LOS REMOLCADORES SE OPONEN AL RECORTE DE TRIPULANTES

 

altNo están dispuestos a permitir que las máquinas sustituyan al hombre. Y llegarán hasta dónde sea necesario para evitarlo. Así de tajantes se expresaron los remolcadores de la Confederación General del Trabajo (CGT) respecto al Proyecto de Real Decreto presentado por la Dirección General de la Marina Mercante, cuyo propósito sería el de reducir la tripulación de los remolques de tres a dos tripulantes.

 

 

 

 

Dalia Rajmil Bonet

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No están dispuestos a permitir que las máquinas sustituyan al hombre. Y llegarán hasta dónde sea necesario para evitarlo. Así de tajantes se expresaron los remolcadores de la Confederación General del Trabajo (CGT) respecto al Proyecto de Real Decreto presentado por la Dirección General de la Marina Mercante, cuyo propósito sería el de reducir la tripulación de los remolques de tres a dos tripulantes.

 

Representantes de varios sindicatos estatales, entre ellos CGT, constituyeron el pasado mes de diciembre una plataforma con el objetivo de evitar que se lleve a cabo esta propuesta del Ministerio de Fomento.

 

El principal argumento de su protesta, aseguran los representantes de CGT en Barcelona, es la seguridad, que según ellos disminuiría notablemente en caso de que se haga efectiva la medida presentada por el Gobierno.

 

Enrique Pecero Navarro, mecánico mayor naval de Marina Mercante, y miembro de una de las empresas de remolques que operan en el Puerto de Barcelona mostró su firme oposición a la propuesta: “Consideramos, como profesionales del sector, que es completamente inviable que, en el día a día, los remolcadores puedan desempeñar sus funciones siendo sólo dos tripulantes. Mucho menos ante cualquier emergencia, en la que tres tripulantes ya pueden ser insuficientes.

 

Los remolcadores, cuyas jornadas laborales son de 24 horas seguidas, con una o dos jornadas de descanso según los acuerdos de cada empresa y trabajador, argumentan que la labor de cada uno de los tres tripulantes de un remolque –mecánico, patrón y marinero- es imprescindible para el correcto desarrollo de su objetivo en las zonas portuarias.

 

Medidas contradictorias

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Según Milton Daniel Nars, también miembro de CGT y patrón mayor de cabotaje, la cuestión es que se está enfrentando el potencial tecnológico con la capacidad del ser humano.

 

“Nos quieren sustituir, pero aunque existan robots, no podrán hacer lo que hacemos nosotros”, asegura Nars.

 

A su parecer, la propuesta gubernamental se basa “en la idea de la máquina desatendida”, puesto que “consideran que el mecánico puede estar arriba en cubierta, mientras la máquina se encarga de alertar a los tripulantes a través de sistemas sensores y alarmas de cualquier fallo técnico”.

 

Sin embargo, apunta este patrón de remolque, “lo que no tienen en cuenta es que el mecánico tiene que estar continuamente subiendo y bajando para controlar la máquina y resetearla cada vez que es necesario”.

 

Muy similar es la postura de Pecero, quien afirma que “lo que es contradictorio es que estemos en constante formación, y todo referente a seguridad, para que luego el Ministerio de Fomento nos quite a un tripulante. No se trata sólo de un puesto de trabajo, se trata de seguridad”.

 

Los remolques portuarios, que no sólo realizan maniobras con embarcaciones con contenedores, petróleo, o gas, también llevan a cabo operaciones antiincendios, o de salvamento en caso de emergencias.

 

Nars afirma que es “el mismo puerto el que exige cada vez más seguridad” y pone e siguiente ejemplo: “si viene un barco cargado de gas, que para mantener el gas liquido necesita que esté a una temperatura de -150 grados, la organización marítima internacional obliga a que la embarcación lance un cable porque ante una situación de emergencia, en la que podría volar por los aires media Barcelona, el remolque lo enganche y lo aparte del puerto. Un hombre sólo en cubierta no puede hacer todo este trabajo. ¿Cómo quieren que cumplamos la normativa?”, se pregunta.

 

Hasta el final

El primer objetivo de la nueva plataforma de sindicatos es poder entablar diálogo con el Ministerio de Fomento para frenar la propuesta de Ley. En caso de que el organismo no considere la plataforma sindical como un interlocutor válido entre el Gobierno y los remolcadores, los representantes sindicales están dispuestos a llegar hasta el final. Lo que supondría movilizaciones y no sólo eso, si no también huelga general del sector.

 

“La gente vive muy de espaldas al mar, por desconocimiento”, observa Nars, al mismo tiempo que recuerda la importancia de su labor para la sostenibilidad de la sociedad.

 

En un diálogo distendido, comparan lo que podría llegar a ser su huelga con la reciente huelga de controladores que llevo al Gobierno a decretar el primer estado de Alarma desde el inicio de la era democrática.

 

“Nosotros no cobramos tanto dinero”- se ríen- y en un tono más serio, vuelven a recordar que su protesta es por una cuestión de seguridad, tanto de los tripulantes, que también realizan maniobras de emergencia y colaboran con cuerpos como el de Bomberos, como para los mismos ciudadanos, que padecerían las consecuencias de un fallo por no tener suficientes recursos humanos para resolver una situación de este tipo.

 

 

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