El rojo de las rosas, las letras y la reivindicación inundan Barcelona el día de Sant Jordi

Autor: Carmen Morcillo

Fotografía: Francesc Sans

Miles de personas celebran el día de Sant Jordi, tradición cuyo nacimiento surgió allá por el siglo XV.

Así es, la costumbre de regalar una rosa a la mujer se remonta al siglo XV. Esto era así, porque en aquella época los catalanes celebraban una feria de rosas con motivo del día de Sant Jordi. A este evento solían acudir novios, prometidos y matrimonios jóvenes. La adhesión de esta festividad al libro tuvo lugar el 7 de octubre de 1927, cuando el escritor valenciano, Vicent Clavel i Andrés, director de la editorial Cervantes, planteó a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona y al Gremio de Editores y Libreros crear una fiesta para suscitar interés por el libro en Cataluña. Fue en 1929, durante la Exposición Internacional de Barcelona, los libreros se organizaron y salieron a las calles para presentar las novedades del momento y fomentar la lectura. Fue a partir de esta fecha cuando este día festivo empezó a ser algo similar a lo que hoy en día se vive en las calles de Barcelona el 23 de abril.

El día de Sant Jordi en este 2018, a pesar de haber caído en lunes no ha supuesto una bajada de afluencia en este día tan emblemático en Barcelona. Con una temperatura de 23 grados de máxima y 17 grados de mínima y un sol radiante, la celebración ha ido transcurriendo con muy buen ambiente y con una gran afluencia de gente que paseaba por las Ramblas en busca de algún libro deseado o simplemente observando cuál de la gran variedad expuesta en los tenderetes podía interesarle.

Las rosas amarillas han entrado con fuerza en las floristerías este año 2018. En total, unas 600.000 rosas amarillas, una cifra muy superior a la que normalmente suele ponerse a la venta. El presidente del Gremi de Floristers de Catalunya, Joan Guillén ha justificado este hecho debido a la demanda solicitad por Omnion Cultural. De esta forma, todo aquel que quisiera colaborar con la causa de los políticos independentistas encarcelados, podía comprar una rosa amarilla.

A primera hora del día, en el patio de la Virreina 200 escritores intentaban posar para la fotografía. A pesar de las grandes dimensiones del patio no cabían. Aproximadamente a las 11.00 de la mañana todos los escritores se retiraban de forma estratégica del Palacio de la Virreina para acudir a sus respectivos puestos para la firma de libros.

La celebración de Sant Jordi este año ha contado con un matiz político y reivindicativo, como no podía ser de otra forma. Este año no tenido lugar la recepción oficial debido a que el ejecutivo de Cataluña sigue intervenido. La Guardia Urbana estimó que serían 1,2 y 1,5 millones las personas que pasearían por la ciudad condal, concretamente en los distritos del Example y Ciutat Vella. Pues de las 4. 872 paradas oficiales, más de la mitad estarían ahí.

Repercusión Política

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quiso hacer referencia la situación política. “la gente se va a volcar más”, ponía de manifiesto la edil del Ayuntamiento barcelonés. Además, añadió que el día de Sant Jordi supondría que las calles estuvieran repletas de libros y rosas.

El dramaturgo Albert Boadella subió a un catamarán en el puerto de Barcelona disfrazado de marinero, como si de una fiesta de carnaval se tratase, para firmar ejemplares de su libro ‘¡Viva Tabarnia!’(Espasa) con motivo de la Diada de Sant Jordi, uno de los libros se lo dedicó a Carles Puigdemont tras afirmar que el independentismo “contamine” la jornada regalando rosas amarillas. “El nacionalismo lo aprovecha todo: los delitos, el deporte, pinta los pueblos de amarillo… forma parte de su política de contaminación”, ha señalado en declaraciones a Efe.

Xavier Domènech (Catalunya en Comu-Podem) lamentó que este gran día se celebrara con el autogobierno intervenido. “Y no vemos la voluntad de formar un Govern efectivo”. Pere Aragonès (ERC) ponía de manifiesto la “excepcionalidad” del Sant Jordi de este año y denunció que “los líderes de este país están siendo perseguidos”.

Junqueras desde la cárcel de Estremera escribía a través de Twitter: Llegiu i estimeu perquè les dues coses us faran lliures. I avui, gaudiu de la Diada de Sant Jordi!

El president del Parlament, Roger Torrent, colaboró en el mural de rosas amarillas promovido por Òmnium. Desde ahí quiso recordar que Sant Jordi es “una fiesta de la convivencia” y pedía que este fuera el último Sant Jordi “con presos y exiliados politicos y bajo el 155”.

Ciudadanos criticó que la propuesta de declarar Sant Jordi patrimonio inmaterial de la humanidad no haya avanzado, aprobada hace un año en el Parlament. Inés Arrimadas ha instado en que se trata de una “fiesta de todos”.

El diputado de la CUP Carles Riera aseguró que el día de Sant Jordi es una jornada de conmemoración, pero también de reivindicación y ha reclamado “que cada rosa y cada libro sea un clamor por la libertad, contra la represión y a favor de la cultura”.

Reacción de algunos autores/as

A las 16.00 de la tarde el tiempo seguía acompañando y las rosas y los libros seguían siendo protagonistas. En este día se viven momentos muy especiales y la ciudadanía lo vivía con gran intensidad.

La ilustradora Sarah Andersen, creadora del webcomic ‘Sarah’s Scribbles’, estuvo firmando libros por primera vez en Sant Jordi, en el centro de Barcelona, en una jornada que ella misma ha calificado de “increíble”. La también ilustradora y autora conocida Raquel Córcoles, más conocida como Moderna de Pueblo, después de ausentarse los tres años últimos ha vuelto a firmar libros en Sant Jordi. En esta ocasión presentó su libro ilustrado “Idiotizadas”, un “Cuento de hadas empoderadas”.

Joan-Lluís Lluís, Almudena Grandes y Llucia Ramis compartieron mesa en la firma de sus libros. “Es como una cama caliente”, afirmó Grandes, por la actividad que supuso el maratón de la jornada de un día tan importante como es Sant Jordi en Cataluña.

La afamada escritora, María Dueñas, no podía parar de firmar. En su tarea tuvo que contar con la colaboración de su asistente. Ésta abría los libros por la página indicaba y solicitaba a los lectores los nombres de los mismos, para agilizar la firma de libros.

Los libros ‘La força d’un destí’, de Martí Gironell, y ‘Las hijas del capitán’, de María Dueñas, han sido las novelas de ficción en catalán y castellano más vendidas en este Sant Jordi, según el balance ofrecido por el Gremi de Llibreters de Catalunya. Los autores que más han vendido en ficción castellana han sido, por segundo año consecutivo, ‘Patria’ de Fernando Aramburu, ‘La mujer en la ventana’ de A.J.Finn, ‘Fuimos canciones’ de Elisabet Benavent y ‘La tierra de maldita’ de Juan Francisco Ferrándiz.

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