AL MONSTRUO DE BASHAR EL ASSAD LE GUSTA MIRARSE EN EL ESPEJO

altLo dicen los sirios que viven en Barcelona y que salen a manifestarse en contra de los asesinatos que se está cometiendo en Siria, todos ellos gritan; repiten por cuarta o quinta ve

 

 

 

“SIRIA SANGRANDO Y EL MUNDO MIRANDO”

El infierno de Siria y la nueva guerra fría.  

“la gente ya no puede aguantar más”

La verdad es esta:

 

Lo dicen los sirios que viven en Barcelona y que salen a manifestarse en contra de los asesinatos que se está cometiendo en Siria, todos ellos gritan; repiten por cuarta o quinta vez,  sujetando su bandera, con tristeza pues ven que su país se cae a pedazos, ellos nos cuentan que  hablan con sus familiares por teléfono y solamente se remiten a escuchar, a la espera de que les digan que están bien y terminan la comunicación con alivio pero llenos de incertidumbre pues piensan que puede ser la última vez que se pongan en contacto. Según nos dicen, algunos intentan comunicarse por Messenger o Skipe pero hay horas en las que se cortan todas las comunicaciones.  Visto desde la distancia la impotencia va in crescendo. Las llamas del infierno  arden pero ya parecen no importar, porque  la población civil que viven el día a día en Hama, Damasco o Homs, está tan desesperada que empieza a darle ya todo lo mismo y con mayor razón después de los últimos incidentes en Hula donde fueron salvajemente asesinados 108 personas entre ellas 49 niños en manos de las milicias de Bashar el Assad. La gente ha superado el miedo, pese a que ahora hay ciudades que viven en toque de queda y las milicias del régimen entran a las casas y matan a sangre fría, reprimen a manifestantes con tanques y los desaparecen,  la  incomunicación total: se está convirtiendo en otra arma,  lo que en suma está sembrando el caos en la población que no sale de sus casas por miedo a los francotiradores,  lo cierto es que no se trata de una guerra religiosa. No se trata de terroristas, se trata de un monstruo llamado Bashar el Assad y los 250 observadores de la ONU no hacen nada, porque parece que resulta mejor no intervenir.  

 

Texto: Cristian Jara Alvarado Fotos: Francesc sans

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Siria está sumida en una guerra civil, provocada por un régimen dictatorial y probablemente sea la más sanguinaria  desde los años ochenta,  mientras que Bashar el Assad se lava las manos como poncio Pilatos. Según sus últimas declaraciones  ha dicho que: “ni los monstruos perpetuarían un crimen como el de Hula”.

 

Y uno se pregunta: ¿De qué monstros habla el monstruo que se mira en el espejo?   

 

En enero de 2011, así como en otros países árabes,  la población  Siria creyó ver una luz en el camino. Ha pasado año y medio y Siria se ha vuelto una bomba de tiempo que estalla todos los días.

 

“Somos huérfanos y vamos a seguir siendo huérfanos hasta que nuestros revolucionarios nos busquen un padre”.

 

Para Imrán que se ha sumado a la manifestación de Barcelona está todo muy claro. “La gente ya no puede  aguantar más. Lo de la primavera árabe ayudó: pasó en Túnez, en Egipto, en Libia.  Cuando empezaron las revoluciones en Siria algunos no creían que esto pudiera estar pasando porque Egipto era mil veces mejor que Siria a todos los niveles y eso que era una dictadura, pero había más libertades aunque controlado: de prensa, sindicatos, aunque es cierto que había una dictadura bestial y un gobierno que lo controlaba todo, pero como el de Siria ningún país, pero es que ningún país del mundo a menos que… volvamos  a la época de Franco o  Stalin…

 

— ¿Crees que Al Assad terminará como Gadafi?

