Paterson de Jim Jarmusch. La poesía de lo cotidiano

Viendo Paterson uno se confunde, no sabe si venerar la poesía de Rod Padget o la del propio Jim Jarmusch. Y es que sin duda su oda a la poesía de lo cotidiano se convierte en un film poético, en poesía, en sí mismo.

paterson

Siendo un film aparentemente menor, Paterson se convierte en una genialidad que avanza a medida que avanza el transcurso de la película y el paso de los días tras verla. La cosa mas anodina del mundo, la rutina de unos personajes en vez de resultar aburrida, Jarmusch la transforma en poesía, como tantos poetas de la Escuela de New York a la que tanto venera hicieran y siguen haciendo.

En cuestion de dos horas vemos una semana de la vida de Paterson (Adam Driver). Se despierta casi siempre a la misma hora, desayuna, y va al trabajo. Paterson es conductor de autobuses, allí contempla a sus pasajeros y a veces pone la oreja en las conversaciones que mantienen, pero sin intervenir, inspirándose. Tras eso, vuelve a casa, comparte el día con su novia y sale a pasear a su perro Marvin -todo un robaescenas- parando siempre en el mismo bar. Así cada día. Y así lo filma Jarmusch.

Nada de especial, incluso podría resultar aburrido, pero Paterson cada día roba un tiempo a la monotonía para crear poemas que recoge en su “cuaderno secreto”. Estos poemas escasas veces riman pero son poesía real, de la de verdad. Con ayuda de los poemas recitados (obra en realidad de Rod Padgett), unos actores (Adam Driver y Golshifteh Farahani) en estado de gracia y el mimo por cuidar cada detalle del film, Jarmusch hace magia, la magia del cine y su magia.

Cada paseo en autobus, cada par de gemelos con los que se encuentra Paterson son inspiradores, agradables de ver. Jarmusch filma con completa sencillez, pero con tanto afecto esta rutina que no resulta raro al espectador que esa rutina, que él también vive a diario, sea fruto de inspiración. Jarmusch se aleja de enumerar grandes figuras de la poesía menos conocida que hacen las delicias a los mas modernos de la sala, solo presenta la rutina como se presenta y le extrae toda la magia, toda la lírica y la rima. Sin ánimo de ser pretencioso, ni ambicioso, ni pedante, solo con ganas de contar lo que cualquiera puede vivir a diario Jarmusch ofrece una pequeña gran joya que, ¿adivinan qué es? Poesía.

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