Caso de no lograrse el consenso político necesario para abordar la cooficialidad del euskera en Navarra, la “lingua navarrorum” se encaminará inexorablemente hacia un progresivo estancamiento y posterior fosilización.

La Ley del Vascuence y “el pase foral”

Si bien en los primeros tiempos del franquismo la postura del régimen hacia el euskera fue claramente represora y coercitiva, con el paso del tiempo se fue relajando y en 1965 asistimos al nacimiento de las primeras Ikastolas de Navarra (teniendo a Jesús Atxa y Jorge Kortes como principales impulsores y a Amadeo Marco como colaborador necesario). Su objetivo inicial era conseguir la normalización del uso del euskara en Navarra y a base de imaginación e iniciativas como el “Nafarroa Oinez 2013” en Tudela, fueron tejiendo una red de 15 ikastolas por toda la geografía navarra que cubrían parcialmente la demanda educativa en zonas no vascófonas.

Posteriormente, la demanda de los padres euskaltzales consiguió la implantación del Modelo D en los centros Públicos, unificando cultura y euskera y permitiendo el posterior fenómeno de la matriculación masiva en el Modelo D, (38% del total del nuevo alumnado en el curso 2011-2012 en Iruña). Sin embargo, con la implantación de la Ley del Vascuence en 1986 bajo el mandato de Gabriel Urralburu (PSN) (aunque el desarrollo y aplicación de sus decretos y reglamentos cabe atribuirlos en exclusividad a los sucesivos gobiernos de UPN), asistimos a la creación de cotos geográficos virtuales e impermeables a toda influencia externa que a día de hoy aún permanecen vigentes aunque con síntomas de resquebrajamiento en sus paredes (véase la aprobación de la ampliación de la Zona Mixta al Sur de la Cuenca de Pamplona).

Por otra parte, el decreto foral 29/2003 estableció que “el euskera puntuará en los concursos de empleo público asignándole un peso en la baremación total en función de la establecida para los idiomas de trabajo de la Unión Europea”, lo que provocó una sensación de agravio comparativo y malestar entre las propias filas de UPN y obligó a Miguel Sanz a aplicar la supresión de la discriminación positiva hacia el euskera. Así, el Decreto Foral 55/2009 estableció que en los concursos de empleo público para puestos radicados en la Zona Mixta la puntuación otorgada al euskera será de un 3% de la puntuación total del concurso (pudiendo incrementarse hasta el 6% en el caso de puestos que implicasen especiales funciones de atención al público), quedando Sanz como paladín de la igualdad de oportunidades para todos y dejando de paso la aplicación y desarrollo de la todavía vigente Ley del Vascuence aparcada sine die.

Los sucesivos Gobiernos de UPN habrían utilizado la doctrina del “pase foral” como instrumento del filibusterismo político de UPN para esquivar las sentencias judiciales contrarias a su miope política de intentar enclaustrar al euskera en gulags cerrados y lograr posteriormente su extinción por inanición financiera. Así, el SOS lanzado por la ikastola Ibaialde de Lodosa ante su asfixia económica y respondido por la Diputación de Gipuzkoa con la concesión de una ayuda de 24.000 €, dejó en evidencia ante la opinión pública navarra su escaso o nulo interés por la supervivencia del euskera en la Comunidad Foral.

Miguel Sanz y Yolanda Barcina harán uso sucesivamente del “pase foral” en las sentencias judiciales a favor del uso, promoción y valoración del euskera para imposibilitar la normalización del uso del euskara en la vida cotidiana de Navarra a pesar de las críticas realizadas por organismos como Euskaltzaindia y el Comité de Expertos sobre la aplicación de la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias, quien en su tercer informe de seguimiento resaltó ”la persistencia de las carencias de presencia del euskera en los medios de comunicación social”, de lo que sería paradigma el limbo alegal en que se encontraban Euskalerria Irratia y las emisiones de EITB en Navarra.

