Los “Diarios de viaje” de Josep Lluis Nicolás

Autor: Laia Garriga.

Fotografía: Francesc Sans

La pasión por la fotografía y el deseo de salir de la rutina y descubrir el mundo llevaron al periodista Josep Lluis Nicolás a viajar al extranjero desde muy temprana edad. Fue a través de Revista Rambla y World in Words donde materializó la narración de estos viajes, cosa que le impulsó a publicar sus propias guías… pero no hablamos de guías corrientes. El autor nos desvela los entresijos de Escapadas literarias (De Ítaca a París), en cuya temática confluyen turismo y literatura.

Josep Lluis Nicolás

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que tuviste la idea de escribir este libro hasta el día de hoy?

El proyecto empezó a gestarse desde que me di cuenta de que tenía demasiado material para seguir publicando solamente piezas sueltas y que podía aglutinarlo temáticamente o al menos en conceptos un poco similares, para darle una salida. Hace menos de un año empecé a recopilarlo en forma de libro.

¿A lo largo de tu carrera, te habías planteado la posibilidad de escribir y publicar una obra literaria?

Había hecho alguna otra cosa lo que pasa es que no he conseguido encontrar editor ni tampoco los derechos por un tema de copyright que era demasiado complicado.

¿Por qué te decantaste por esta temática?

Desde hace años siempre he viajado mucho y siempre he estado tomando fotografías. En Revista Rambla empecé a publicar temas sobre los viajes y de ahí han ido tomando forma de libros.

Háblame sobre esa predilección por viajar ¿qué te aporta? ¿Qué sensaciones te genera?

Supongo que es una manera de conocer mundo, conocer gente, conocer cosas distintas… provocada por una especie de aburrimiento de estar aquí. Empecé con 16/17 años, cada vez un poco más lejos, y con el tiempo cada vez es un poco más cerca, siempre de manera seguida. Me desplazaba a sitios que todo el mundo tiene ganas de conocer en un momento u otro, también a algunos que te llaman más la atención curiosamente solo por el nombre; quizá no haya nada allí pero simplemente te atrae el nombre.

¿Qué criterio has seguido a la hora de trazar el recorrido y escoger los diferentes lugares en los que se centra la narración?

En este caso el hilo conductor es la literatura. De algún modo es una especie de guía que te indica los sitios que puedes visitar en cada ciudad que tienen relación con los escritores o con sus obras. Ahora mismo estoy acabando un tercer libro sobre el mundo árabe, el segundo ya está publicado también y va sobre Baleares (En Baleares). Dejaré que pase un poco más de tiempo porque si no son demasiado seguidos, el primero lo publiqué hace apenas quince días y el segundo quince días más tarde. Hay mucho material acumulado y además ya lo tenía bastante preparado, me faltaba simplemente el tema de sacarlos. Estoy haciendo gestiones para publicarlo en papel, los temas legales de ISBN, depósito legal… de momento está disponible la versión electrónica de los dos a través de Amazon. Cuando tenga listas las gestiones burocráticas los iré publicando en papel por orden.

¿Consideras que abunda ese “turismo literario”? es decir, ¿hay mucha gente que se desplaza para ver las casas-museo de los autores o andar las mismas sendas que los personajes de sus historias?

Sí. Obviamente no es un turismo mayoritario como el de Sol y playa y cosas de esas pero sí lo hay. La prueba es que vas a cualquier sitio como la casa de Dickens en Londres y siempre hay gente, incluso en mi libro se habla de Proust y Coburg y mucha gente también va. En una casa-museo siempre encuentras gente visitándola, incluso en sitios más desconocidos.

¿Sabrías decir cuántos años de viajes se recopilan en tu obra?

Al principio, hace unos ocho años, en Rambla me propusieron hacer una guía de viajes y yo dije que no, que para obtener datos de hoteles o restaurantes, que son muy efímeros y siempre cambiantes, es información que puedes encontrar actualizada en cualquier momento en internet, entonces no tenía mucho sentido escribir haciendo más hincapié en eso. De algún modo tenía más sentido buscar historias que en algunos casos son un poco personales. En la mayoría de casos intento que no sean personales sino hacer recorridos, decir qué sitios puedes ver, qué encontrarás en cada sitio y qué historia más o menos está relacionada, haciendo una guía de la ciudad pero no en función de restaurantes o lugares de ocio sino de la propia historia o de la historia de unos personajes o simplemente una pequeña geografía humana.