 

Ojalá y esperamos todos los sirios decentes —porque los hay que no lo son—, estén de acuerdo con que su final sea ese. Personalmente para mí,  merece algo peor de lo que le ha sucedido  a Gadafi, porque lo que ha hecho la mafia de Siria es controlar todo y quien no quiera estar con el líder: un tiro en la cabeza y se acabó. Yo me acuerdo de cuando vinieron a buscar a mis primos porque eran contrarios al gobierno y como no los  encontraron se llevaron  a mi tío y le cortaron la cabeza y lo dejaron tirado como perro. Eso nunca me olvidaré y  te estoy hablando de los años 80, imagínate lo que están haciendo ahora.  Lo han hecho siempre desde los años 70.  Siempre se ha tapado a Siria  porque es el mimado de Estados Unidos, porque nunca se ha acercado a las líneas rojas que le ha puesto los Estados Unidos frente a Israel. Llevamos 40 años que no se han pegado ningún tiro contra los judíos y se supone que es el enemigo número uno de Siria.

 

—¿Y en todo esto la religión que papel juega?

 

¡Ningún papel juega aquí la religión!  Quieren confundir las cosas. La religión existe en todas partes,  ¿Acaso aquí en España la iglesia no controla? ¿Porque quieren confundir a la gente?, No se pueden confundir los términos. Se trata de una revolución liberal que la ha empezado gente joven por lo que ha sufrido sus padres, porque es la gente que tiene entre 20 y 30 años quienes han empezado la revolución, han perdido sus padres o algún familiar. Al fin y al cabo siria es un país árabe y por  su puesto que la religión existe, además la gente en todas partes cuando se desespera vuelve a lo mismo aunque no seamos practicantes decimos hay dios mio por favor… a ver si se acaba esto. Yo no soy practicante pero todos volvemos a lo mismo. No tiene ningún sentido mezclarlo con al qaeda  o con los  salafistas, etc. La revolución Siria es una revolución liberal que han hecho los sirios; la gente joven. Ya no se puede aguantar más. 

 

—¿Y la respuesta occidental?

 

El tema de echar a los embajadores está bien porque al fin y al cabo son agentes de un gobierno dictatorial y aunque sea tarde bueno algo es y nos ha alegrado mucho, que después de año y medio ningún embajador  haya salido a desertar y decir que está en contra de lo que está pasando en su país,  no merece estar viviendo en un país democrático. Que coja sus cosas y  vuelva a su país a vivir con su querido presidente.  Nosotros no reconocemos a Bashar el Assad  como presidente. Hace veinte años que no lo reconocemos como presidente porque nunca nos lo han presentado.

 

Imrán nació en Hama. Sabe que la situación allá está cada vez peor, por eso teme por su hermano que lleva tres meses detenido y no saben si está en una cárcel o en otra. No saben si está vivo o muerto. Dice que lo más probable es que lo hayan detenido en una manifestación, mientras criticaba al régimen como toda la gente, “seguro que dijo algo y  fue un chivatazo de los agentes que se infiltran entre la multitud para identificar a los que gritan en las protestas. En un principio nos dijeron que estaba en Damasco, luego en Hama. Lo malo es que para preguntar por una persona detenida tienes que acudir a la gente del régimen.

 

—Y entonces corres el riesgo de que quedes detenido también…

 

Corres el riesgo de que si preguntas demasiado ellos piensen que puedes perjudicarlo un poco más.

 

—¿Se está viviendo una situación de paranoia en Siria?

 

Yo creo que la gente está pasando ya de eso. Si han matado a un familiar, a un amigo… Hay una especie de desesperación. Ya no importa; da lo mismo. Vamos a seguir con nuestra revolución y que pase lo que tenga que pasar. Hay muchos que se han apuntado al Ejército sirio libre. Saben usar armas; las pocas armas que tienen las roban de la policía, de los almacenes, de los soldados que desertan del ejército, ellos desertan con sus armas, hay muchos que han desertado pero que están dentro del ejercito aún y que no han dicho que han desertado: trabajan para el ejército sirio libre pero desde dentro. Es importante para el Ejército sirio libre que tengan agentes dentro del ejercito de Al Assad.

 

—¿Tú hablas con tu familia cada día?

