+ IMPUESTOS – PRESTACIONES = OBJECION FISCAL

alt Los espectadores de la petanca; el hombre de la salud de hierro y una mujer dispuesta a que le saquen lo que sea

 

 

 

 

 

Texto: Cristian Jara Alvarado Fotos: Francesc Sans

 

Los espectadores de la petanca; el hombre de la salud de hierro y una mujer dispuesta a que le saquen lo que sea

 

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La nueva gestión del copago farmacéutico, aprobado por el consejo de ministros y que entrará en vigor dentro de dos meses, ha despertado una serie de interrogantes y quejas entre los jubilados pues En Catalunya, cada vez que tengan que ir a la farmacia a comprar medicaciónademás de pagar un 10% del precioseguirán pagando un euro más.

 

La idea del siguiente informe consistía en hablar  con algunas personas de la tercera edad de  la Residencia Asistida del barrio de Gracia, queríamos que  nos dieran una opinión respecto al tema, pero grande fue nuestra sorpresa cuando el recepcionista del local; por carecer de una cita previa,  nos negó  el acceso. Quizá habríamos acabado antes si le decíamos al encargado que nuestra presencia respondía  a una visita de carácter  familiar: lo tendremos en cuenta para la próxima

 

En vez de darnos por vencidos caminamos rumbo al Paseo de Sant Joan y nos llevamos más de una sorpresa:

 

Por el Paseo de Sant Joan el correteo de niños se mezcla con el estertor de las motos; circulan caminantes que aliviados regresan  del trabajo (no son mayoría) y hay quienes aprovechan la tarde para  pasear a los perros; esos sí.  Grupos de jubilados se mantienen concentrados en el juego de la petanca y alrededor de estos, otros, jubilados también, periódicos y chaquetas en mano,  adueñados de las bancas se remiten a mirar el transcurso del juego, el ruido que hacen las bolas al pegar unas con otras. 

 

Blas C (75 años), es uno de ellos;  nos habla del tema del Copago  mientras come una bolsa de quicos, hace lo posible por hablar más fuerte, pero se le dificulta el tono de voz, aun así dice que a él le resulta fatal pagar un 10% a la hora de comprar medicinas, cobra 700 euros y además “tengo que tomar siete pastillas al día,  estoy operado del esófago, por eso no puedo hablar bien”. Se queda con el rostro pensativo y se pregunta: “¿Si cobro poco y encima tengo que pagar?” Para de inmediato sentenciar con una conclusión mayúscula: “Yo lo que creo es que tendrían que pagar más quienes más tienen. Que ellos paguen el 30% y nosotros nada” piensa Blas C y sigue comiendo quicos.  “la gente se va a quejar mucho con esta medida,  la gente está disconforme con los hospitales; las camas”, luego traga saliva y matiza: “Yo no puedo ni hablar casi.  Estoy operado del esófago. Para mí esto es un robo. Tengo 75 años. Empecé a cotizar desde los 14. Trabajaba y  mi empresa pagaba la seguridad social, luego  me puse de autónomo y ahora cobro pensión de autónomo. Es un robo”.

 

Aun cuando Blas acepta dar su testimonio nos acercamos a otro espectador de la petanca,  Manuel C, 69  apenas nos ve él sí que es rotundo:

 

“Ya ni quiero opinar de eso porque van a hacer lo que les da la gana y quieran”, dice.

¿Pero tendrá alguna opinión al respecto?

