Todos los que opináis estos días que la última canción de Shakira es demasiado personal, burda o de mal gusto, tenéis toda la razón.

Porque la infidelidad lo es, el despecho lo es, la rabia y el dolor, también.

Como me decía un cantante muy conocido, a partir de una edad ya, todos hemos sido herida y cuchillo, pero ay la herida! … .

Estoy empezando a pensar por lo que escucho en los corrillos, que la hipocresía es como la ignorancia, osada y sin límites.

Por un lado, estamos deseando que los compositores nos cuenten a través de sus letras como ven la vida, para amarles u odiarles. A través de esas composiciones nos sentimos identificados en algún aspecto, ya sea en la ideología política, en el amor, en la soledad y por supuesto en el despecho.

El cantautor que más nos llega al corazón es el que habla de su propia vida, nos hace ver que es humano y que nuestras historias no son únicas.

Nuestras miserias muchas veces se cuentan en tres minutos. Sean los dramas cortavenas o las más románticas, parecen escritas todas, para nosotros… y nos encanta.

Uno de los discos más vendidos de la historia de la música (nacional) en nuestro país, fue Marinero de Luces, de Isabel Pantoja. Doce temas escritos por José Luis Perales dedicados íntegramente a la tragedia personal que estaba viviendo la intérprete.

Empatía y morbo, estuvieron servidos. (Por cierto, la canción ¿y quién es él? También de Perales, no se la dedicaba al supuesto amante de su mujer, sino al nuevo novio de su hija… ya veis, a veces es mejor ser más explícito).

Intriga también allá por los ’80 ante la salida del álbum Hey! del recién abandonado Julio Iglesias y donde no dejaba en muy buen lugar a su ex…

Ya lo decía alto y claro la periodista Julia Otero ayer mismo «Que un artista con el corazón roto se desahogue en sus canciones, no es ninguna novedad… Eso sí, hay quién le pone más peros porque es una mujer quien lo hace. ¿Se acuerdan de cuando Julio Iglesias triunfaba internacionalmente con Hey!? Pues yo no recuerdo que nadie le criticara por ser poco elegante o rencoroso».

Pues ya estaría.

Redactora en Revista Rambla | Otros artículos del autor

Especializada en temas de feminismo, sociedad y cultura.

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