En el último capítulo hablas del cambio de percepción del viajante cuando visita un mismo lugar repetidas veces pasados los años. ¿Qué es lo que sientes a nivel personal cuando realizas esta práctica?

Es curioso porque a veces intento volver a ver los mismos sitios que he visto pero no porque los desconozca, porque obviamente los conoces. Son cosas recurrentes, lógicamente no vas a descubrir nada si vas a buscar lo que viste la primera vez, vas a recordar lo que viste en aquel lugar. Es un modo de mantener viva la memoria. Alguna vez había estado en París visitando lugares donde había estado haciendo cosas años antes, simplemente por volver a verlos, a la gente no, obviamente, porque la gente cambia.

¿Qué sitio de todos los que has visitado te ha impresionado más o le recomendarías a nuestros lectores por algún motivo especial?

Todos los sitios son recomendables, todo viene un poco en función de lo que te comentaba, al tema de los recuerdos. Siempre hay una primera vez que vas a un sitio y las veces siguientes de algún modo he tenido una cierta tendencia a repetir. El primer lugar al que fui fue aquí cerca, a Francia, a las Islas… la primera vez que estuve fuera de España fue en Lisboa y volví el año pasado después de hace más de treinta años. Estuve prácticamente en los mismos lugares treinta años después, aunque no los recordaba todos, pero tenía un poco la sensación de que no había cambiado demasiado la ciudad, probablemente habrá cambiado pero se mantenía bastante igual.

La mayor parte del texto se centra en describir factores relacionados con la literatura, la historia y la arquitectura de los distintos escenarios pero un par de capítulos (Un ensayo Beatnik y Rayuela en París) adquieren un tono narrativo diferenciado. ¿Existe algún motivo concreto?

Son capítulos que relatan cosas un poco más personales. Tampoco es que sean exactamente ciertas y de algún modo en estos dos casos, y en otros también, he intentado imitar un poco el estilo de los escritores sobre los que estoy hablando. En el caso de Rayuela es bastante evidente, incluso es una mini estructura que reproduce un poco en pequeño la de Rayuela y también puedes saltear los capítulos uno con otro y no cambiaría el resultado de la lectura. La idea también era recorrer los sitios de París por donde estuvo Cortázar y a partir de aquí empecé a describirlo como una mera guía, intentando reproducir el libro de un modo un poco personal, más que las vivencias de Cortázar o las mías, explicando historias que me han pasado a mí en París pero también salpicadas en el tiempo y en los lugares. En el caso del último, el de Perec, fue casualmente divertido porque coincidió que estuve los mismos días que estuvo él, creo que exactamente 41 años después. Estuve los mismos días a las mismas horas y no fue premeditado; lo único premeditado era volver al mismo lugar y a los mismos bares, hacer un poco lo mismo que había hecho él.

En tus proyectos futuros ¿seguirás el estilo didáctico/informativo de este libro o te atreverías por ejemplo con la ficción?

En principio la línea de todos estos que están a punto de salir o están saliendo es un poco la misma, tratar de hacer guías en las que digo qué sitios puedes visitar, qué te puedes encontrar… habitualmente son personajes o historias que son conocidas en el lugar, pero tampoco son conocidas en general por todo el mundo. Es un modo divertido de divulgar historias, personajes o cosas escasamente conocidas. En el futuro tengo también una idea de hacer cosas más tipo ensayo, como en algunos casos de estos, profundizando en recuerdos, intentado recordar cosas de cómo eran y ya no buscando cómo son ahora, simplemente por conservarlo. Es un poco como enlatar recuerdos, poner recuerdos en conserva.

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1 Comment

  1. Muy buenas las iniciativas como esta de Josep Lluís, que comparten experiencias de viajes y vivencias de la estancia en lugares interesantes, más allá de la simple guía de viajes. Gracias!

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