Los CIEs: ¿cárceles racistas?

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En el marco de la campaña Tancarem el CIE de Barcelona,  un millar personas rodearon con una cadena humana el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca de Barcelona. Con un acto previo celebrado el viernes 17 de octubre en la Las Cotxerees de Sants, donde más de un centenar de personalidades de la cultura, la política y el asociacionismo ciudadano, y la presencia de cuatrocientas personas, se dio comienzo a la campaña,

 

 

 

En el marco de la campaña Tancarem el CIE de Barcelona,  un millar personas rodearon con una cadena humana el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca de Barcelona. Con un acto previo celebrado el viernes 17 de octubre en la Las Cotxerees de Sants, donde más de un centenar de personalidades de la cultura, la política y el asociacionismo ciudadano, y la presencia de cuatrocientas personas, se dio comienzo a la campaña, que apoyan más de una 160 de entidades, por el cierre de este centro que acumula varias denuncias por vulneración de los derechos humanos y malos tratos contra los internos.

 

Organizaciones como SOS Racisme, Fundación Migra Studium (jesuitas) y Tanquem els CIEs (Cerremos los CIE) son los impulsores de la campaña a la que se han unido la Federación de Asaciones de Vecinos (FAVB), Médicos del Mundo, Òmnium Cultural, Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH); sindicatos como CCOO, UGT, CGT, y las fuerzas políticas como la CUP, ICV-EUiA, Procés  Constituent, entre otros.

 

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¿Qué es un CIE?

 

Los promotores de la campaña no se cansan de decir que ser extranjero e intentar buscarse un futuro en Europa no es ningún delito, y que no aceptan que pueda haber lugares como los CIE donde, por una falta administrativa (incluso tener caducado un DNI), te puedan retener durante dos meses y, paradojas de la vida, con menos derechos que un preso que esté cumpliendo condena en un penal de España. Porque sí, los CIE son unos centros opacos, donde las organizaciones humanitarias y que velan por los derechos humanos no son bien recibidas y se les prohíbe el acceso; donde los malos tratos físicos y psicológicos son moneda común. Son ya cuatro las muertes que han sucedido en el centro desde su apertura en 2006. En enero de 2012 morió Idrissa Diallo, un joven guineano de 21 años por una insuficiencia respiratoria, de la que se sospecha que no recibió la adecuada asistencia médica. La madrugada del 3 de diciembre de 2013, los internos del CIE de Zona Franca oyeron gritos que venían de una celda de la primera planta. La versión oficial dice que el retenido, Aramis “Alik” Manukyan, armenio de 32 años y con una hija de 7 años, se mostró violento con los policías y fue reducido y encerrado en una celda de aislamiento. Por la mañana apareció ahorcado en dicha celda, pero hubo un antecedente. Jonathan Sizalima, un ecuatoriano de 22 años, también apareció ahorcado en su celda en junio de 2009, la curiosidad del caso es que a Jonathan ya se le había concedido la excarcelación. A los padres del joven se les impidió ver directamente el cuerpo de su hijo, lo vieron detrás de un cristal y sola la cabeza, ya que el resto del cuerpo estaba tapado por una manta. Algo perecido le sucedió al joven marroquí Mohamed Abagui, que apareció muerto en su celda mientras esperaba la deportación.

 

Legalmente, los CIE son centros no penitenciarios donde se interna a los extranjeros que han sido detenidos por encontrarse en una situación administrativa irregular (no tener papeles) y en espera de  ser expulsados del país. Estos centros son instrumentos de la Unión Europea adoptados en desarrollo de la política migratoria común suscrita en el acuerdo de Schengen de 1995. En España tenemos ocho de estos centros, de los 280 que hay en Europa. De los 9.002 internos que hubo en los CIE de España en 20013, sólo el 52 por ciento al final fueron expulsadas, lo que quiere decir que el 48 por ciento de esas personas fueron retenidas y privadas de libertad y derechos fundamentales sin que al final hubiera causas legales para su expulsión. El régimen de internamiento es más duro que en las cárceles, ya que la atención médica es precaria, como lo es la tutela judicial, y se carece de derechos como la comunicación e intimidad, y con las visitas restringidas. No en vano se califican estos centros como pequeños guantánamos.

 

Cerco al centro de la vergüenza

 

Unas mil personar rodearon con una cadena huma, la pasada tarde del sábado 18 de octubre, el Centro de Internamiento de Extranjeros de la Zona Franca de Barcelona para exigir el cierre del centro. Entre los asistentes, la cara visible de Guanyem Barcelona, Ada Colau, Joan Tradà y Jordi Portabella de ERC, David Fernández de la CUP, o Joan Herrera y Ricard Gomà de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), entre otros. En bicicleta, transporte público, automóviles particulares, y unos autobuses lanzaderas gratuitos que salían de la parada de metro de Bellvitge, empezaron a llegar los primeros manifestantes, en una más que calurosa tarde de de otoño en la ciudad Condal. Quizá el buen tiempo, el partido del Barça que comenzaba a la 20 horas, y la gran concentración por el derecho a decidir que tendrá lugar el domingo en la plaza Catalunya, no ayudaron para que acudiera la suficiente gente (por muy poco) para rodear la amplia isla que ocupa el complejo, de unos 2.200 metros cuadrados.. El cantautor Cesk Freixas interpretó una versión de la popular canción “A desalambrar”, de Víctor Jara, el cantautor chileno asesinado por la dictadura de Pinochet. 

 

Entre las personas que apoya la campaña están la monja benedictina Teresa Forcades, que ha declarado: “Creo que estos centros se deben de cerrar porque no garantizan lo que serían los mínimos de la dignidad de las personas. En el contexto de las leyes de emigración, que también distan mucho de ser respetuosas con los derechos humanos y de conocer los motivos por el cual estas personas tiene que marchar de sus países, estos centros no tienen controles ni recursos para atender a la gente que esta ley envía a los CIE, donde ha habido muertes y casos de violencia. El cantante Gerard Quintana, el activista Arcadi Oliveres o el escritor y enigmista Màrius Serra, también apoyan la campaña, éste último dijo: “El CIE es un verdadero agujero negro, es vergonzoso que haya un lugar que se interne a extranjeros por el mero hecho de serlo. Sólo hace falta conocer y mirar el pronombre de primera persona del plural, y darse cuenta que: “nosotros”, contiene también a los “otros”, y sin ello no somos nada”: El diputado independentista de la CUP, David Fernández, también dio su apoyo a la campaña, cuyos organizadores están subiendo a la red vídeos con estas declaraciones, Fernández dice en uno de ellos: “Se acabó el tiempo de no decir, de no ver y de no escuchar, es hora de cerrar los CIE, de acabar con el racismo, la xenofobia, los malos tratos y las deportaciones. Desde Lampedusa hasta Portopalo, ya es hora de cerrar los espacios de impunidad y desmantelar las estructuras racistas del Estado, empecemos por el CIE de Zona Franca. Ninguna persona es ilegal, ni aquí ni en ningún sitio”. Por su parte, Joan Herrera, diputado por ICV, dijo: “En los CIE no se respetan los derechos y las personas no son tratadas como tal, no son tratadas como ciudadanos. Se detiene a personas por faltas administrativas, y desde ICV pensamos que un agujero vergonzoso como los CIE, no debe existir en Barcelona y en ningún lado”

 

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