA PENSIÓN A HACER PUÑETAS’

altEl pasado 28 de septiembre el Congreso aprobaba, con el único voto en contra del PSOE y la abstención del PNV y CC, la exigencia de Izquierda Unida de que el Gobierno rectifique su decisión de congelar las pensiones en 2011. Se trata, ni más ni menos, de la undécima ocasión que la Cámara Baja reclama al Gobierno que dé marcha atrás en su propuesta. Sin embargo, la congelación de pensiones

 

 

Texto: Estefania Pérez Foto: Francesc Sans

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El pasado 28 de septiembre el Congreso aprobaba, con el único voto en contra del PSOE y la abstención del PNV y CC, la exigencia de Izquierda Unida de que el Gobierno rectifique su decisión de congelar las pensiones en 2011. Se trata, ni más ni menos, de la undécima ocasión que la Cámara Baja reclama al Gobierno que dé marcha atrás en su propuesta. Sin embargo, la congelación de pensiones para el próximo ejercicio sigue adelante poniendo así fin a veinticinco años de subidas garantizadas por ley. En concreto por la Ley de Medidas Urgentes para la racionalización de la estructura y de la acción protectora de la Seguridad Social, del 31 de julio de 1985, que establece, en su artículo cuarto, que las pensiones serán revalorizadas al comienzo de cada ejercicio de acuerdo con el IPC previsto para dicho año.

 

Sólo las prestaciones más bajas se librarán de la congelación. Las pensiones mínimas y no contributivas, que cobran 3,2 millones de personas en España, subirán el próximo año una media de un 1% (entre 6 y 7 euros al mes), según anunciaba hace unas semanas la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado. Una medida que pretende suavizar la indignación social pero que se queda a años luz de las subidas de los años anteriores. En 2010, las pensiones mínimas subieron entre un 2% y un 4%, mientras que el resto de pensiones lo hicieron un 1%, por debajo del límite máximo de inflación del 2% del Banco Central Europeo (BCE). Si nos remontamos dos años atrás, en 2009, las pensiones subieron, con carácter general, un 2,4%, mientras que las pensiones mínimas subieron entre un 3,4% y un 7,2%. Por tanto, se tratará de la menor subida en 10 años (según datos de la Seguridad Social). Pero estos datos son eso, datos. Números que todos nos atrevemos a comentar, criticar y difundir a nuestro libre albedrío pero, ¿qué piensan de todo esto los auténticos protagonistas de esta historia?

 

Alfonso B. Infante, 76 años. Pensión: 587 euros.

Catalán de Cádiz, como él mismo se define, Alfonso se ‘fue al paro’ con 56 años al cerrar la imprenta en la que trabajaba. ‘Cerraron mi taller, me fui al paro y cuando cumplí los 60 me quitaron el 40%. Entonces estaba mi ‘amigo’ Felipe González y no me lo han devuelto nunca.’ La intención de este andaluz era aguantar el paro hasta que le arreglasen una indemnización por su despido, ‘que me pagaran la garantía salarial y todo aquello’, nos comenta. ‘Además de que teníamos derecho, los 15 o 20 que éramos, de que el material y las maquinas fuesen para nosotros. Te estoy hablando del 76, hace 20 años. Al tercer año del paro cumplí los 60 y me llegó una carta de la Seguridad Social diciéndome que ya era pensionista obligatoriamente. ¡Llegó y me quitaron un 40% de, al menos, 35 años de trabajo entre lo que trabajé en Barcelona y en Almería!’, nos asegura con indignación Alfonso. La suerte, por decirlo de algún modo, de este andaluz afincado en la ciudad condal es haber vivido siempre en el mismo lugar. ‘Tengo un alquiler flojo, creo que de unos 60 euros, porque llevo 46 años ahí’, confiesa. Un pago reducido que le permite seguir adelante ya que actualmente, con su pensión, no podría costearse el alquiler de ninguna otra vivienda de su barrio.  

 

Cuando le preguntamos por la futura congelación de las pensiones, Alfonso emite en voz alta sus pensamientos: ‘Pero las nuestras tan bajas no creo que las congelen’. Y prosigue, como replanteándose a sí mismo si notará la diferencia, ‘A mí este año sólo me han subido unos 20 o 25 euros’.

 

Abilio Doblón, 80 años. Pensión: 587 euros.

