Desde la Revista Rambla solicitamos una entrevista a la secretaria de organización de la Confederación General del Trabajo (CGT) de Barcelona. No puede ser. Y el motivo no es que no quiera atendernos; ni que no pueda dedicarnos tiempo;  ni que tenga la agenda llena; ni si quiera que sea tímida. Es que estamos hablando con una militante de la CGT, un sindicato de organización horizontal, sin cargos, sin directivos… y cuyos miembros no quieren tomar protagonismo por encima de otros. De modo que lo seguimos intentando: “¿y si os entrevistamos a varios, como colectivo?”  “Claro, ¡así sí!”.

De modo que quedamos para comer y, entre plato y plato, vamos conversando sobre las elecciones, el futuro político y social del país, y también, como no, sobre la situación actual del sindicalismo obrero.

Y de esta forma peculiar nace esta entrevista a seis bandas: la Revista Rambla por un lado, y cinco miembros de la CGT por otro, que paso a introducir (por orden de intervención) y que, posteriormente, serán representados por sus iniciales en sus respectivas declaraciones. Son:

  • Eva Sánchez: afiliada de CGT; trabajó en Correos veinte años.
  • Laura Gómez: secretaria de Organización de CGT-Bcn, y militante activa.
  • Jordi Alcáser: afiliado de CGT-Baix Llobregat; experto en esperanto.
  • Pere Lirón: afiliado de CGT; profesor de educación secundaria.
  • Carlos Navarro: relación con los medios de comunicación de CGT-Bcn.

¿Qué pensáis que va a pasar con los sindicatos si el PP gana las elecciones?

ES: a nivel de la CGT va a continuar todo igual, porque entendemos que las políticas  que están puestas en marcha son las mismas que va a continuar el PP. Tal vez la fórmula sea más rápida que a las que nos tenía acostumbradas el PSOE, pero realmente las políticas vienen marcadas tanto por los grandes capitales de aquí, como a nivel europeo. Creo que CCOO y UGT sí que van a notar la diferencia, porque parte de las negociaciones van a ser los propios sindicatos. En CGT sobrevivimos de nuestras cuotas, vivimos de nuestra acción sindical, y no dependemos en absoluto del político de turno, o de las subvenciones de turno. Se palpa en el ambiente que CCOO y UGT sí que están altamente preocupados por el recorte que va a haber también en los sindicatos tanto a nivel de subvenciones, como a nivel de ayudas sindicales. No sabemos si lo harán a nivel estatal, o lo harán a nivel autonómico, pero realmente ya han empezado a niveles locales, o en las diferentes autonomías, a recortar todas aquellas prebendas que el gobierno socialista había estado dando a estos sindicatos mal llamados mayoritarios.

LG: respecto a las prebendas de los sindicatos: creo que es positivo que se recorte, porque entonces es cuando a estas organizaciones se les va a colocar en el verdadero lugar que les corresponde. Gran parte de su actividad se centra y está apoyada en todas estas subvenciones y facilidades. Las usan para poder participar de una parte de la actividad sindical que no está vinculada directamente ni con los trabajadores ni con las empresas y, por lo tanto, eso les obligaría a estar en un plano real como sindicatos. Es decir, que esa situación a nosotros no nos perjudicaría, al contrario, creo que nos vendría bien en el sentido de que nosotros vamos a continuar nuestro funcionamiento y organización como hasta ahora,  y solo los grandes sindicatos que viven de las subvenciones son los que tendrán que encontrarse de cara con una realidad que ahora no conocen. Sería una situación muy deseable e interesante sindicalmente.

ES: sin embargo, para la CGT esto no nos iba a representar ningún coste, puesto que no dependemos de…

¿No recibís ningún tipo de subvención?

ES: sí, tenemos una subvención que es por delegado sindical. Cada vez que hay elecciones sindicales, por cada delegado que sacas, el gobierno da una cantidad (que es bastante ridícula). Nosotros tenemos un acuerdo a nivel estatal  para que ese dinero se use exclusivamente para formación del propio delegado, y para asistencia jurídica. Con la última subvención que nos dieron destinamos el 50% para formación, y el 50% para jurídica. Y es la única ayuda que tenemos.

¿Y CCOO y UGT?

