Las necesidades arquitectónicas en materia de sostenibilidad son cada vez más acuciantes. Durante el último año no sólo se ha producido un drástico incremento en la demanda de la vivienda sostenible, sino también en la contratación de hipotecas verdes.

Las empresas especializadas en la planificación, construcción y reforma de inmuebles para mejorar sus niveles de eficiencia han adquirido una especial popularidad, pero, también una gran responsabilidad.

El despacho Risco Arquitectos, representa un ejemplo de ello. Esta firma aragonesa opera en nuestro país desde el año 2012. Fundada por la Arquitecta Patricia Rengifo, Risco Arquitectos se gestó en la búsqueda de viviendas autosostenibles y de altos acabados, operativas en cualquier entorno, incluso en aquellas áreas más inaccesibles, como por ejemplo, la alta montaña.

El proyecto hunde sus raíces en una dinámica basada en la sinergia entre dos equipos de trabajos acreditados dentro del sector: Uno de ellos, especializado en estructuras metálicas y madera y, otro, en reformas integrales.

Pero, ¿qué papel jugarán las empresas como Risco Arquitectos en el futuro de España? ¿En qué situación nos encontramos en estos momentos?

De acuerdo con los datos publicados por el Consejo General de los Colegios Oficiales de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de España, se ha producido un incremento del 30% en la demanda de viviendas energéticas. Dicho crecimiento se ha acelerado desde la irrupción de la pandemia sanitaria global.

No obstante, aún existe la falsa creencia de que este tipo de viviendas necesariamente deben ser más caras que las soluciones tradicionales. En realidad, la instalación de recursos y sistemas de eficiencia energética representa un ahorro importante a largo plazo. Prueba de ello es el importe de las facturas energéticas que generan y su fehaciente amortización de la inversión inicial.

No obstante, su valor no sólo radica en su alto rendimiento económico. La vivienda ecológica supone un recurso imprescindible para “sembrar futuro”. A largo plazo, su inversión no sólo genera un importante retorno económico, sino también un entorno más saludable y un futuro más seguro para las generaciones futuras.

En un contexto cada vez más condicionado por la urgencia del cambio climático, se generaliza también la presencia de productos financieros adaptados a las viviendas ecológicas. Las hipotecas verdes proporcionan ventajas con relación a los modelos contractuales de las viviendas clásicas. Algunas de ellas son una rebaja en 0,1 puntos, la supresión, la minimización de las comisiones de apertura o el incremento del loan to value, es decir, el valor del inmueble en la hipoteca hasta situarlo en un 80%.

Según las previsiones de la Agencia Negociadora de Productos Urbanos, este año se producirá un auténtico boom de las hipotecas verdes. A partir de este tipo de productos se premiará la eficiencia energética de las viviendas o, en su defecto, la reforma y remodelación de aquellas que por antigüedad cuentan con unas calificaciones energéticas más contaminantes.

Según revela la entidad, este tipo de hipotecas experimentarán un crecimiento acelerado gracias, en parte, por la llegada de los fondos europeos destinados a la optimización en materia de energía. No obstante, a esto se sumarán las condiciones realmente rentables que se derivan de su contratación.

Con la percepción de los fondos europeos se propiciará una excelente oportunidad para estimular la eficiencia energética de un paisaje inmobiliario español preocupantemente envejecido. El Instituto Nacional de Estadística revela que más de la mitad de viviendas de nuestro país se construyeron antes de la década de 1980, un 17% incluso en la década de los años 60.

Las cifras van más allá y son un claro indicador de las urgentes necesidades de cambio. Según el Censo de Población y Viviendas, el paisaje español se compone de viviendas que tienen, en promedio, unos 45 años de media. Esto significa que la calificación de eficiencia energética más frecuente es la E, es decir, una de las más contaminantes. Por otro lado, según informaciones publicadas por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), en la escala que va de la A (índice más eficiente) a la G (índice más deficiente), más del 84% de nuestras viviendas están en los últimos, es decir, entre E, F y G.

En la actualidad, la vivienda constituye la tercera causa de contaminación y emisiones C02 y únicamente es superada por el sector de la industria y el transporte.

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