 

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Lo que más destaca del aspecto de Manuel C son unas enormes gafas negras que le cubren los ojos. Viste chaqueta negra como de piel gastada, pantalones vaqueros y ha cruzado la pierna. Su actitud es una mezcla de resignada indignación, porque  Manuel C asegura que con esta medida le están robando: “He pagado 40 años de seguridad social, como empleado” Respira profundamente y ahora cruza la otra pierna y cuenta con un aire de nostalgia que “Trabajaba como probador de coches primero en Seat y después en Volkswagen” para de inmediato retomar el tema de los medicamentos y dice que “más que por mí por mi señora tengo que ir ahora a la farmacia, ella está operada de los dos pechos de cáncer y necesita tomar gran cantidad de pastillas porque la quimioterapia le ha destrozado los huesos” Era una verdadera ayuda no tener que pagar nada por esas medicinas. Lo malo es que ahora “si has de pagar un euro por cada receta porque aquí como somos tan guapos tenemos que pagar más que el resto de España ¿O es que no es España?”

 

Bueno según para qué…

 

“Si es España pues tenemos que ser como todos, sino es España que nos dejen libres que hagamos lo que queramos”.

 

Usted cree que estos pagos ayudarán…

 

“Yo pregunto una cosa porque tocan la sanidad y no hacen venir mejor a todos los soldados que tenemos por ahí”.

 

O devuelven el dinero todos los corruptos…

 

“¡Eso ya es imposible! Pero que hagan regresar las tropas que hay por ahí”.

 

Para Manuel C si las cosas continúan como hasta ahora, la economía Española alcanzará los niveles de Grecia. Ahora sí que Manuel C parece deseoso de opinar: Apoya ambas manos a las piernas y reflexiona como si le costara creer “que habiendo  el paro que hay, la juventud  no esté protestando en la calle, porque antiguamente por mucho menos la gente estaba en la calle, no se trata de salir  una vez, no, no, uno se ha de plantar y exigir.

 

 Y eso que en Grecia hay menos paro que aquí.

 

Sí pero bueno aquí ahora empezamos con esto pero en Grecia me parece que les rebajaron a los jubilados un 23 %.

 

¿Cree que aquí les bajarán el sueldo a los jubilados? De momento los han congelado

 

Manuel se exaspera:

 

No, no, no nos han congelado

 

¿No les han bajado el sueldo o sí?

¡Cómo que no!—alza la voz— Hombre; si tengo que pagar ahora las medicinas… No… Yo si al final de mes tengo que pagar por medicinas: obligatoriamente ya me bajan la pensión.

 

Está de acuerdo que es una medida  injusta. Y convencido de que  además “van a por sanidad y por educación”

 

Manuel lo tiene claro: “la crisis es de la sociedad media hacia abajo. Sociedad media hacia arriba no hay crisis. No se venden coches de la gama del Ibiza. Del Audi sí se venden. ¡A coño! ¡Por qué! De la gama cara se vende.  Eso quiere decir que de la mitad para arriba no hay crisis. Cuando hay señores que se gastan 40 mil euros para matar un elefante ya me dirá usted…

 

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El tercer espectador de la petanca resultó todavía más enfático, como si se anticipara a los hechos: Para Antonio D (73) no hace falta preguntar. La medida del Copago farmacéutico le ha generado un incordio tremendo. Está con la mirada extraviada y sujeta la correa de un perro foxterrier con la mano izquierda. Parece que centrara la mirada en el juego de la petanca pero  no, está muy enfadado: Debe tomar 12 o 13 pastillas al día y claro, le saldrá caro probablemente de ahora en adelante pagar por cada receta un 10%. Cuando le preguntamos qué cosa cree él que se puede hacer, nos dice que la solución para él es muy fácil “¿Que qué se puede hacer?: pues  coger una ametralladora y pegarle 4 tiros a cada uno. Es lo que se puede hacer. Nada más. Para Antonio D lo que se busca es privatizar la seguridad social, dice que “más claro que eso el agua”. Está seguro que no debería pagarse nada por ir a la farmacia cada vez que se requiera de un medicamento. “Yo he estado trabajando 40 años como encofrador en la obra para que me quede una mierda de pensión y encima vengan con estas. Estoy hecho polvo. Tengo que ir cada 15 días a la farmacia.  Soy diabético crónico. De ahora en adelante tendrá que pagar cada vez que vaya a la farmacia, toma insulina en tabletas, entre otras medicaciones,  “lo que ahora tenga que pagar no lo sé, ni lo quiero saber”. Dice por último.

