Meca-María Ramírez: “Las élites crean una telaraña en la sociedad la cual está decidiendo lo que vemos, lo que pensamos y cómo actuamos”.

Autor: Carmen Morcillo López

Fotografía: Francesc Sans

La exposición está pensada para hacer una denuncia de la vulneración de los derechos

La exposición «Atrapats. Solidaritat vs. barbàrie» en la Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona. Se trata de una muestra de arte visual de la autora Meca- María Ramírez, que ha contado con la colaboración de los fotógrafos Pablo Tosco y Xabier Mendiola. Las personas que huyen de la guerra, la miseria y la vulneración de los derechos más básicos son los temas principales de esta exposición. Del 25 de enero al 31 de marzo cada una de las 40 bibliotecas de Barcelona expondrá una de las obras de las 40 que componen la muestra total.

R@MBLA ha estado con la autora y creadora de la muestra. Nos ha contado cómo surgió la idea de llevar a cabo tal proyecto y cuál es su opinión acerca de este tipo de conflictos bélicos que desgraciadamente hoy en día siguen teniendo lugar.

María Ramírez

¿Qué mensaje quiere transmitir al público con esta exposición?

Está pensada para hacer una denuncia de la vulneración de los derechos humanos más básicos. No solamente de las personas en su origen sino desde aquí. Por lo tanto, es una denuncia de lo que pasa allí provocado por los políticos y las élites económicas de Europa y a nivel mundial. Les obligamos a desplazarse abandonando todo y cuando llegan se encuentran sin ningún tipo de dignidad, se llega incluso a comercializar con ellos (prostitución, trata de mujeres…). Un ejemplo de ello son los afinados en Grecia, aunque no hay que irse muy lejos, pues en Barcelona se viven situaciones similares (el paro y el desempleo, la dificultad para llegar a fin de mes ha creado situaciones críticas en algunas familias).

¿Cómo surge la idea de crear la teranyina con las fotografías tomadas por Pablo Tosco?

La teranyna es el hilo conductor. Yo estoy denunciando que las élites crean una telaraña en la sociedad la cual está decidiendo lo que vemos, lo que pensamos y cómo actuamos. Porque lo que vemos nos hace pensar de una forma o de otra y actuamos en relación a lo que pensamos. Si tú nos ves lo conflictos no ves lo que pasa. Y esa misma teranyna nos somete más y está provocando que las personas intentemos huir de los problemas para refugiarnos en el individualismo, más que en la vida colectiva. En vez de ayudarnos entre todos, nos convertimos en personas más egoístas.

¿Crees que los medios de comunicación dan una buena impresión de lo que está pasando? ¿Por qué crees que las imágenes de muertos no se muestran en los medios?

No, porque eso haría que la sociedad que está dormida y no quiere ver, piense y reaccione, algo que a las élites no les interesa. Ese es el tema principal. Por tanto, se acota la información, se da la información que les interesa a ellos. La Comisión Europea recorta ayudas al desarrollo, para que los países donde ha habido una guerra pueda volver a reconstruirse, y esos fondos se envían a Libia. No obstante, en Libia no se respetan los derechos humanos más básicos y con la excusa de que con esa forma terminarán los abusos y las actuaciones de las mafias que desembocan en miles de muertes en el mar, se produce el efecto contrario. Para las élites es un negocio puro y duro, en conclusión, ellos están pagando a mercenarios.

¿Crees que la derecha justifica el rechazo a la llegada de los refugiados por una cuestión de escasez laboral? “si no hay trabajo para los españoles, como va a haber trabajo para inmigrantes”

Para mí, es una excusa. No tiene ningún sentido, o sea porque ellos no son tantos. Estamos hablando de un porcentaje que yo diría que es ridículo.

Los refugiados cuando llegan aquí tienen un lugar para vivir durante un tiempo, pero luego no tienen trabajo y por ello no tienen oportunidad de prosperar y seguir adelante, ¿crees que tan poco se está haciendo?

