No crean que nos hemos vuelto locos sino que ayer bien podríamos afirmar que la capital de la provincia de Barcelona era Río de Janeiro, por lo menos para todos aquellos que pasaban por el Moll de la Marina. A pie de playa, y con las Torres Mapfre como telón de fondo, se celebró la segunda edición del Día de Brasil. Un evento en el que las caipirinhas, la samba y la batucada no podían faltar.

A las doce del mediodía daba comienzo el evento. Hasta el Moll de la Marina se acercaron a lo largo del día miles de personas. Había quien sabía perfectamente lo que se celebraba (los colores verde y amarillo de sus vestimentas los delataban) pero también había muchos turistas y demás vecinos de la Barceloneta que se acercaban atraídos por los ritmos brasileños. ‘En toda fiesta brasileña no sólo hay brasileños. Cuando hay fiesta brasileña, con música brasileña, comida y caipirinha, se cuela gente de todo el mundo. La gente aquí lo acepta muy bien. El año pasado contabilizamos que sólo el 50% del público era brasileño’, nos confiesa Cristiano Andrade, organizador del Día de Brasil.

Encuentro entre Brasil y España  

El evento pretendía, un año más, crear un espacio de encuentro entre Brasil y España. Por eso, desde las 12 de la mañana y hasta las 10 de la noche los allí presentes pudieron disfrutar de buena música, gastronomía tradicional y diversas actividades culturales.

En esta segunda edición se presentaron artistas inéditos en España que interpretaron los nuevos ritmos de la música popular brasileña, junto con músicos españoles con sus propias fusiones de géneros. La programación pretendía ser un espejo de la mezcla de lo tradicional con lo moderno.

La fiesta comenzó a las 12.00 horas con un espectáculo de capoeira y maculelé, combinación de artes marciales y de danza. A continuación la samba, a cargo de la banda barcelonesa los Candeeiro, invitaba a todo el mundo a bailar. A esto le siguió una curiosa fusión entre ritmos flamencos y samba a cargo del grupo Saravacalé. La música continuó a manos de un grupo procedente de Sao Paulo, Grooveria, que en este su primer concierto en España deslumbró a todo el público con su mezcla de la samba tradicional con sonidos modernos como el funky, el hip hop, el soul y el jazz. El festejo llegó a su fin con la actuación de Forró Afiado, un género procedente de las clases medias brasileñas de hace una década donde los pasos del rock clásico de los años 50 y el sonido del acordeón son los protagonistas.

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