 

Cada cuatro o cinco días con mi hermana mi cuñada que están ahí

 

—¿Y como se proveen de alimentos?

 

Aparte de la situación en general la situación económica es cada vez más desesperante para la gente que vive ahí. Todo ha subido muchísimo.  A veces me dicen: oye al final vamos a tener que comprar media manzana

 

—Es una forma de presionar a la gente…

 

Son los mismos que siguen controlando la economía. Son los que siguen controlando la entrada y salida de alimentos.  

 

—Para presionar. ..

 

Todo lo hacen para presionar. A todos los niveles. Y además hay dos precios: uno al contado y otro a cuenta. En los barrios hay muchas bodeguitas, tiendecitas; si un litro de leche al contado vale veinte liras y si porque no tienes dinero para pagarlo lo aplazas; vale cuarenta liras, así que la gente está desesperada. Por suerte algunos tienen familiares en el extranjero y en un momento dado les echan un cable como en mi caso, yo les envío hace diez meses algo de dinero. 

 

—¿Y les llega?

 

Hay mil maneras de hacerles llegar el dinero y eso es la salvación de mucha gente.

 

Hay ciudades que si no fuera por las ayudas del exterior se morirían de hambre. Hay ciudades donde ya no existen los colegios, los institutos. Está todo cerrado, no se atreve la gente a salir de su casa. Yo a veces hablo con familiares y mí cuñada y a lo mejor hace una semana que no han salido de casa y si salen lo hacen de una casa a otra por lo menos para entretenerse un poco.

 

—¿Tu cuñada la mujer de tu hermano detenido?

 

—Sí. Sigue viviendo en su casa con su hija.

 

—¿Hablas por internet?

 

—Yo prefiero no hacerlo, porque tenemos miedo que por nuestra culpa les vaya a pasar algo; aunque ellos pasan, pero  creo que la mafia que gobierna ahora, están ocupados en cosas más graves como controlar las ciudades, al Ejército sirio, las manifestaciones, etc.  Pero lo mismo que se ha visto en Damasco en estos cuatro últimos días, la gente ha chapado sus negocios. Hay huelga. En mi ciudad no hay un alma ahora, está todo cerrado, no hay ningún negocio abierto.

 

—¿Dentro de la población civil algunos están enfrentados?

 

Algunos del régimen han pasado a la revolución, pero los del régimen son los mismos de toda la vida, los que hemos conocido todos los sirios que hemos convivido con ellos en la escuela en la época de Hafez al Assad cuando yo estaba estudiando el bachillerato ya conocíamos a los chivatos,  a los agentes que trabajaban para el régimen,  mis amigos de toda la vida eran ellos. Me acuerdo que se decía: “no hables porque las paredes hablan” Yo vine a España en el 82, vine tres meses antes de la matanza de Hama, pero ya antes había toques de queda barbaridades, yo desde los trece años ya he vivido todo esto de quedarte en tu casa una semana entera sin salir ya lo he vivido. La gente ahora por eso sale a las plazas. Somos huérfanos y vamos a seguir siendo huérfanos hasta que nuestros revolucionarios nos busquen un padre.

 

“El régimen de Siria sirve mucho más que ningún otro al estado de Israel; asegurando la frontera”.

 

Para Abdul no hay vuelta atrás. Dice que  hasta que no caiga este régimen la gente seguirá saliendo a las calles. Toda la gente en Siria vive el día a día asistiendo a las  manifestaciones y cada vez que  tienen una primera ocasión y en cuanto el ejército se mueve 50 metros atrás salen a la calle.  En las zonas donde se ha acrecentado la revolución los comercios están cerrados hace varios días: desde el norte hasta el sur. Es una lucha entre el pueblo y el gobierno. Quiere invertirlo en un concepto de guerra civil, ¿entre quien y quien? En el fondo es la minoría que gobierna y el pueblo está en contra

 

—¿Los alawitas gobiernan?