ES: básicamente el groso modo de dinero recibido es para formaciones. También tienen grandes subvenciones en sectores determinados, como el que les da la patronal del metal. Hay infinidad de acuerdos, tanto autonómicos como sectoriales, por los cuales para “ayudar” a la acción sindical les dan una serie de subvenciones, pero el groso importante es en fundaciones. También en cursos de formación que, entendemos desde la CGT,  tendrían que ser públicos; dados por el propio gobierno, y no por los sindicatos como prebenda por aceptar ciertos pactos. Otra forma de pagar es con locales sindicales…

Otra de las grandes ventajas que tienen los sindicatos son los liberados. ¿Vosotros no tenéis liberados?

LG: cuando nos presentamos a las elecciones sindicales, disfrutamos de un crédito horario mensual que viene determinado por ley para desarrollar la actividad sindical en las empresas y en los centros de trabajo. CGT con esos medios elabora su acción sindical en las empresas pero, básicamente, lo que nosotros promovemos es la militancia. Es decir, que nuestra actividad sindical mayoritariamente viene de nuestro tiempo libre, y el crédito horario sindical lo aportamos a los centros de trabajo. Y esa es la situación, que no es la misma que viven los sindicatos mayoritarios. Ellos están liberados totalmente, lo cual les permite estar en todos los planos que les corresponde, pero no les permite vivir la realidad, el día a día en los centros laborales, mientras que nosotros sí. La aportación que realiza un sindicato como el nuestro, es más con militancia, horas personales, tiempo personal, que con las horas de crédito horario que tenemos en las empresas. Por lo tanto, nuestra realidad es tal que, en el caso que hubiera recortes para los sindicatos, veríamos como se adaptan a esa nueva realidad los sindicatos que viven de la liberación y que tendrían que desarrollar una verdadera acción sindical, dependiendo única y exclusivamente del crédito horario que tiene cualquier representante que se presenta a unas elecciones.

En este país tenemos más de 40 tipos diferentes de contratos, muchos de ellos basura.  Más el abaratamiento de los despidos… Y los sindicatos no contribuyen a mejorar la situación…

JA: en realidad el problema no es que haya muchos o pocos contratos. El auténtico problema es que el camino que han tomado es que dé lo mismo que tengas contrato o que no lo tengas. La cuestión es que quieren, en primer lugar, una flexibilidad absoluta en las condiciones de trabajo y eso, tengas el contrato que tengas, ya lo han firmado los sindicatos mayoritarios, por lo tanto ¿cuál es el papel de los sindicatos?. En segundo lugar quieren, no ya que el despido sea libre, que eso ya hace años que lo tenemos en este país, sino que sea gratuito. Está claro, por las recientes firmas del acuerdo marco que han hecho, cual es el camino que van a seguir los sindicatos mayoritarios, que es el mismo que han seguido los últimos años: facilitar al máximo todas las exigencias del empresariado, en absoluto promover ninguna lucha y, por supuesto, no dar la más mínima posibilidad de alternativa a este sistema.

En cuanto a los recortes ¿creéis que realmente son necesarios para mantener a flote la economía pública?¿y hasta cuándo van a seguir recortando?

PL: el tema de los recortes ha sido una opción para meter miedo a la población. Ha sido más un pulso que una necesidad. Hay muchos economistas que han demostrado que el problema económico se podría solucionar de otras maneras. Incluso el otro día, Rosa Díez comentaba en su spot electoral que solo del fraude fiscal se podrían haber recaudado 70.000 millones de euros, y todos los recortes del plan Zapatero se podrían haber ahorrado. Por tanto, los recortes son una opción política que adoptan los gobiernos, pero no son una necesidad. Entonces, ¿cuándo acabarán? en el momento en que la gente tenga conciencia de que no son necesarios y de que se pueden parar. Mientras la gente los acepte como necesarios, o se piense que no hay nada hacer, continuarán. Hasta que la gente se rebele, y tome conciencia de la fuerza que tiene. Esto se ha iniciado ahora con el 15M, pero todavía tiene que cuajar, todavía tiene que coger más fuerza.

Volviendo al sindicalismo, con la crisis y los conflictos laborales, ¿habéis notado un aumento en el número de afiliados?

