LA MELANCOLÍA DEL ESPECTÁCULO

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Texto: Cristian Jara Alvarado Fotos: Francesc Sans

“Lo que nos lleva realmente a hacer esto es un amor enfermizo por el libro; por la literatura y por el papel”.

 

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Estando como está todo es admirable que por amor al arte haya gente todavía dispuesta a invertir tiempo en organizar recitales de poesía; en buscar traducir a poetas y mantener un catálogo de libros exclusivamente en catalán. Hablar con los protagonistas deja claro que detrás de la pasión por los libros hay todo un trabajo arduo  que no encaja en “la civilización del espectáculo”, lo que, viéndolo desde un lado optimista nos hace suponer que todavía queda espectáculo para todos, pero como tampoco se trata de convertirse en el intelectual melancólico: habrá que hacer resucitar a los muertos, “esos son los imprescindibles” como diría Brecht; los más infectados por los libros, pienso.

 

La visita de las almas que leen

 

Aquella tarde el alma de  François Villon ingresó  por la puerta de cristal de la librería Taifa, corría un viento aliviador y las cabezas se despeinaban, François Villon se ubicó  en una de las sillas colocadas para el público. Minutos más tarde  se hizo presente  el alma de  Fiedritch Dürrenmat: de manera repentina se había puesto a debatir con el alma de Paul Verleine que había llegado más puntual que todos y apuntaba al público con el revolver que le disparó a Raimbaud

 

La invitación a la librería Taifa  estuvo dirigida a todos pero ya se saber que cuando se dice así, la palabra “todos” siempre sobra porque no estamos hablando de fútbol; pero no importa, los protagonistas estaban ahí y eso es lo que siempre cuenta y que los libros brillen por su presencia.

 

LaBreu edicionses una editorial independiente que edita libros en catalán y pretende seguir por esa línea porque les está dando muy buen resultado. Saben de sobra que nunca serán rescatadossu secreto es el  entusiasmo y pasión a la hora de hacer cosas con olfato porque los buenos libros se huelen como los croissants; se respiran y mejor aun si se adornan en una cuidada edición.

 

Antes de empezar el recital quisimos intercambiar ideas con algunos de los miembros de la editorial: Esther, Marc y  Miquel: él nos cuenta que “de lo que se trata es de una lectura de poetas que hemos publicado pero que tienen la característica de que están muertos y claro: nadie los puede defender más que su editor. Hemos convocado a las masas— se gira a un lado y a otroque brillan por su ausencia pero lo haremos igual; dice.

 

De eso se trata: de que les de igual pues ellos lo hacen y ya está: Actúan, ayudados o no por las almas de sus poetas, siempre hay un momento para decir: empezamos a trabajar.

 

—¿Cuanto tiempo tiene la editorial?

 

 —8 años  ya

 

—¿Y cuál es la línea?

 

Recta, dice Miquel; lo dice convencido pero luego Marc ironiza: “hasta el barranco”, seguramente por las dificultades por las que atraviesa un proyecto cuando se hace más por amor al arte que por el beneficio que pueda deparar y es entonces cuando Miquel continúa, se pone algo más serio y agrega: “hasta el momento tenemos tres colecciones, una que es la más antigua y la que más títulos tiene y prestigio ha cosechado; tenemos otra colección que se llama  Alabatre que tiene 37 números, otra de narrativa extranjera la cual tiene 7 números, otra de autores nóveles catalanes  y otra de narrativa catalana que extraíamos de escritos en los blogs.

 

—¿Y publican en castellano también?

 

—No, no,  solo en catalán

 

—¿Ah si?

 

Vamos en línea recta hacia el abismo.

 

—¿Y no habéis pensado en castellano?

 

—No. Ya hay suficientes en castellano

 

—¿Pero qué cosa les empuja?

 

Tenemos una gran relación con la poesía. Los editores son poetas y llevamos años conociendo a muchos poetas que no han tenido la oportunidad de publicar, al menos, en las grandes editoriales catalanas que son muy pocas.

 

—¿Estamos hablando de poetas que crean su editorial para auto-publicarse?

 

—No es la idea—interviene Marc— Ya habíamos publicado en otras editoriales y de hecho nos cuesta mucho publicarnos en la nuestra. Yo mismo lo hice después de 25 números. Me hacía ilusión ver el proceso de un libro hecho por . No solo por el contenido sino por el continente; porque el diseño es nuestro también y solo para llegar a esta consecución de la obra absoluta: “Lo que nos lleva realmente a hacer esto es un amor enfermizo por el libro, por la literatura y por el papel”.

 

—¿Editáis algo en digital?

 

Pienso que a la larga se podría hacer pero siempre como algo complementario.

 

—¿Y cuales son las dificultades con las que se encuentran a la hora de publicar un poemario?

 

Muchas veces la dificultad máxima está en la personalidad del autor porque una de las cosas que hemos descubierto en este mundo existe eso de las personalidades complicadas , aunque en el fondo complicados  somos todos; pero cuando uno está hablando de una criatura suya el autor siente su libro como algo así pues la cosa se complica. Aparte, que hemos descubierto que vas tocando varios mundos dentro del mundo editorial: está el de los libreros que hay gente muy curiosa, el de los distribuidores, el de los diseñadores el que más nos ha sorprendido negativamente y también positivamente.