 

Bashar el Assad manipuló la secta alawita para gobernar, pero hay mucha gente de esa secta que no saca ningún provecho. Es un pretexto que él usa y ha intentado desde el primer día enfocarlo así, como  Hafez al- Assad, su padre, porque así llegó al poder,  aprovechando la tapadera del partido Baaz, y como era militar tenía que usar una tapadera política. Eliminó la dirección del partido, hizo con el poder lo que quiso.  Necesitaba un escaparate político, era el partido nacionalista árabe, socialista, entonces ante el mundo vendía esta imagen. Este ha sido su objetivo siempre.

 

—¿Y los milicianos de Bashar el Assad, de donde consiguen las armas?

 

De Rusia. Lleva 50 años acumulando armas con el pretexto de la guerra con Israel, pero nunca tuvo una guerra con el estado de Israel, solamente en el 67, pero acabó en una retirada espontánea

 

—¿Cómo se defiende ahora la población?

 

Consiguen armas a través de los traficantes. No hay apoyo de ningún país. Nadie puede demostrar que ha habido apoyo a nivel internacional, solamente declaraciones. 

 

Abdul tiene a varios de sus familiares en Siria. En total, saca la cuenta: tiene como cuarenta personas. Por fortuna todos están vivos. Intenta comunicarse todos los días con ellos, pero a veces le es imposible más que nada cuando quiere hablar con Hama pues es una ciudad difícil de comunicar. Han cortado la comunicación. Hama es una ciudad en guerra. Sitiada y cortada a trozos. Hay tanques dentro de la ciudad todo el tiempo. La ciudad está controlada.

 

—¿Cualquier tipo de manifestación está prohibida?

 

Sí. Por ejemplo, cuando se manifiestan aquí los chavales en el barrio de gracia; salen a una plaza y aprovechan en manifestarse media hora y luego cuando aparecen las fuerzas de seguridad ya desaparecieron. Aquí en España corren a  tiempo  justo para desaparecer,  pero allá es para que no les maten. Existe mucha diferencia pero  la forma de actuar es la misma.  Aprovechan media hora y, cuando llega el cuerpo de seguridad o las milicias se largan los manifestantes, porque las milicias tienen carta blanca para cometer masacres.

 

—¿Qué hay detrás de las masacres?

 

Mucho miedo. Quieren atemorizar a la gente pero… esto que está pasando no es la primera vez.  Masacres a sangre fría suman unas veinte.  Cogen a la gente les atan y luego los matan.

 

—¿Tú crees que el mundo le está dando la espalda en estos momentos a Siria?

 

Sí. Dos cosas muy importantes: el régimen de Bashar el Assad ha protegido al estado de Israel. Ha sido la policía de seguridad de la frontera sirio israelita. Ha actuado durante 5 años como policía de seguridad. Jamás ha  habido un disparo desde la frontera siria contra el estado de Israel, aunque hay un estado de guerra, jamás ha habido un disparo ni por error. Segundo: interés económicos no hay muchos. Es el juego estratégico por la zona.

 

—¿Porque Rusia y China siguen apoyando?

 

Porque quiere demostrar que tienen poder y que no está limitado a sus fronteras. Realmente estamos viviendo una nueva guerra fría. Hay una situación de enfrentamiento relativo. Los observadores de la OTAN no sirven para nada. Su misión es averiguar los seis puntos que plantearon en el consejo de seguridad. Retirada de los tanques, no se retiraron los tanques, alto al fuego, no hay alto al fuego, derecho a la población a manifestarse, correderos humanos, etc. Kofi Annan deja mucho que desear.

 

—¿Porque crees que ayudaron a Libia y no ayudaron a Siria?

 

Es otro tema importante. Libia tenía recursos. La guerra se podía pagar. Yo digo que realmente el punto más importante que influye en la guerra de Siria es la relación del estado sirio israelí, el régimen de Siria sirve mucho más que ningún otro al estado de Israel, asegurando la frontera.  Hay una brigada en la frontera Siria, una brigada israelita, pero hay 30 brigadas israelitas cercando gaza,  en cambio en Siria hay solo una brigada,  el régimen se ha  encargado de asegurar la frontera, ni siquiera un terrorista puede atravesar.