CN: sí notamos un pequeño incremento. Pero a nosotros lo que más nos interesa, más que aumentar la afiliación, es que la gente que venga y la que está ya en la casa, vaya tomando conciencia de que no está en un sindicato-servicios, sino que está en un sindicato que es un arma para luchar y cambiar la situación, y no para conseguirse un pisito más barato, o un seguro más barato, o que me hagan la declaración de renta. CGT es un arma para conseguir un cambio social profundo. Creemos que dentro del mismo sistema es muy complicado conseguir cambios reales.

Pero ese miedo que han metido en el cuerpo a la gente, tiene que haberse notado en la afiliación…

CN: bueno, igual sí que donde se nota más aumento es en sectores que no tenían experiencia sindical, como el telemarketing o la informática. Sectores nuevos con una actividad que sólo tiene 20 o 30 años. Cuando un sector aumenta su actividad, como ha sucedido en el sector limpieza, también nos supone un aumento de  afiliación. Sin embargo en otros, como por ejemplo el metal, está bajando porque están cerrando muchas empresas. Nosotros también vemos como sube o baja la afiliación según sectores por la actividad económica que crece o decrece.

LG: yo creo que sí que se ha notado un aumento. Muchos de esos nuevos afiliados que llegan a la casa con ánimos militantes y de poder desarrollar una acción sindical activa en sus centros de trabajo o a nivel personal, ha sido mucha gente cuya única experiencia o contacto con el sindicalismo había sido el de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT. Estas personas se han acercado a sindicatos como la CGT, por un rechazo absoluto por la manera de hacer sindicalismo, o incluso por la falta de acción sindical. Esto sí que lo estamos viendo diariamente. Incluso gente que nunca habría pensado en afiliarse a ninguna asociación sindical, gente cuya afiliación en su país es baja, en el momento que lo han decidido nunca lo harían con una organización como la de CCOO o UGT, por todas las firmas de los recortes y de los convenios, que son vitales en los centros de trabajo para la defensa de los derechos de los trabajadores. Esos acuerdos les hacen rechazar de pleno esa manera de hacer, y buscan un sindicalismo como el nuestro, directo, asambleario, activo, y eso lo estamos notando muchísimo. Cuando la gente llega a la CGT, algunos ya con referencias, nosotros les hacemos saber qué  clase de sindicato es la CGT, y que no basta con afiliarse y pagar, sino que se le pide que sea activa y que tenga militancia. Por lo tanto, de ese rechazo a un sindicalismo amarillo o de los sindicatos mayoritarios, al llegar a la CGT, de se pasa a un aumento de militancia, y se consigue que esto llegue a los centros de trabajo, y se vaya haciendo extensivo. Nosotros creemos que eso es muy importante, y los trabajadores y trabajadoras nos tienen como una referencia de lo que es un sindicalismo combativo, que reclama y que puede conseguir cosas.

Se os achaca que, al ser un sindicato pequeño, tenéis menos poder, menos fuerza… pero tú me estás diciendo lo contrario…

ES: es cierto que no tenemos poder, pero sí que tenemos fuerza. Nos movemos mediante la acción directa, y el sistema asambleario, y eso es lo que nos da fuerza.

Poder ninguno; primero porque no es nuestra manera de entender el sindicalismo, y lo rechazamos de antemano. Eso es lo que nos diferencia también: los sindicatos mayoritarios tienen poder, nosotros tenemos fuerza. Nosotros estamos participando constantemente en los conflictos importantes, y tenemos una capacidad de organización y de movimiento que en un sindicato mayoritario no tienen. Además ellos se mueven por un interés concreto, por número, es decir, tienen miles de afiliados a los que llaman de vez en cuando para que hagan su espectáculo de poderío, pero no tiene ningún contenido. Nosotros tenemos la fuerza de nuestro militantes, incluso de aquellos simpatizantes que, sin llegar a ejercer una participación directa y activa, sí que participan de nuestra manera de entender el sindicalismo y de todas aquellas actividades y todas aquellas reclamaciones que hacemos. Y siempre lo decimos: nuestro mejor valor o lo que mejor tenemos son nuestros militantes.

Esa es nuestra fuerza, independientemente del número que seamos, y de nuestra capacidad de influir y de que se nos vea, o de demostrar que somos fuertes y que se puede reclamar y luchar; eso es indiscutible.

