Los perros como factor de prevención del suicidio infanto-juvenil.

Autor: Carmen Morcillo López

Fotografía: Francesc Sans

La asociación Conectadogs de Barcelona pone en marcha el proyecto CRAE, pionero en el ámbito nacional. Se trata de una terapia en la que perros y jóvenes trabajan juntos para conseguir un bienestar común. Los perros, en esto proyecto, son un factor de prevención al suicidio infanto- juvenil.

El proyecto CRAE debe su nombre a los Centros Residenciales de Acción Educativas (CRAE). Éste es un nuevo modelo de psicoterapia asistida con perros para menores y adolescentes, concretamente para aquellos que están acogidos en centros de protección a la infancia. Los menores que residen en esos centros sufren en algunos casos traumas como son abusos, malos tratos y la separación de la propia familia.

La psicóloga Laura Oliva ejerce el papel de Responsable de programas de terapia relacionados con la violencia a través de la TAA y en el desarrollo de diseños dentro de la Asociación. Según explicaba, la terapia consta de dos partes: una la sesión grupal y otra la individual. Ambas irán en paralelo. Durante la sesión grupal los chicos trabajaran con perros de una protectora. Estos perros suelen presentar problemas de conducta y requieren de un proceso de reeducación para después pasar a un programa de adopción. Es aquí donde el adolescente se situará como una figura activa de cuidador. Es decir, se establece una relación en la que el joven asumirá una responsabilidad en el cuidado de alguien. De esa forma Laura Oliva nos explicaba que trabajarían un factor de prevención al suicidio en aquellos jóvenes sensible a un desenlace fatal.

Oliva mostraba su preocupación por las altas tasas de suicidio infantil- juvenil en Europa. Entre los jóvenes de 15 a 24 años el suicidio es la segunda causa de muerte y va en aumento en toda Europa. En EEUU, para los colectivos negros o LGTBI es la primera causa de muerte es el suicidio.” Hay que hacer algo, sobre todo a nivel de prevención, que es como se ataja el suicidio, antes de llegar a problemáticas graves…”, apuntaba Oliva. La misma añadía que otro factor de riesgo es la carencia de programas serios de prevención del suicidio infanto- juvenil. Explicaba que es algo en lo que la OMS (Organización Mundial de la Salud) está trabajando y que desde esta organización se está poniendo muchos medios para la prevención del suicidio. No obstante, Laura Oliva se quejaba, “hasta ahora todo lo que es salud mental es un mundo aparte. Se invierte mucho dinero en otros tipos de enfermedades, pero no en salud mental”. Esto es algo que no debería pasar desapercibido pues la depresión es la segunda causa de discapacidad hoy en población adulta. En 2020 será la primera, según la OMS.

El objetivo de la asociación y del proyecto CRAE es intervenir e intentar reducir las tasas de suicidio en la población por dos vías. “Primero queremos reducir factores de riesgo que presentan estos chicos como son, por ejemplo: la impulsividad, problemas de regulación emocional, problema de consumo de alcohol y drogas, falta de sociabilidad no solo entre la familia sino también entre iguales y luego hábitos de cuidado personal como dormir, algo de ejercicio físico…”

La pregunta es: ¿por qué un perro y no otro animal? Según Laura Oliva, el perro facilita la motivación del paciente. En muchas ocasiones los jóvenes no quieren venir a terapia, especialmente los adolescentes. Se toman las terapias como una intrusión en sus vidas y eso les molesta. Lo que se ha visto es que el hecho de que haya un perro aumenta mucho la motivación a que acudan, es un incentivo para ellos. Además, los jóvenes sienten mayor seguridad y confianza en la terapia con el animal, algo que desaparece en el face to face con el terapeuta a solas. “El perro en las terapias es una figura con vínculo afectivo, esas figuras se denominan figuras de apego. Esas figuras conceden mucha seguridad”, revelaba la psicóloga Laura Oliva.

La responsable de la terapia nos explicaba que en estos centros residen jóvenes que no son delincuentes juveniles, “no es un chaval traficante de drogas que está metido en bullas todos los días, no es este perfil de chico” manifestaba Oliva. Afirmaba que cuando se hablan de estos centros, la sociedad los asocia con una suerte de centro penitenciario, cuando no lo es. Los CRAE son centros de acogida de menores en desamparo, que en muchas ocasiones presentan problemas emocionales, que se suelen manifestar en problemas de conducta, sobre todo en el colectivo de la adolescencia. Laura Oliva también quiso remarcar que “no son chavales que hayan traspasado el límite de la delincuencia y si la han traspasado le han sorprendido y por lo tanto no ha llegado a cometer ningún delito”.

Las terapias se desarrollan en sesiones de grupo. Cada programa incluirá a 12 chicos en la parte experimento y 12 en la zona de control. Durante las sesiones grupales, se harán dos grupos de 6. Dentro del grupo habrá 6 chicos, 6 perros y 8 referentes. De esta forma, cada chico tendrá asignado un perro que necesitará una reeducación desde el principio hasta el final del programa. El adolescente hará tándem con un referente, que será una persona de la asociación con formación en salud mental. Además, en la terapia también participarán dos terapeutas principales. Laura será una de estas responsables; “seré yo y un responsable canino que iremos rondando por los grupos. Durante esas sesiones de grupo cada chico con su perro tendrá que hacer determinados ejercicios y dinámicas, que habremos prestablecidos antes para reeducar a un perro mientras dure el programa”, confirmaba Laura Oliva.

Además, los canes que participan en la terapia están en el centro de reeducación que Conectadog tiene habilitado para ello. Se trata de un centro de recuperación específico para que perros que residen en las protectoras puedan salir en adopción. Una vez sean tratados en el centro de recuperación pasan de forma inmediata a un programa de adopción; “pero nunca a la protectora, porque eso sería como dar como un paso atrás”, explicaba Laura Oliva.

Conectadog no solo lleva a cabo una función terapéutica para favorecer el bienestar de los animales y de los jóvenes, sino que también colabora con las protectoras. Las protectoras presentan problemas de masificación, perros que entran y salen de la protectora porque no acaban de adaptarse a la vida familiar. Si a eso le añadimos que estos centros de acogida cuentan con muy pocos recursos económicos y que por ello no puede contratar los servicios de un educador para los canes que presentan problemas de conducta, el problema se agrava. Es aquí donde Conectadog hace un papel fundamental. El modelo de centro de Conectadog es aquel que dedica un 70 % de sus actividades a la reducción del estrés. El lugar es el idóneo para tratar a estos animales, “Los chelines donde están estos animales son muy grandes, la estructura éstas como la de las residencias caninas de alto standing. Están equipadas con insonorización, con protección térmica, con zona exterior e interior y demás”, describía Laura Oliva.

Concluía Laura Oliva apuntando que en los últimos 10 y 15 años a nivel internacional ha habido mucha investigación científica que se puede categorizar como seria y de muy alto nivel que no solo incluye las psicoterapias con los animales sino con la inclusión del animal en el mundo de la salud y la salud mental como un elemento facilitador en los procesos de sanación o de rehabilitación en el caso de la salud mental.

 

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