Las asociaciones defensoras de los derechos de los sordos exigen al Govern una solución ante la carencia de intérpretes

Autor: Carmen Morcillo López

Fotografía: Marti Escude

Algunas de estas entidades piden que la LSC (Lengua de Signos Catalana) se transforme en una lengua oficial. Es la tercera lengua hablada en Cataluña.

La Federación de personas Sordas de Catalunya (Fesoca), la Asociación de padres de niños sordos de Catalunya (Apansce) y la Associació Volem signar i escoltar han aunado sus intereses y han puesto en marcha la entrega de una reclamación administrativa previa a la vía contenciosa para exigir a la Generalitat que ponga fin a la indiferencia actual y cumpla con la legislación que lleva vigente desde el año 2010. Esta legislación suponía el reconocimiento de esta lengua como el sistema lingüístico propio de las personas sordas y sordo-ciegas de Catalunya.

Cada una de estas asociaciones arrastran dos años con 50 reclamaciones individuales, las cuáles han pasado desapercibidas y por lo tanto no se ha obtenido respuesta alguna. Esta última medida es el último recurso antes de llegar a la vía judicial. La cuestión cobra relevancia si se tiene en cuenta que, de 2.000 niños sordos, solo 178 tienen educación bilingüe –con lengua de signos como vehicular—según ha manifestado la abogada del despacho que ha dirigido la reclamación, Vosseler Abogados, Leire López.

Entre algunas de las exigencias está un mayor número de horas de intérpretes para los alumnos que lo requieran, además de la habilitación o construcción de tres nuevos centros bilingües en las provincias de Tarragona, Lleida y Girona. En la actualidad solo hay una escuela y un instituto que imparten clases en esta modalidad, donde la lengua vehicular sea la lengua de signos catalana.

Marían González, la portavoz de Volem signar ha puesto de manifiesto que no está garantizada la libertad de elección como así lo contempla la ley. Además, ha reprochado que la Generalitat haya asegurado que existen 21 centros bilingües, porque éstos no son de esa naturaleza. También ha criticado que se justifique la falta de horas de intérprete como un motivo pedagógico y no como un motivo económico.

González también ha lamentado que los niños y jóvenes tengan que encontrarse con una gran cantidad de obstáculos a lo largo de su vida escolar, pues hay que tener en cuenta que no existe una atención temprana con lengua de signos y esto supone echar a perder un tiempo fundamental para el desarrollo del menor.

El presidente de Fesoca ha solicitado que se añada una casilla en la preinscripción para pedir la escolarización en lengua de signos catalana. Esta lengua supone una garantía para la inclusión plena en la sociedad del colectivo de las personas sordas.

La solución que se propone desde estas asociaciones es que esta lengua sea considerada como lengua oficial, por ser la tercera más hablada en Cataluña, tras el catalán y el castellano, con 25.000 usuarios. Se sitúa por encima del aranés que cuenta con 6.000 hablantes, y ésta si es oficial.

Han manifestado que estos colectivos viven situaciones de desprotección en casos de emergencia, poniendo como ejemplo los atentados de la Rambla y Cambrils (Tarragona), donde no se puso a disposición de quién lo necesitara intérpretes en las ruedas de prensa oficiales. Cuando se pidió como medida de precaución no salir de casa, éste colectivo no pudo recibir el mensaje correctamente.

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