No, yo creo que no se está haciendo una buena acogida. Desde todos los ámbitos de la vida podemos denunciar las situaciones. En este caso desde el arte y la cultura se tiene que abrir un camino para llegar a la gente y que realmente podamos intentar que eso se evite y que no pasen situaciones de este tipo e incidir para que la gente se movilice. Yo denuncio desde la cultura. Quiero decir que, a nivel social muchas entidades ya lo están haciendo. Esta exposición muestra un enfoque distinto, para mí es importante aportar un nuevo enfoque, porque la gente ya está muy saturada de las imágenes de la televisión y solo conocen una mínima parte de lo que ocurre. Desde este proyecto se pretende hacer de una manera distinta, para ver si llegamos a más personas. Por eso, el proyecto se presenta con 40 piezas distribuidas en cada una de las 40 bibliotecas que hay en Barcelona, con el objetivo de que el individuo no va a una exposición cotidiana, sino que sin quererlo esta persona se lo va a encontrar allí. De esta forma se pretende llamar la atención de la gente que entra en la biblioteca.

Los tres primeros días se han planificado para que los interesados viesen la obra en su conjunto. A partir del 25 de enero y durante tres meses, hasta el 31 de marzo, se asignará una obra a cada biblioteca. Justo debajo de la pieza artística hay información del itinerario, para que la persona interesada pueda seguir la exposición. No se mueven las piezas, se tienen que mover las personas. La idea es llegar a un público que no va a ver exposiciones.

¿Cómo fue la colaboración con los dos fotógrafos?

Primero empecé a trabajar sola, luego comencé a hablar con otros artistas y con algunos críticos de arte para ver si desde alguna organización se movían para que varios artistas hiciésemos algo y todo el mundo se involucrase. Al principio nadie parecía estar interesado, pero yo sí estuve interesada desde el inicio. Empecé en septiembre de 2015 y comencé probando para ver que me iba saliendo y comencé con el “grito”, porque necesitaba expresar   la rabia que tenía dentro. Me indignaba mucho lo que ocurría en los campos de refugiados.

Luego me di cuenta de que necesitaba material de primera línea. Quería combinar mi trabajo con algo más, con el de fin de mover más conciencias. Hay muchos fotógrafos que han hecho exposiciones sobre este tema, entonces pensé que había que tratarlo de otra forma. Yo había visto reportajes de Pablo y me gustaba mucho como tocaba los temas porque me parece sensible a la hora de enfocar una problemática. El siguiente paso fue ir a la sede de Oxfam y les dije que quería hablar con él. En ese momento él no estaba, por ello dejé mis datos y más tarde él se puso en contacto conmigo. A Pablo le pareció buena idea y desde el principio me dijo que sí. Yo a él le enseñé lo que había hecho hasta el momento, le gustó como lo estaba enfocando. Le propuse hacer una fase de prueba y luego si veía que realmente merecía la pena ya le pediría más fotografías. Pensé que merecía la pena y continué solicitando material fotográfico, y yo a la misma vez le enviaba cosas para que él se fuese haciéndose una idea. Le dije que lo quería centrar en las mujeres y los niños porque me parece que son las víctimas principales de todos los conflictos. Además, Pablo me pasaba la fotografía y la historia de la persona representada en la fotografía, de ahí que todas las obras tengan un significado.

El papel de Xavier ha sido el de la fotorreproducción, cuando yo terminé el collage fotográfico él hizo la fotorreproducción. Xavier lo tenía que hacer con mucha calidad porque si no se hacía con mucha resolución, las fotografías que ha hecho Pablo no lucirían de igual forma y estaría desvirtuando su trabajo. Él no quería aparecer como colaborador, pero yo decidí que sí porque su trabajo es muy importante.

¿Te tomó mucho tiempo hacer el proyecto?