 

—¿Crees que la población en Siria está perdiendo el control por esto que está pasando?

 

No es extraño que en ese sentido pueda haber esa reacción por parte de la gente: es humano. No te dejan otra opción cuando cometen un crimen que te toca lo más cercano a ti: tu padre, tus hijos, tu madre,  tu mujer, la respuesta humana nadie es capaz de controlarla, cabe toda clase de respuestas.

 

—¿Cual será el futuro próximo para Siria?

 

 El mundo tiene que actuar, aplicar más sanciones mas medidas a este régimen, mínimamente los seis puntos que plantearon en el consejo de seguridad. Están dándole tiempo, ¿a cambio de qué? ¿De más muertos? Cada día se cometen más barbaridades.

 

Antes Hama era la referencia de la revolución y ahora también. La ciudad está destruida pero hay focos de resistencia. La gente que queda. En los barrios de Damasco desde el primer día de la revolución la gente ha salido y en los barrios de la periferia de Damasco como decir Terrassa,  Sabadell,  toda la gente sale a diario, pese a las  masacres con tanques y bombardeos.  

 

—¿Y los yihadistas?

 

Los Yihadistas no se de donde los han sacado porque habría que preguntarle a Bashar el Assad acerca de los Yihadistas porque él los formó para chantajear a los americanos cuando entraron en Irak, él hacia negocio con los americanos a base de esto. Así que los integristas son de él no son de la revolución. No han aparecido del cielo, antes de la revolución un mes antes no existían esos personajes, existían en los cuarteles de él, él los formaba para enviarlos a Irak  y más de una vez entró en negociación como medida política con los americanos: tu me das esto y yo te doy… mandaba a los grupos integristas y daba la información antes de llegar, y así actuaba y los integristas eran esto. Intentó lo mismo que cuando mandaba integristas al Líbano, desde el primer día intentó lo mismo que  Gadafi, porque Gadafi dijo que la alternativa de él sería Al qaeda, después en la última amenaza dijo que se iba a alinear con ellos, eso es lo que está haciendo el régimen sirio.  Juega todas las cartas que pueden jugar, metiéndole miedo a occidente que la alternativa de él es el integrismo.   

 

—¿Tu crees que el Asad ha perdido los papeles?

 

De ninguna manera. No es un acto sin control. Es un acto de matanza programado. El mundo tiene que rendirle cuenta. La ciudad de Hule ha sido cercada y bombardeada, toda la gente tuvo que correr a su casa  por el bombardeo y una vez que han entrado a su casa, han entrado las milicias del régimen y los han matado.  No ha sido un acto espontáneo. Todos los actos han sido  programados y se debería pedir responsabilidad al régimen.  No es anarquismo, ni desmadre, actos criminales programados. Además quieren aterrorizar a la gente porque qué objetivo es que. Qué objetivo tiene traer después de torturar y matar a una persona traerla a la puerta de tu casa, el objetivo es atemorizar a la gente esa es la conducta de él y su padre, yo tengo un familiar mío al que el padre le hizo el mismo acto, torturados y muertos, dejar el cadáver en la puerta, la matanzas de los críos a cuchillo y degollarlo, es para meter miedo. El objetivo era demostrar que podemos hacer esto y más. Y la matanza de un crio es para meter miedo, aterrorizar a la población. El estado de Israel tiene mucho poder en el mundo. Y dijo a la administración norteamericana cuidado no queremos que se cambie esto. El ministro israelí  durante una visita  al gobierno norteamericano dijo que no presionase tanto al estado Sirio. Aunque es un hijo de puta es un hijo de puta nuestro. Me acuerdo de cuando Henry kissinger hizo un comentario sobre un dictador: es un dictador pero es un hijo de puta nuestro.