Efectivamente, la ley foral del Vascuence dispone “que las administraciones públicas promoverán la presencia del vascuence en los medios de comunicación social, por lo que el Gobierno de Navarra elaborará programas de subvenciones para los medios que empleen el euskera de forma habitual y también velará por la presencia del vascuence en los medios de comunicación que gestione directamente la Comunidad Foral de Navarra”. Sin embargo, en el 2012, Euskarabidea (Instituto Navarro del Vascuence), suprimió de un plumazo las ayudas a la utilización del euskera en los medios de comunicación navarros, por lo que en una campaña promovida desde Nafarpres, (Asociación de Prensa de Información Local de Navarra) y secundada por medios como Ttipi-Ttapa, Mendixut, Guaixe, Entretodos- Auzolan y La voz de la Merindad) publicaron su edición de febrero del 2012 en negro como medida de protesta, adelantado que “este es el futuro que nos espera a los medios de comunicación que damos cobertura al euskera, “negro y en castellano”.

Es urgente la cooficialidad del euskera

Tanto UPN com el PSN han defendido hasta el momento el mantenimiento de la zonificación lingüística como garantía del respeto a la pluralidad de Navarra, rechazando el modelo uniformista aplicado en el País Vasco con la Ley 10/1982 Básica del Euskera para lograr “una euskaldunización dirigida de todo el territorio”, por lo que los cotos lingüísticos virtuales e impermeables a toda influencia externa implementados en 1986 en Navarra por la ley del Vascuence aún permanecen vigentes aunque con síntomas de resquebrajamiento en sus paredes. Así, el Parlamento de Navarra aprobó el 18 de febrero de 2010 la primera y única modificación hasta la fecha de la Ley Foral del Vascuence, mediante la cual varios ayuntamientos de la Comarca del Sur de Pamplona (Galar, Belascoain y Aranguren) pasaron a incorporarse a la Zona Mixta tras lograr mayoría absoluta en la votación de los Plenos de sus respectivos Consistorios a lo que se añade la reciente implementación del Modelo D en Mendigorría.

Sin embargo, el Gobierno de Chivite prepara un nuevo Decreto Foral que regulará el uso del Euskera en las Administraciones Públicas en el que desaparece la valoración del euskera en zona no vascófona lo que aunado con el descenso de matriculaciones en el Modelo D debido al descenso de natalidad y a la inequívoca apuesta tanto del PSN como de Navarra Suma por el inglés, augura un horizonte incierto para el vascuence en Navarra, de lo que sería paradigma la OPE de Enfermería en la que no se valoró el euskera como mérito.

En consecuencia, para evitar el actual declive y posterior fosilización del euskera o vascuence en Navarra, se antoja imprescindible la modificación de la anacrónica zonificación lingüística implementada hace ya casi 30 años por la Ley del Vascuence y que dejaría al territorio foral integrado por una zona vascófona y otra mixta, con la consiguiente expansión del mapa radial de los centros de Modelo D por todo Navarra y en una fase posterior, lograr que el euskera sea cooficial en todo el territorio foral.

Caso de no lograrse el consenso político necesario para abordar la cooficialidad del euskera en Navarra, la “lingua navarrorum” se encaminará inexorablemente hacia un progresivo estancamiento, dibujándose un escenario a 30 años en el que quedará reducido a los tradicionales islotes geográficos del Noroeste de Navarra, así como pequeños rodales ideológico-sentimentales esparcidos por diferentes pueblos y ciudades del territorio foral, por lo que se antoja urgente la movilización de todos los agentes sociales implicados en la defensa del euskera para lograr la cooficialidad del euskera.

Articulista en Revista Rambla | Otros artículos del autor

Nacido en Navarra en 1957. Escribe análisis sobre temas económicos y geopolíticos. Es miembro de Attac-Navarra. Colabora habitualmente en varios medios digitales e impresos españoles y latinoamericanos.

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