¿Los líderes de los sindicatos mayoritarios se convierten en tecnócratas, y no acaban de ser verdaderos sindicalistas?

ES: verdaderos sindicalistas no lo son. Sindicalistas somos los que estamos en los centros de trabajo…

PL: yo creo que los sindicatos mayoritarios son un poco las víctimas del sistema que ellos mismos han instaurado. El movimiento sindical en España en los años 70 era muy rico, muy vivo y muy potente, en el final del franquismo. Realmente las conquistas que tenemos vienen de esa época, después las hemos ido perdiendo. La debilidad de los sindicatos mayoritarios es que dependen de los medios de comunicación. Es decir, han sustituido la acción sindical por los medios de comunicación, porque en cualquier acción que convocan, todo su esfuerzo es la foto que saldrá en la prensa. Por ejemplo hace poco, el 27 de octubre, hubo una manifestación del sindicato de enseñanza, en la plaza Sant Jaume, y fue muy poca gente. La valoración que nosotros hacemos como CGT, es “poca gente, bueno”. La valoración que hacen ellos es que se hace el ridículo. Consideran que cuando salen las siglas CCOO o UGT, en una manifestación en la Plaza Sant Jaume, han de llenar o, en caso contrario, hacen el ridículo. Yo creo que son un poco víctimas de esta dinámica que es consecuencia de sustituir la acción sindical en las empresas, por lo que sale en la prensa y en TV. Tiene que verse que hay muchos trabajadores, ya que es lo que hace que la gente piense que el sindicato es fuerte. Pero en cambio, lo que hace fuerte realmente al sindicato es que si tú convocas una manifestación, que si en la empresa hay 100 trabajadores que te vengan 80. Lo otro te da la imagen de que es un sindicato representativo, pero a la hora de la verdad falla.

LG: no son sindicatos, son una marca…

También se acusa a los sindicatos de que se preocupan mucho de las grandes empresas, porque allí tienen mucha gente, y muy poco de las pequeñas, que las tienen un poco abandonadas..

LG: a ver, el mayor interés que tienen los sindicatos mayoritarios es conseguir tener representación en los comités de empresa y, una vez conseguida, desaparece el interés por ese centro de trabajo. Nosotros no estamos en todas las empresas donde están los demás, por falta de medios y de capacidad, porque nuestro sindicalismo es real, por lo que depende de un trabajo diario, y eso tampoco es fácil. Hay que concienciar a los trabajadores y trabajadoras de que nuestro sindicalismo requiere sacrificio, y trabajo y dedicación, y eso es una labor que no es sencilla. Cuando la CGT está en una empresa, nunca se nos puede acusar de abandonar el centro de trabajo, porque nosotros formamos parte precisamente de esas plantillas. Es decir, no somos externos o liberados que venimos a representar alguna vez a los que están trabajando allí. Nosotros somos parte de esos trabajadores, por lo que formamos parte de esa realidad y siempre estamos ahí presentes, viendo lo que sucede. No se nos puede acusar de abandonar los centros de trabajo donde tenemos representación, porque formamos parte de esos centros.

JA: la realidad es que es más fácil para los trabajadores de las empresas grandes organizarse sindicalmente, que para los de las empresas pequeñas. Y esta es la primera cuestión. Pero la segunda y fundamental (y es lo que diferencia a nuestro sindicato de los otros) es que nuestra lucha no la encerramos en la empresa. Si tu miras cualquier actividad que puedan hacer los sindicatos mayoritarios, siempre están encerrados en sus empresas, sea esta grande o pequeña. Consecuentemente, será en las empresas grandes donde se notará que están haciendo lo que ellos llaman sindicalismo. Nuestro sindicalismo es distinto. Nosotros, aunque lo hagamos en la empresa, lo estamos haciendo también en la calle. De manera que nosotros, cuando estamos trabajando sindicalmente en una empresa, estamos trabajando para todo el sector industrial, y para toda la clase obrera, por eso nosotros trabajamos tanto en la empresa, como en la calle. Verás que, a pesar de que seamos un sindicato minoritario, en la calle somos un sindicato mayoritario. Eso no es casual: eso es justamente  porque nosotros no nos preocupamos solo del problema profesional del trabajador en su empresa, sino que nos preocupamos del problema social. No somos un sindicato que pretenda presentarse como alternativa al sindicalismo mayoritario, sino que somos otra historia. Estamos en contra de ese tipo de sindicalismo. Creemos que el sindicalismo mayoritario ya está haciendo su papel, es decir, está actuando como una parte más del sistema, mientras que nuestra lucha está en la calle. También en la empresa, aunque sabemos que en el interior de la empresa no vamos a cambiar el sistema económico, lo vamos a tener que cambiar en la calle. Por tanto, da lo mismo que la empresa sea grande o pequeña, la lucha tendrá que ser en la calle y con el conjunto de la población, y es esta la gran diferencia que hay entre los dos tipos de sindicalismo.