 

La situación se está agravando porque antes era el gobierno contra el pueblo, pero ahora los que cometen  actos son civiles  paramilitares y considerados de la secta alawita, esto produce respuesta y esto es lo que quiere él: que la población se enfrente entre ella. La matanza empieza a ocurrir  como respuesta, tú me matas los míos y yo te mato los tuyos. Ante una situación como esta lo consigue, nadie puede controlar la respuestas humana, cuando no me siento seguro de mi mujer, de mi hijo que pueden cometer un acto así yo puedo ser capas de hacer lo mismo. Este acto ha conseguido darle un empuje hacia la guerra civil.

 

 

“Lo más preocupante es que  matan a gente todos los días  y el mundo se queda mirando”.

 

A la manifestación que dejaba perplejos a los miles de turistas que visitan la ciudad condal  también se sumó Ameena, ella nos cuenta que su familia  va aguantando. Son de  Midan. “Desde aquí estamos deseando que pase todo cuanto antes, a veces cortan el teléfono e internet, lo cierran todo y dos o tres días no sabemos nada. Estamos incomunicados”

 

—¿Pero recibes emails?

 

No pueden hablar, cuando llamo y  me dicen estamos bien…. No pueden decirte nada,  se nota que no pueden hablar ni decir nada,  tienes que conformarte con escucharles la voz y creer que están bien.

 

—¿La zona donde ellos están como es?

 

De lo que vamos sabiendo es que todo empieza  el día jueves o viernes: las milicias cierran la zona que quieren atacar y como saben que la gente va a la mezquita al mediodía, aprovechan para atemorizarles,  hacen sonar  las alarmas pero la verdad es que ahora con todo lo que está pasando a  la gente se le está cortando el miedo. Ya les empieza a dar igual. 

 

—¿Que te parece la respuesta de occidente?

 

Es lamentable. Pero lo más preocupante es que  matan a gente todos los días  y el mundo se queda mirando. Nadie hace nada, la gente ahí está sola, aguantando como pueden.

 

“Es peligroso circular por la ciudad, en la noche nadie sale de casa. Si sales les matan”.

 

Maisa acepta hablar con nosotros pero parece nerviosa. Se ha sumado a la manifestación. Es una chica joven, suele hablar con su madre. Hace dos días que habló con ella. Es de Tara, una población que está a cien kilómetros de Damasco. Allá tiene a  toda su familia: sus padres, hermanos, tíos, abuelos. Dice que hubo una temporada que llamaba por teléfono y no podía comunicarse con ellos.

 

—¿Qué temporada era esa?

 

Al principio. Cuando rodearon la ciudad y cortaron la comunicación.

 

—¿Y ahora como está la ciudad?

 

Muchas barreras, muchos tanques, falta de gas, la comida está muy cara. Hay zonas donde los francotiradores disparan a la gente sin motivo, como si estuvieran jugando entre ellos. Es peligroso circular por la ciudad, en la noche nadie sale de casa. Si sales les matan.

 

Entre las últimas cosas que le ha dicho su madre destaca que a todos los jóvenes que asisten a las manifestaciones los tienen fichados, con sus nombres,  si escriben algo en Facebook los buscan y hasta les pueden detener. “Tengo un hermano que siempre está en la casa de mis padres porque teme que  si cortan la comunicación ya no poder hablar. Si quieren atacar un barrio cortan la comunicación.

 

—¿Como empiezan los ataques?

 

Cuando hay manifestación pero ahora también entran a las casas del barrio para buscar terroristas según dicen

 

—¿Tu madre en qué trabaja?

 

Trabajaba, ahora ya no. Era periodista para un diario de Damasco pero ya no va porque el camino que antes le duraba hora y media ahora con las barreras de los milicianos  se prolonga a  tres horas y a veces los milicianos detienen el autobús en medio del camino.

 

Maisa también coincide respecto a ausencia de miedo

 

“A la mayoría de gente el miedo se le fue porque están desesperados. Tengo un hermano que ya no trabaja. Mi padre es dentista, va cuando puede.  El otro día dispararon a su clínica porque estaba cerrada por la huelga y empezaron a disparar a los locales para que se abran a la fuerza.

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