 

 Luego de aquellos tres testimonios nos sumamos a la gente que caminaba por el paseo de Sant Joan y en este caso también  de manera espontánea nos acercamos a otro hombre de edad avanzada Luis L (77) con la finalidad de saber su opinión respecto al copago farmacéutico. Parecía tan apresurado como risueño y de igual forma dispuesto a responder nuestras interrogantes. 

 

Se lo preguntamos directamente  y aunque se detuvo, nos aclaró, señalando al oído que estaba sordo y enseguida le volvimos a preguntar si tiene que tomar mucha medicación. “¿Yo? Noooo, dice orgulloso. Tiene una sonrisa de satisfacción en el rostro para seguidamente aclarar que toma de vez en cuando  alguna pastilla, pero por lo general no. “He tenido esa suerte. (Jajaja) Ahora ni pastillas ni nada.  Estoy resfriado y no he ido casi nunca al médico.  He tenido la suerte de estar sano”. Ese hombre parece tener una salud de hierro.  Sin embargo, aunque está claro que lo suyo no son las consultas al médico de cabecera ni las farmacias, le parece injusto que tengan que pagar los jubilados la medicación después de haber pagado toda la vida…“Eso es una vergüenza que haya personas que trabajan en un banco y  se lleven 3 o 4 millones cada año a su casa y que otra persona que cobra ahora 800 euros, el que los cobra, que ahora no son todos;  tenga que pagar las recetas en la farmacia; me parece una vergüenza.

 

¿Cree que os bajarán las pensiones como en Grecia?

 

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Ya las han bajado.  Ya están cobradas. Me subieron lo que subían cada año,  pero después me quitaron lo que me dieron, subieron los impuestos y  cobro menos que el año pasado.

 

Está bastante convencido de que subirán los colegios, las universidades. “Anda que los universitarios van a estar listos.  Yo le digo una cosa. Yo tengo todo el pescado vendido pero los demás lo van a pasar negro. A mí me quedan 4 días”

 

Bueno… le queda más…

 

Jajaja. Sonríe como si buen estado de salud fuera el verdadero motivo que lo mantiene con el ánimo en alto. Según él “los médicos no se equivocan mucho cuando dicen  que la vida de un hombre acaba a  los 82 años y el que sigue vivo es porque tiene suerte y ha estado bien criado pero el que no: “la pinza”, o no vale para nada y para estar en una cama vale más que se muera”

 

Pero usted está bien de salud, no toma pastillas: tiene que vivir hasta los cien. 

 

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A María Rosa Pereiro (85) y su marido los encontramos sentados en una banco. Ambos trabajaron durante varios años para una empresa metalúrgica.  “Yo fui oficiala. Ahora tengo 85 me jubilé a los 66”, dice María Rosa.  El marido cuando nos ve con la grabadora  se remite a escuchar con asombro, los achaques de la edad lo mantienen en un segundo plano.  La que habla del tema es María, dice que le parece  mal, luego cambia de idea: “Ahora  yo te voy a decir una cosa: si con eso se puede arreglar algo, yo estoy de acuerdo con que me saquen lo que sea”.

 

¿Usted tiene que ir a la farmacia a comprar medicinas?

 

“Claro que tengo que ir. Yo gasto más que dos pero este—señala a su marido— gasta  más.

 

¿Qué problema de salud tiene?

 

Lo mio son  tranquilizantes. Este sí—vuelve a señalar a su marido— Este tiene arritmia, el corazón; mucha medicación tiene que tomar.  Yo tomo dos pastillas,  una al mediodía y otra a la noche y al mes gasto dos cajas, trae 30 pastillas cada caja. Esta medida que ha tomado el gobierno yo la veo mal pero si con eso se arreglará el paro, aunque yo creo que ellos van a chupar y los demás vamos a pagar.

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