ES: evidentemente, el problema está en la pregunta. Es decir, cuando alguien entiende un concepto de sindicato como lo que son algunos, que son grandes gestorías, grandes sindicalistas del maletín y abogados, que no destinan esfuerzos a las pequeñas empresas. Desde la CGT, esa acusación no nos la tomamos como propia.

Nosotros nos organizamos como trabajadores,  y nos organizamos allá donde estemos, sea una empresa pequeña o una empresa grande. Nosotros no tenemos al delegado del maletín, o al delegado jurídico, que va  a las elecciones porque quizá ese técnico va a cobrar una cantidad por esa candidatura. Nosotros si estamos en una empresa pequeña yendo a hacer, por ejemplo, una contabilidad de representantes sindicales, estamos yendo porque tenemos gente afiliada o trabajadores que quieren organizarse dentro de la empresa. Por tanto, entiendo que los trabajadores en general acusen, pero acusan porque la imagen del sindicalismo se está pudriendo, hay sindicatos que se han dedicado a dar a entender que el sindicalismo es otra cosa. Es decir, la primera pregunta es qué es un sindicato: la autoorganización de los trabajadores para defender nuestros derechos. Evidentemente, cuando un sindicato se convierte en una gestoría de abogados, de pisos, evidentemente ahí es cuando viene que se les piden servicios, y es cuando los trabajadores entienden que a ellos no se les  están dando.

¿Y no es el sistema el que les obliga a ser una gestoría?

LG: si eres parte del sistema sí.

CN: claro, nosotros podríamos hasta vender móviles. Podríamos montar un supermercado. Pero nosotros huimos del sindicalismo que tenga que ver con una empresa de servicios. Nosotros apostamos por la autoorganización de los trabajadores para luchar. Lo contrario, se ha demostrado que ha fracasado. El sindicalismo-servicios, es como un todo a cien: hay cosas buenas, pero la mayoría de ellas no suelen serlo.

En cuanto a los nuevos afiliados inmigrantes ¿tienen tradición sindicalista?

ES: la experiencia que nosotros tenemos, tanto de África como de América Latina,  es que no tienen ninguna cultura de sindicarse. Es más, les da mucho miedo. Solo se acercan allí donde piensan, creen, tal vez porque les engañan, que el hecho de tener una tarjeta de afiliación, les dará trabajo o papeles. Y si tú les dejas claro que tener ese cartoncito, que se llama carnet de afiliación, no les sirve ni para tener más trabajo ni para tener papeles, ninguno lo quiere. Conste que hablo en general, del grueso de la inmigración. Evidentemente hay asociaciones, que no son sindicatos pero que dependen de sindicatos, que no les sacan de ese engaño. Organizaciones como SOS Racismo, que depende de CCOO, venden un producto compacto que es la afiliación, la asesoría jurídica, papeles, que es lo que quieren. Nosotros hace unos años en la CGT vivimos una experiencia de primera mano, que fue muy dura: toda la historia de los inmigrantes en Plaça Catalunya. Y ahí realmente ves que tienen mucho miedo. Han venido aquí a sobrevivir como seres humanos, y no quieren cambiar nada.

De esos chicos que habían aquí (en la sede de Via Laietana de la CGT), muchos probablemente no supieran ni lo que era un sindicato ¿no?

ES: no, no, claro, para ellos era un techo y un lugar donde comer. Y donde tal vez un día, repartieran papeles. Hay una falta importante del idioma, una falta importante de cultura, en general, y vienen a sobrevivir. Y no quieren que nada cambie, porque eso les da inseguridad.