Cuando lo presenté aún no lo había terminado, solo presenté una parte para que se hicieran una idea. Cuando me dijeron que sí, que siguiera hacienda delante, hice una selección. Para que os hagáis una idea la primera semana de diciembre todavía estaba trabajando en ello, porque siempre quería hacer alguna cosa más. Por eso te tienes que poner una fecha o no acabas.

¿La técnica que has utilizado en este proyecto la has utilizado en otros trabajos?

No, yo controlo la técnica porque vengo del mundo del diseño textil, además hice un máster en la Escuela Superior de Diseño, pero no la había usado a nivel artístico. La había usado solo para ganarme la vida.

Cuando ves que la gente no conoce lo que ocurre, te das cuenta que se evita ver lo que pasa porque eso nos hace daño y lo obviamos. Todo esto lo provoca las élites, por eso lo de la teranyna, ellos han diseñado un mundo y deciden qué países van a actuar de una forma u otra para robarles su riqueza natural y les da igual los métodos y lo que tengan que hacer. Pienso que vivimos encerrados y por eso decidí trabajar sobre ello. Porque consideré que esta era la mejor forma de representarlo. También me venía bien utilizar esta técnica por el tema de las alambradas y de las vallas, de esta forma queda todo ligado. Piensa que en realidad todo es lo mismo, pues todos son barreras que nos están oprimiendo y sometiendo a la vez y nos estamos convirtiendo en una sociedad pasiva.

¿Crees que somos una sociedad mal informada?

Creo que no siempre la información te ayuda a entender lo que ocurre y ocurre todo lo contrario. A veces tanta información te hace perderte, es como si pasaran las imágenes a tanta velocidad que pierdes el contexto, todo con el fin de evitar los sentimientos.

¿Cuál es la historia que hay detrás de la obra “el grito proyectado”? ¿Qué es lo que te motivó para reflejar el grito de esa forma?

La joven reflejada en esta obra viene de una clase media, es decir cuenta con medios suficientes para sobrevivir. Ella junto a sus tres hijos, de diferentes edades, se encuentra en medio de una guerra. Al final todos acaba en Zaatari en Jordania. Ella vive una situación crítica y siendo consciente de ésta y del futuro que la espera, decide rebelarse. En conclusión, esto último le motiva para dialogar con las chicas jóvenes que se encuentra en el campo de refugiados. Hay que pensar que en estos lugares hay violaciones y vejaciones de todo tipo.

La imagen real del grito proyectado, que no es así como aparece en la obra, es la de esta chica supervisando a otras chicas y el grito es la rebelación contra las situaciones que viven esas mujeres en los campos de refugiados.

¿Has tenido alguna experiencia cercana que te haya motivado a llevar a cabo el proyecto?

No, conozco casos de actos a los que he acudido. Soy una persona que siempre he estado involucrada en temas sociales y artísticos, pues es en lo que más me he movido. Reconozco que soy más activista, o sea yo he utilizado el arte para denunciar injusticias. Piensa que cuando tenía 25 años monté con otras personas una fundación para crear talleres, para aquellas personas que estaban en tratamiento de salud mental tuvieran una vida normalizada y salvarlos de estar en centros psiquiátricos. Además, yo podía dar clases de pintura y hacíamos cursos de formación con personas que en principio no tenían ninguna etiqueta y con aquellos que ya la poseían. Las temáticas sociales es lo que más me ha movido independientemente de mi formación.

¿Has pensado seguir por esta senda?

Sí, pero no sé cómo lo enfocaré, porque tengo que ver sí lo puedo enfocar de otra forma. No quiero hacer repeticiones. Depende también de sí de esta forma se consigue algo, porque si no habrá que pensar otra manera.

Revista Rambla - Suscriptores

4 Comments

  1. Me ha encantado la entrevista, y realmente cuenta lo que realmente está pasando con está sociedad, es más como esconderse y poner escusas que involucrarse en los problemas de los demás

  2. Extraordinaria la entrevista Maria, tocas el corazón de los problemas y de las personas, ese es el camino del despertar. Gracias por lo hecho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*