‘60 ORIOLS’, EL NUEVO DISCO DE UN HISTÓRICO ‘SILBERO’

Llaman a la puerta. Abrimos y se asoma una cabeza, perfectamente refugiada del frío con un grueso y negro gorro, ‘¿Se puede?’, pregunta. ‘Sí, adelante‘. Una vez dentro, el desconocido (cabe señalar mi escaso conocimiento de la cultura musical catalana) se presenta. No es otro que Oriol Tramvia, uno de los culpables de la popularización de temas como el ‘Kumbaya’ o ‘No serem moguts’ durante la década de los 60. Miembro del Grup de Folk,

 

 

 

Texto: Estefania Pérez Fotos: Francesc Sans

 

Llaman a la puerta. Abrimos y se asoma una cabeza, perfectamente refugiada del frío con un grueso y negro gorro, ‘¿Se puede?’, pregunta. ‘Sí, adelante‘. Una vez dentro, el desconocido (cabe señalar mi escaso conocimiento de la cultura musical catalana) se presenta. No es otro que Oriol Tramvia, uno de los culpables de la popularización de temas como el ‘Kumbaya’ o ‘No serem moguts’ durante la década de los 60. Miembro del Grup de Folk, se hizo conocido cuando en 1976 presenta su primer disco en solitario ‘¡Bèstia!’ con la famosa canción que le daba nombre. Ahora regresa de nuevo con su séptimo CD como cantautor: ‘60 Oriols‘. Canciones de ayer, de hoy y de siempre, de cosecha propia y de juerga, con Lluis Lucea (guitarra y voz), Xavi García (percusión y voz), Ramón Vagué (bajo y voz) y la colaboración especial de Jeroni Castellà. Un disco en el se entremezclan canciones de autor con melodías que recuerdan a la tradicional cançó popular catalana.

 

Antes de la llegada de Oriol a nuestra pequeña redacción, la curiosidad y la necesidad de documentarme me llevan a buscar en el maravilloso Youtube sus primeras actuaciones. Pese a que, con este, ya son seis los discos que Oriol tiene en el mercado tras su exitoso ‘¡Bestià!’, he de confesar que sus actuaciones ‘bestias’ fueron las que más me llamaron la atención. Esa fuerza, ese tono irónico y reivindicativo de sus letras… En cuanto tengo delante a este genio y figura del rock, y tras escuchar este último disco, no puedo contenerme: ‘¿Qué queda de aquel bestia de los años 70?’, le pregunto. ‘Yo en principio no creo haber cambiado mucho. Hombre, hay algunas formas que sí que se cambian porque el paso del tiempo es inexorable. No entiendo cuando dicen: ‘yo he pensado toda la vida lo mismo‘. ¡Cullons, tio, tú no has madurado! Tú ahora no piensas lo mismo que cuando tenías 13 años y no pensarás ahora lo mismo que cuando tengas 40. Pero sí que serás la misma persona porque los genes son los mismos. Hay una parte de ti consustancial contigo, pero las formas varían conforme la ley de la supervivencia. El hombre es el animal que se adapta mejor. Aquí el que no se adapta, pringa‘, confiesa Oriol que, tras darle una nueva calada a su cigarrillo, continúa diciendo: ‘¿Yo he cambiado? Hombre, relativamente. He cambiado las formas, ideológicamente… Pero en la forma de hacer canciones sigo haciendo lo mismo: soy silbero. Las silbo, no escribo música, no me he dedicado a montar una empresa ni a estudiar la carrera de solfeo (que probablemente seria lo que tenia que haber hecho). Hay un cambio de paso del tiempo normal, como el que hay en toda persona; pero no hay un cambio profundo‘.

 

Pese a, como hemos señalado antes, es considerado uno de los precursores del rock catalán, Oriol no se considera, ni mucho menos, músico. ‘Yo no soy un músico, siempre lo he dicho, un músico es una persona que como mínimo sabe leer una partitura. No soy un músico académico. Y tampoco soy un teatrero que haya ido a una academia de teatro y que sea capaz de representar a Shakespeare, por ejemplo. Soy artista de la vida. Yo soy artista los 15 primeros días de cada mes porque he de hacer cosas para comer, porque sino no tiramos, no llegamos. Y soy artista por eliminación. A mi la música me merece un gran respeto. Yo escucho Mompou, escucho ópera… No escucho rock and roll. Aunque algún rocanrolero escucho, ¡cla! Pero yo me he ido abriendo. No escucho jazz porque me fatiga, pero la clásica me encanta. Y en teatro me pasa lo mismo. Yo no tengo las facultades para hacer ciertas cosas pero tengo facultades para otras y las tengo mucho mejores que otros.’

 

Lo cierto es que Oriol Tramvia, eludiendo su particular autocrítica, ha dedicado toda su vida al arte, al de la música y al del teatro, ya que los escenarios son su hábitat natural. En el ámbito musical, Tramvia confiesa no haber sido nunca un músico preocupado por tener una amplia producción discográfica, por eso la pregunta parece ineludible: ¿Cuál es el motivo del nacimiento de este séptimo disco? ‘El motivo principal es mi cumpleaños. Yo no hago discos para pasar a la posteridad. Yo hago discos porque es un vicio que me ahorra mucha pasta en psicólogos y psiquiatras. Si tengo algún problema, lo canto. ¿Y qué problema tengo? Que tengo 60 años y que esto se acaba, ¿eh? (risas).  No lo hago pensando: venderé miles de discos y saldré en el maratón de TV3.’, contesta el cantautor. Pero lo cierto es que todos los seguidores de Oriol Tramvia habrán celebrado el volver a ver en las tiendas de discos un CD de este histórico de la música catalana. Un disco que, como no podía ser de otro modo, se cierra con una canción cargada de significado, una versión personal del famoso ‘Brake back bonnie to me’ de The Beatles. ‘Es una pincelada de aquella época en la que comencé a cantar. Era una de las canciones obligadas dentro del Grup de Folk. Siempre, en cada disco, intento recuperar algo de ese espíritu de canción popular’, concluye.

 

 

 

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