LOS MOSSOS DISGREGAN LA MANIFESTACIÓN EN HOMENAJE A RIERA A GOLPE DE PORRA

alt‘Los terroristas van uniformados’ o ‘la policía mata y asesina’ fueron algunas de las frases que los jóvenes simpatizantes de Laura Riera le dedicaron a los Mossos d’Esquadra ayer sábado en el barrio de Gracia. Todos asistían a un acto convocado por la liberación de la etarra en la Plaza del Respall, pero al llegar allí descubrieron un enorme control policial que impedía cualquier acceso al lugar.

 

 

Texto: Estefania Pérez Fotos Francesc Sans

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‘Los terroristas van uniformados’ o ‘la policía mata y asesina’ fueron algunas de las frases que los jóvenes simpatizantes de Laura Riera le dedicaron a los Mossos d’Esquadra ayer sábado en el barrio de Gracia. Todos asistían a un acto convocado por la liberación de  Laura  en la Plaza del Respall, pero al llegar allí descubrieron un enorme control policial que impedía cualquier acceso al lugar. El blindaje policial no era inesperado, puesto que el juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, prohibía ya el viernes el acto homenaje a la colaboradora etarra al considerar que la celebración supondría la exaltación del ‘currículo delictivo’ de personas ‘vinculadas a la organización terrorista ETA’. Sin embargo,  la convocatoria, realizada por la plataforma Rescat, siguió adelante.

 

Blindaje policial

Sobre las 17.30 horas una veintena de agentes de los Mossos irrumpían en la plaza del Raspall del barrio de Gràcia, lugar donde iba a celebrarse el homenaje, para retirar tres grandes pancartas reivindicativas entre los gritos de protesta de medio centenar de activistas de la izquierda independentista. Poco después, 15 unidades de los Mossos d’Esquadra taponaron las calles de acceso a la plaza aislando así a todo el que se encontraba allí negando, además, el acceso a cualquier otra persona que no se identificase debidamente como ‘prensa’.

 

Hacia las 18.30 horas, un portavoz de los Mossos subía al escenario instalado en la plaza para leer un breve comunicado, a través de un megáfono, en el que explicaba que todos los actos de homenaje a Riera habían sido prohibidos por ‘órdenes judiciales’ y avisaba de que quien participase en ellos incurriría en un delito con responsabilidades penales. Pero esto no pareció afectar mucho a los simpatizantes de Laura que, inmediatamente después de retirarse el agente, subían al escenario con una pancarta en la que se podía leer: ‘Por los derechos políticos y civiles, disolución Audiencia Nacional’. Acto seguido, un representante de la Coordinadora de las Fiestas Populares de la Plaza del Raspall empezó a leer un manifiesto que acusaba a la Audiencia Nacional de actuar como un ‘tribunal de excepción heredero del franquista Tribunal de Orden Público’, antes de anunciar la desconvocatoria del acto de homenaje a Riera. Pero justo en ese momento, media docena de agentes antidisturbios subían al escenario para arrebatarles la pancarta entre forcejeos. Un momento de tensión que se saldó con la detención del activista encargado de leer el manifiesto además de la identificación de los demás jóvenes que estaban en el escenario.

 

Manifestación inesperada

Cuando las cosas parecían calmarse dentro de la plaza, sobre las 19:30 horas, en los aledaños de la misma se creaba una manifestación esporádica formada por todos aquellos activistas que no habían podido acceder al lugar. Manifestación que, al coro de ‘Laura, bienvenida a casa’,  discurrió desde el cruce de las calles Siracusa y Mare de Déu dels Desamparats hacia la Plaza de la Vila, corazón del barrio de Gràcia, que ayer ponía fin a su Fiesta Mayor. Fue en esos instantes cuando se produjo el momento de mayor tensión. Los simpatizantes de Laura Riera se encontraban ya a la altura del Carrer del Diluvi cuando una veintena de antidisturbios irrumpían por detrás de la marcha comenzando a cargar contra los manifestantes. Una presión policial que provocó que se formase un pequeño tapón en la estrecha calle que da a la Plaza de La Vila. Un tapón en el que, además de los manifestantes, nos vimos envueltos la mayoría de medios de comunicación y varios niños que en ese momento llegaban a la Plaza concluyendo el tradicional ‘correfoc’ infantil propio de estas fiestas. Inmersa en el tumulto, una servidora no pensaba en nada más que en evitar caer al suelo para no ser arrollada por la masa de manifestantes que intentaban librarse de las porras de los Mossos. Pero en el esfuerzo de escapar de aquella calle no pude evitar ver a varios niños llorando y a padres intentando proteger a sus hijos con su cuerpo sin saber qué era lo que pasaba. Por suerte, el Carrer del Diluvi no es muy largo, por lo que los manifestantes se dispersaron en un par de minutos hacia diferentes zonas. Eso sí, arrollando y tirando al suelo contenedores y demás mobiliario urbano que encontraban a su paso.

 

El tumulto que se formó en la plaza dejó estupefactas a las familias, vecinos y turistas que se encontraban en el lugar y que corrían a refugiarse a portales y establecimientos.  

 

Tras varias horas de jugar al gato y el ratón por las calles de Gracià, alrededor de las 21:30 de la noche, los Mossos d’Esquadra y los manifestantes se retiraron y el barrio pudo concluir su Fiesta Mayor con tranquilidad.

 

Pocas detenciones

Según fuentes policiales, el homenaje se saldó con una detención; la del joven Martí H.R,portavoz que debía anunciar públicamente la desconvocatoria del acto. Los Mossos le tomaron declaración por incumplir la orden de la Audiencia Nacional y su testimonio se enviará a Madrid y será el juez de guardia quién decida si se le imputan cargos. Sin embargo, según los organizadores de la bienvenida a Riera, las cargas policiales acabaron con cuatro detenidos más.

 

Las entidades organizadoras de las fiestas alternativas de Gràcia han convocado para hoy en la Plaça de la Vila de Gràcia de Barcelona una concentración para reclamar la puesta en libertad del joven detenido por los Mossos d’Esquadra.

 

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Pero, ¿quién es Laura Riera?

Laura Riera fue condenada a nueve años de prisión en mayo de 2004 por la Audiencia Nacional, sentencia confirmada por el Tribunal Supremo, por su colaboración con el ‘comando Barcelona’ de ETA, que actuó en Catalunya en los años 2000 y 2001, y que llevó a cabo atentados como el asesinato del ex ministro socialista Ernest Lluch. Riera, , trabajaba como auxiliar administrativo interina en la sección de multas del Ayuntamiento de Terrasa (Barcelona), y tenía acceso a la base de datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). Valiéndose de claves de sus compañeros de trabajo, facilitó al ‘comando’ matrículas de vehículos de fuerzas de seguridad, así como la del coche del concejal del PP en Viladecavalls (Barcelona) Francisco Cano, asesinado por ETA el 14 de diciembre de 2000.

 

Riera abandonaba en la mañana de ayer el centro penitenciario barcelonés de Wad-Ras tras cumplir íntegra su condena de nueve años de prisión.

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