“CENT ANYS D’ANARCOSINDICALISME”, HASTA EL 15 DE FEBRERO EN EL MUSEO DE HISTORIA DE CATALUNYA

 

Hasta el 15 de febrero podrá visitarse, en el Museo de Historia de Catalunya, la exposición sobre el centenario del anarcosindicalismo ibérico, a cargo de la Fundació Salvador Seguí (FSS) y de la Confederación General del Trabajo (CGT), en colaboración con el Museo de Historia de Catalunya. El 30 de octubre de 1910, en la Sala de les Bellas Artes (donde actualmente se encuentran los juzgados frente al parque de la Ciutadela), en Barcelona, se fundó la Confederación Nacional del Trabajo (CNT),

 

 

 

Texto:Joan Pere Fotos: Francesc Sans

 

Hasta el 15 de febrero podrá visitarse, en el Museo de Historia de Catalunya, la exposición sobre el centenario del anarcosindicalismo ibérico, a cargo de la Fundació Salvador Seguí (FSS) y de la Confederación General del Trabajo (CGT), en colaboración con el Museo de Historia de Catalunya. El 30 de octubre de 1910, en la Sala de les Bellas Artes (donde actualmente se encuentran los juzgados frente al parque de la Ciutadela), en Barcelona, se fundó la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que resultaría ser el mayor sindicato obrero de todo el estado español antes de la victoria fascista, así como la mayor víctima silenciada de la transición democrática (o, en los términos más rigurosos de Xavier Diez, de la segunda restauración borbónica).

El pasado 18 de enero se presentó en sociedad el catálogo de la exposición, acto en el que los presentes escucharon los parlamentos del flamante y honorable Conseller de Cultura, Ferran Mascarell; del director del Museo de Historia de Catalunya, el Sr. Agustí Alcoberro; y, por último, del actual secretario general de la CGT, el Sr. Jacinto Ceacero. En primer lugar, tomó la palabra el Sr. Agustí Alcoberro, que en calidad de director del museo, precisó lo necesaria que era la exposición, justificándola por la importancia principal que en el pasado desempeñó la CNT en la sociedad catalana. A continuación, el secretario general de la CGT comenzó alabando el catálogo de la exposición, valorando de ese modo el trabajo de los investigadores de la FSS y de la CGT que ha permitido recabar todo el material con criterios historiográficos. El espacio de la exposición no es precisamente grande, y por ello la selección de material ha debido ser un trabajo correoso. Sin embargo, el mayor acento de su discurso se dirigió a la importancia, no exclusivamente pasada sino profundamente actual, del anarcosindicalismo frente a las injusticias y desigualdes sociales; un anarcosindicalismo, según Ceacero, basado en el apoyo mútuo en contraposición a la competitividad neoliberal. Es decir: el presente del anarcosindicalismo no se encuentra entre las cuatro paredes de un museo, sino en las calles. Para concluir sus declaraciones, el Sr. Jacinto Ceacero no quiso desaprovechar la oportunidad de denunciar que el movimiento libertario ha sido injustamente calumniado, denigrado y relegado a la más inmunda de entre todas las pestes sociales.

Por último, cierto murmullo bien disimulado acompañó al Conseller de Cultura antes de iniciar su intervención. Cuando se confirmó la presencia del conseller Mascarell, en más de una cara se dibujó una sonrisa desencajada por el estupor. La sonrisa que, por ejemplo, aparece cuando, en televisión, uno observa el anuncio de una petrolera lleno de imágenes bucólicas: niños riendo, pájaros que vuelan alto, praderas verdes con cielos azules y despejados. Es el estupor de contemplar lo impensable.

Por su parte, el conseller Mascarell, ajeno a todo esto -como, por otra parte, se le supone al cargo-, tenía un semblante relajado y distendido. En su parlamento, tuvo a bien incluso hacer chanza del busto de Bakunin que tenía a escasos dos metros, y que, según el conseller Mascarell, le observaba con gesto severo. En cuanto al contenido de su discurso, el conseller de Cultura del govern de Artur Mas defendió que un país no tiene una memoria en exclusiva, sino varias, y recuperar la relevancia histórica del anarcosindicalismo obedece a hacer justicia con una de estas memorias. Así, de este simpático modo, se logra la cuadratura del círculo: que convivan la memoria de los vencedores junto a la de los desahuciados, cada uno, por supuesto, en su correspondiente parcela de entre las múltiples memorias colectivas. En cualquier caso, y para no someter la presencia, ni las palabras, del conseller de Cultura a un examen en exceso riguroso -con suficiente severidad le juzgó el busto de Bakunin-, hay que señalar que este conseller de Cultura ha mostrado un espíritu anárquico nada desdeñanable, esto es: su total insumisión y falta de compromiso con las siglas de un partido político.Menos es nada.

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