MICHELE LAMARTINA: UNA FOTO AL GIORNO

Esta frase, que en italiano significa ‘una foto al día’, es la que adorna el antebrazo izquierdo del fotógrafo Michele Lamartina. Cuatro palabras que definen la filosofía de vida de este italiano que descubrió su pasión por la fotografía tras ver cómo un autobús atropellaba a un hombre en Sicilia. ‘Le fotografié justo antes de morir con la cámara que me acababa de regalar mi abuela’. Una primera instantánea que aseguraba no habérsela enseñado jamás a nadie.

 

 

 

Estefania Pértez

 

 

En un catalán más que perfecto Lamartina, mientras compartía con nosotros una cerveza, nos relataba cómo había acabado residiendo en la ciudad condal. ‘Vine a Barcelona hace nueve años a hacer el punki. Yo antes era muy punki, de hecho estuve dos años siendo ocupa’, nos confesaba. Declarado autodidacta, Michele no sólo se ha formado de su propia experiencia, cuando llegó a Barcelona decidió tomar clases en la Escuela Industrial. ‘Comencé a estudiar porque necesitaba algo de técnica. Hay que aprender para olvidarse luego’, afirmaba sonriendo. Sin embargo Michele, a la hora de fotografiar, nos confesaba ser muy ‘físico’: ‘me gusta experimentar’. Y fruto de esta experimentación surgió el trabajo que hoy os presentamos en Revista R@mbla. Un trabajo marcado, sin duda, por las obsesiones de este italiano confeso seguidor de Hitchcock y de los fotógrafos Peter Witkin o Mario Giacomelli. ‘Tengo obsesión por los monstruos, los asesinos, los muertos…’  Un trabajo del que cabe señalar que está exento de retoques digitales ya que Lamartina confiesa ser un tanto ‘anti Photoshop’. Para realizar estas instantáneas Michele se ha servido de su ingenio. Luces, pinturas, artefactos varios y la complicidad de sus modelos fueron suficientes para crear estas sobrecogedoras fotografías. Como él mismo lo define, un completo ‘ejercicio de estilo’ del que Lamartina afirma que ha aprendido mucho. ‘De la ventana me quedo todo lo que he aprendido; aquellos conceptos y técnicas nuevas que he aprendido por el camino’.

 

A falta de que Lamartina regrese con nuevas, y seguro que sorprendentes, fotografías de su viaje por Asia, aquí os dejamos este trabajo que lleva el nombre ‘Una foto a giorno’.

 

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