Junto con Alfonso, Abilio nos contesta raudo y veloz a todas nuestras preguntas. ‘Nos están esperando para jugar’, confiesa. Varias mesas cubiertas de fichas de dominó a nuestras espaldas nos hacen comprender su inquietud.

 

Este octogenario asegura que el motivo de su baja pensión no es la prejubilación: ‘Yo fui camarero en el faro del rompeolas hasta los 65. Allí estuve los últimos 15 o 20 años’. Su problema, en este caso, es la cuantía mensual que cotizaba. ‘Yo pagué lo justo. Cotizaba por el sueldo base, 458 euros. Entonces yo ahorraba porque cobraba más que el sueldo base pero ahora no cobro aún ni los 600 euros. Me suben 10 euros un año, 15 otro’, nos comenta Abilio. 458 euros que, en su caso, entran íntegros en su cuenta ya que es uno de los pocos afortunados de Barcelona que dispone de vivienda propia.

 

No podíamos dejar de preguntarle por el tema ‘de actualidad’: la congelación de las pensiones. ‘A mí no me pueden tocar nada’, nos contesta con cierto grado de inseguridad. Tras un breve silencio prosigue: ‘Eso no está bien. El mundo sigue y cada año ha de subir. Y si no que no hubieran empezado, que hubieran dicho: ‘cobraras esto y se acabó’. Pero entonces tendrían que poner la vida al nivel de lo que cobrábamos porque ahora se han desmadrado. Yo sé lo que pagaba antes y lo que pago ahora, incluso de la luz.’

 

Mercedes Rojas, 85 años. Pensión: 425 euros.

Soltera, sin hijos y cobrando solamente 425 euros Mercedes vive actualmente en un Casal. ‘Con lo que cobro no me llega para pagar la residencia así que lo que falta lo pone la Generalitat. A mí sólo me dan unos 90 euros al mes para mis cosas’. Sorprendente; tan sorprendente como escucharla pedirnos que no nos demoremos mucho con nuestra entrevista puesto que es la hora de cenar y ‘sino no podré comer nada hasta mañana’, asegura.

 

Con una madeja de lana entre sus manos nos comenta que desde los 14 años y hasta los 46 estuvo trabajando en una fábrica de punto. ‘La casa cerró y a donde fui a trabajar no estaba apuntada’. Con estas mismas palabras nos da a entender, Mercedes, que durante los últimos años de trabajo no cotizó a la Seguridad Social. ‘Me puse en una parada en la Travesera de Gracia vendiendo cosas de mercería, pero como no pagaba nada no consta’, nos confiesa. ‘Es que resulta que sólo valen los últimos 15 años pese a los años anteriores que hayas cotizado’, nos comenta Mercedes con indignación. ‘Debería ser que pagasen lo que has cotizado, que no sólo fuesen los últimos años. Si yo he pagado por los 37 años que me paguen por los 37 que he cotizado.’

 

En cuanto a la congelación de pensiones, Mercedes, al igual Abilio, nos confiesa que cree que no le afectará: ‘Ya como es baja no creo que la congelen, porque sino no me quedará nada. ¡Y aún hay personas que cobran menos que yo!’

 

Cinta Ramírez, 68 años. Pensión: 900 euros.

‘Es usted una de las ‘afortunadas’’, le comentamos a Cinta al escuchar la cuantía de su pensión. Pero, como bien promulga el dicho, las apariencias engañan. ‘Tengo mi jubilación, de 40 años de cotización, pero también la de viudedad y, además, soy viuda de la República porque mi marido ha estado condenado a muerte por el franquismo. Pero esta paga no tiene nada que ver con la paga de la Seguridad Social y con la de viudedad’, nos aclara. Pese a que su suma de pensiones eleva la cuantía que recibe al mes hasta los 900 euros, Cinta debe abonar mensualmente 300 euros de alquiler pese a llevar más de 40 años en la misma casa.

 

No finalizamos la entrevista sin antes preguntarle por la congelación de las pensiones. ‘¡Cuando hablan por la televisión me espantan!’, confiesa. ‘Sobre todo cuando pienso en la gente con pensiones bajas. Abuelos y abuelas que sólo cobran 300 o 400 euros al mes. Esto es una vergüenza; es una vergüenza que los políticos estén robándoles tanto a estos abuelos con estas pensiones de mierda. Al final nos mandarán la pensión a hacer puñetas’.

 

 

 

 

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