De alguna manera, un sindicato único, fuerte, como en Alemania, ¿no iría bien para los trabajadores?

ES: es que me has puesto un ejemplo, como es Alemania, que es otro mundo. Aquí en España, y hoy por hoy, sería imposible, porque yo no puedo estar en un mismo sindicato que compra y vende los derechos de los trabajadores: “si tu me firmas ese convenio, yo te doy dinero para subvencionar la formación. Si tu reconoces los recortes de sueldo, a cambio te doy…”

Pero un sindicato único que fuera fuerte, que no cambiara cromos…

ES: Pero los sindicatos mayoritarios, este sistema no lo quieren. No les interesa porque ya les va bien como lo tienen montado ahora. Con la realidad que hay en España actualmente sería imposible. Primero, que no habrían butacas para todos.

JA: para eso haría falta un sindicato exclusivamente profesionalista, y que se preocupe exclusivamente de los problemas profesionales del trabajador como tal, y que no tenga absolutamente ninguna ideología. Es decir, que de ninguna manera se plantee, ni por arriba ni por debajo, cambiar el sistema. Esta sería la condición fundamental y, de hecho, es lo que llevó al fracaso absoluto al sindicalismo revolucionario.

A partir de mañana seguramente tendremos a la derecha en todos los gobiernos: en el autonómico, en el nacional… los trabajadores sufrirán esta presión. ¿Creéis que esto hará que la gente tome más conciencia social y se sindicalice?

ES: hemos de recordar que todas las leyes que se han ido haciendo hasta ahora, convenios, reformas laborales… todo esto no se ha hecho a partir del día 20. Los 40 tipos de contrato, el despido libre… ¡todo esto ya estaba! Ahora lo que hará esta derecha será ponerlo en práctica con más fuerza pero, al fin y al cabo, todo esto ya se ha llevado a cabo con un partido político supuestamente socialista. Hasta que la gente no considere que ya no nos tienen que tocar más, no se avanzará. También hay una teoría por aquí, según la cual los trabajadores se rebotan más cuando está la derecha en el poder. Cuando Aznar propuso una reforma, mucho más blanda que la que se ha llevado a cabo ahora, todo el mundo salió a la calle y no tuvo el valor de tirarla adelante. Es cierto que la clase trabajadora en general es más permisiva con las leyes que hace un partido socialista, porque piensan que si lo hace un partido socialista es porque no hay más remedio. Imagina si hubiera estado en este momento de crisis el PP, estoy convencida de que habrían habido más rebotes. Estoy convencida de que, cuando el PP lleve un tiempo en el gobierno, CCOO planteará una huelga general. Pero ¿porqué? porque el PP aplicará todo eso que ya tenemos ahora, y que ellos firmaron. Igual que la famosa Ley Laboral, no nos engañemos, en realidad ha supuesto poner en orden lo que ya teníamos en los convenios. La diferencia es que teníamos varios convenios denunciados, y algo íbamos rascando, porque vulneraban el estatuto de los trabajadores, y esta reforma laboral lo que ha hecho ha sido legalizar todo lo que un día antes era ilegal. Y todo esto lo han hecho los dos sindicatos mayoritarios, conjuntamente con un partido socialista. ¿Qué ganaremos con el PP? pues que la gente piense: “si lo hace el PP, no puede ser”. Y entonces la gente empieza a rebelarse. Y realmente, nosotros como organización lo tenemos muy claro: el problema no es el PP. El problema es cómo reacciona la gente dependiendo de quién hace la historia, y no de cuál es la historia en realidad. Porque las leyes ya están ahí…

Entonces las diferencias entre PP y PSOE…

ES: yo creo que la única diferencia entre PP y PSOE son las formas de venderse

Y hablando de políticos, muchos acaban dando conferencias y trabajando en grandes multinacionales. Ahora algunos sindicalistas se dedican a dar clases en universidades privadas… ¿Vuestra aspiración también es acabar dirigiendo algún banco?

LG: a mí con los años (cuando sea mayor, eh, dentro de unos 20 o 25 años) lo que me haría ilusión es que me sigan llamando “sectaria”, “frikie”, “radical”, y todo lo que me llaman ahora…

Y ¿una consellería, no?

LG: no,no,no,no!

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