Diálogo con una joven fotógrafa

altQuien más quien menos ha escuchado alguna vez aquel viejo refrán que dice que “una imagen vale más que mil palabras”. Pero,  ¿y si las palabras se hilan de tal forma que acaban siendo poesía? ¿Y si habláramos de poesía y fotografía como artes cuyo punto de encuentro es la creación? ¿Cuál es el límite entre la fotografía como descripción de la realidad y la imagen poética?

 

 

 

 

Dàlia R. Bonet

 

altQuien más quien menos ha escuchado alguna vez aquel viejo refrán que dice que “una imagen vale más que mil palabras”. Pero,  ¿y si las palabras se hilan de tal forma que acaban siendo poesía? ¿Y si habláramos de poesía y fotografía como artes cuyo punto de encuentro es la creación? ¿Cuál es el límite entre la fotografía como descripción de la realidad y la imagen poética?

 

Estos temas fueron algunos de los que se tocaron durante la charla que mantuvo el poeta catalán Joan Margarit, ganador del Permio Nacional de Poesía, con los cinco alumnos escogidos por el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC) para presentar su trabajo al autor.

 

Bajo el título “Diálogo con un joven fotógrafo” se llevo a cabo un debate en el que los asistentes pudieron conocer de cerca al veterano poeta, que expuso su punto de vista sobre la creación, y habló del reto que supone para el artista ofrecer su visión del mundo ante el público, ya sea lector, o espectador de una imagen.

 

Fanny Lichtenstein (Buenos Aires, 1974) fue una de las alumnas del IEFC que participó de la jornada. Con una trayectoria profesional anterior a la fotográfica enfocada a la Psicología, esta ex docente de la Universitat de Barcelona y la Universitat Oberta de Catalunya, presentó al poeta y al público asistente su trabajo en su recién empezada carrera fotográfica.

 

“La Otredad”, algunas de cuyas imágenes recoge la Revista R@mbla, sirvió de excusa para hablar con Lichtenstein, que contó los secretos de su creación más personal.

 

alt¿Por qué titula su trabajo “La otredad”?

Este trabajo es una búsqueda de las sensaciones que genera la existencia de los otros dentro de uno mismo, en forma de conversaciones, sentimientos, fantasías, miedos, o incluso temperaturas. La interiorización del otro es algo natural en un ser social como los humanos, pero a lo largo de la historia individual de cada uno esta interiorización genera un mundo de sensibilidades. En mi trabajo busco plasmar estas sensibilidades, que en algunos casos son momentáneas, anecdóticas, y en otros me acompañan a lo largo del tiempo, casi sin variar durante años.

 

¿Cuál ha sido su fuente de inspiración, si es que ha habido alguna?

Cuando vi la película “Persona”, de Ingmar Bergman, me impresionó mucho cómo plasmó la simbiosis entre las dos mujeres protagonistas, hasta el punto que se confunden, complementan y suplantan a lo largo de todo el film. Esa relación con el otro que es uno mismo me ha dado mucho que pensar. Otra referencia fundamental es la obra de Francis Bacon, las presencias continuas de espectadores, de gente que mira y gente que se muestra, muchas veces la misma persona dentro del mismo cuadro,  y también la forma en que utiliza las sombras y los reflejos, que si bien pertenecen a la misma figura, nunca se corresponden con ella. Y por último, el concepto de otredad lo he tomado prestado de Octavio Paz, que habla de la división interna del yo ante la presencia del otro, que nunca es uno pero está absolutamente unido a uno. Para este poeta había dos formas de apaciguar el dolor de esta separación: el amor y la poesía.

 

altHa explicado durante la exposición de su trabajo que ha disparado en analógico, ¿cree que en un mundo en que la tecnología digital se ha impuesto tanto en la factoría creativa como en la informativa, tienen cabida jóvenes fotógrafos que apuesten por las cámaras analógicas?

 

Creo que en el proceso creativo toda técnica es válida si te permite transmitir algo, si puedes dar rienda suelta a tu creatividad. No hay una técnica mejor que otra, depende de la comodidad con la que te permita trabajar y expresarte. Si bien en algunas áreas de la fotografía profesional se hace necesario hoy en día el trabajo en formato digital, cuando se trata de expresarse artísticamente la libertad es total. Depende de lo que te interese más en cada momento.

 

¿Cuál es el aprendizaje de la charla con Joan Margarit?

Bueno, lamentablemente tuvimos muy poco tiempo para charlar, el diálogo se quedó un poco corto y creo que hubiera sido muy interesante poder reflexionar con más profundidad sobre el proceso creativo. De todas maneras, los comentarios que hizo a los trabajos presentados tenían un gran valor por su espontaneidad y por su intuición sobre lo que a cada uno de los estudiantes nos puede faltar para definir aún más nuestro trabajo.

 

¿Cree que hay un denominador común entre poesía y fotografía?

Todo acto de creación humana surge de la misma necesidad de expresar, de investigar y de dar forma a las intuiciones. Puede ser un garabato que nunca salga a la luz, o un compendio de obra que lleva décadas gestándose. Cuando alguien muestra algo que ha creado, desde una receta de cocina hasta una gran obra artística, está enseñando sus tripas, con sus virtudes y sus defectos. Si no hay tripas, no hay creación.

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