 

—¿Y por qué  negativamente?

 

Por querer imponer la opinión al cliente. El ego. Imponer su punto de vista; las formas en que lo quieren imponer. Es normal; bueno.

 

—Y por otra parte: ¿se puede vivir de editar poesía?

 

—No.

 

trabajas en otra cosa

 

 

: todos trabajamos en otra cosa. Es una editorial que no es una empresa, es una sociedad cultural sin ánimo de lucro.

—¿Sin ánimo de lucro?, ¿regalan entonces los libros?

 

—No. Lo que no hacemos es enriquecernos con ellos. Cada libro vendido nos aporta reeditar. Yo soy profesor de literatura—dice Marc —Y ellos dos—señala a Miquel y a Esther— trabajan en otras editoriales con ánimo de lucro.

 

—¿Y qué van a hacer ahora aquí con estos grandes poetas muertos pero que brillan por su presencia?

 

Queríamos darles un poco de vida.

 

—¿Pero no crees que la poesía se está leyendo cada vez menos?

 

—La poesía se está leyendo como siempre. Los grandes poetas del siglo XX en Cataluña como Carles Riba, hacen tirajes de 400 ejemplares y es lo que hacemos nosotros. Otras editoriales tiran más pero después lo queman pero nunca se han vendido más de 400 ejemplares. Estoy hablando de los grandes poetas… Siempre ha habido pocos lectores de poesía.

 

—¿Y ustedes con los libros que no se venden entonces qué hacen?

 

Guardarlos hasta que se vendan—dice Esther.

 

—Como hacemos pocos ejemplaresagrega Marc— el almacenaje es mínimo y acostumbramos a agotar las ediciones. En algunos casos vamos por segundas ediciones y ahora estamos a punto de hacer una tercera edición de un autor: Francesc Garriga, que es un trabajo sorprendente en todo este mundo, entonces nos quedan pocos ejemplares. Si alguna vez hace falta más y no tenemos hacemos una pequeña edición.

 

—¿Se incluye narrativa en la colección?

 

; tenemos una colección que se llama La intrusa, que son autores modernos. La más famosa es Anaïs Nin, también hemos publicado de  Rubem Fonseca el libro de relatos: El Cobrador; un gran acierto.

 

—Y también  un autor ruso al que yo le tengo especial cariño—dice Miquel—  Sergéi Dovlátov, otra visión de la Unión Soviética; del surrealismo absurdo

 

Pero desconocido…

 

Pues allí es todo un ídolo y en Estados Unidos; bastante conocido; se ha traducido a muchas lenguas.   Aquí se había traducido al castellano en una editorial pequeña y muy desconocida y lo han empezado a reeditar en castellano a partir de ahora.

 

—¿Y cual es el proceso del trabajo que hacen? ¿Buscan un autor y a partir de ahí elaboran la traducción?

 

—O autores que conocemos de haberlos leído en otras lenguas quizás y que no están en catalán y que nos gustan mucho. El principal motivo es que los autores nos gusten. En el caso de Anaïs Nin, las dos novelas que hemos publicado de ella ya estaban traducidas pero eran traducciones un poco obsoletas que no se podían encontrar y que considerábamos dos joyas literarias que a nuestro juicio valía mucho la pena volver a interpretar. Y en cuanto a Rubem Fonseca estaba traducido al castellano, pero también nos gustaba mucho y queríamos traducirlos al catalán. Y luego está otra colección de autores catalanes hasta ahora muy jóvenes pero eso no quiere decir que tenga que ser jóvenes ni nóveles. Tenemos alguno en cartera que es más mayor pero que también  es su primera obra narrativa. Apostamos por libros  que consideramos de mucho valor  que las editoriales comerciales no van a publicar porque no son libros comerciales.

 

—¿O sea la idea es recuperar obras que las editoriales comerciales desechan?

 

Ya no les damos ni opción a que desechen porque lo puramente literario está cada vez menos visto y nos les interesa a las grandes editoriales y lo que nosotros hacemos es  ocupar este espacio.

 

LaBreu edicionscomo todas las editoriales venden sus libros en librerías pero en el mundo de la poesía, una edición de poesía en catalán normalmente vende en librerías 150 ejemplares, máximo 200 y el resto de la edición acostumbran agotarla a base de  recitales en bares, teatros, bibliotecas, festivales, fiestas mayores; en la playa. Como sociedad cultural  no solo buscan editar sino también promocionar a los autores que son los protagonistas del espectáculo.

 

—¿Normalmente son los autores los que leen en recitales

 

pero en este caso hoy lo vamos a hacer nosotros porque están muertos—dice Marc.

 

Seguidamente se procedió a la lectura de los poemas, Andreu Zubirats leyó Les Balades de François Villon, Marc Romera leyó algunos poemas del poemario Homes deVerleine y lo cierto es que daba la impresión que  Verleine estuviera apuntando con una pistola. Nuria Martínez Berniz leyó pasajes de Minotaure de Fiedritch Dürrenmat (Una violación escrita, en palabras suyas) y era como si Fiedritch Dürrenmat se hubiera dado cuenta que vendría mejor volver por donde había venido antes de que Verleine se pusiese a disparar.

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