“NOSOTROS LLEVAMOS SUFRIENDO LA CRISIS TODA LA VIDA”

altLa vida de más de 700 personas puede cambiar en los próximos días. Las naves industriales ocupadas por inmigrantes en el barrio del Poblenou, en Barcelona, podrían ser desalojadas de un momento a otro

 

 

 

 

Los inmigrantes que ocupan desde hace años varias naves industriales en el barrio del Poblenou, en Barcelona, se enfrentan a una orden de desalojo que podría dejar en la calle a centenares de personas.

 

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La vida de más de 700 personas puede cambiar en los próximos días. Las naves industriales ocupadas por inmigrantes en el barrio del Poblenou, en Barcelona, podrían ser desalojadas de un momento a otro. Una de ellas, situada en la Calle Pere IV, en la que viven 50 personas, ya tiene una orden de desalojo. La otra, en la Calle Puigcerdá, con más de 300 personas, está pendiente de resolución.

 

Ante esta situación, los que malviven y trabajan en estas instalaciones reivindican su derecho a tener un lugar donde vivir y un espacio donde desarrollar su trabajo de una forma legal e institucionalizada. Apoyados por la Asociación de Vecinos y la Asamblea Solidaria contra el Desalojo del Poblenou, los inmigrantes denuncian una situación de emergencia que podría dejar en la calle a centenares de personas.

 

Kheraba Drame, residente en Barcelona desde hace más de 10 años, es uno de ellos. Este senegalés, de 41 años, fue uno de los inmigrantes que acampó en la Plaza de Cataluña, junto con otros centenares de paisanos, durante el año 2001. Persiguiendo el sueño de una vida mejor, y confiando en el derecho de toda persona a circular libremente, llegó a la Ciudad Condal. Ahora, como entonces, sigue reivindicando sus derechos.

 

¿Cómo llegó a las naves del Poblenou?

 

A estas naves llegamos desde otros muchos lugares. En el año 2001 acampamos en la Plaza de Cataluña, de allí nos fuimos hasta los cuarteles de Torras i Bages, y de ahí a otros edificios vacíos que fuimos ocupando. De todos ellos no han ido desalojando, después de haberlos habilitado, hasta que llegamos aquí. En 2001 iniciamos una carrera que aún no hemos acabado.

 

¿Cuántas personas viven en estas naves?

 

En esta nave, en la Calle Puigcerdá, viven unas 300 personas, pero son unas 700 las que trabajamos aquí.

 

¿Qué labores desempeñan?

 

Trabajamos el metal, la chatarra. Salimos a la calle a buscar todo aquello que la gente no quiere. De la basura cogemos lo que nos puede servir, lo traemos a la nave y lo arreglamos  para poder venderlo y ganar algo de dinero.

 

¿Les ha afectado la crisis?

 

Nosotros llevamos sufriendo la crisis toda la vida, así que no lo hemos notado. Al contrario, ahora se negocia más con la chatarra.

 

Estas naves se han convertido en una especie de cooperativa.

 

, aquí hemos habilitado un lugar donde trabajar, una cooperativa que autogestionamos nosotros. Nuestra idea es que se legalice la propuesta que se hizo en un principio de crear una cooperativa integral donde, además de la chatarra, podamos llevar a cabo proyectos.

 

¿Qué tipo de proyectos tienen?

 

Además de la artesanía, ahora estamos trabajando en proyecto de bioconstrucción con las botellas de cristal. Se trata de crear y recuperar energía limpia y solar.

 

Entonces, no sólo piden que les dejen vivir aquí, sino que les permitan trabajar.

 

Exacto. No hemos venido a vivir, hemos venido a trabajar. Nosotros sólo pedimos que nos respeten el espacio que hemos creado. No queremos estar ocupando propiedades privadas, pedimos que nos den soluciones. Un trato digno, una consideración y un reconocimiento de nuestra labor en la sociedad. Queremos que se legalice nuestra situación y que se respete aquella propuesta de la cooperativa integral.

 

Pero legalizar una cooperativa supone una inversión de dinero.

 

, esa es la excusa que pone el ayuntamiento. Alegan que es caro, pero nosotros hemos preguntado y sabemos que se podría financiar con 260.000 euros. ¿Qué supone ese dinero para el Ayuntamiento de Barcelona? Nada. Se están riendo de nosotros, haciendo que esperemos un año para conocer una resolución que finalmente ni siquiera nos han comunicado.

 

Los vecinos del Poblenou apoyan su lucha, ¿por qué los políticos no?

 

No lo sabemos. Existe un bloqueo político que se niega a reconocer que hacemos una importante labor en la sociedad que nos ha acogido. Con los papeles pasa lo mismo. Cataluña dice que no tiene potestad para dar papeles, que depende del Estado, pero tampoco muestra interés. Nos quieren convertir en delincuentes, en vez de trabajadores.

 

Si finalmente se procediera al desalojo, ¿les han ofrecido soluciones?

 

Las soluciones que han ofrecido son falsas. Siempre utilizan a la Cruz Roja, que viene aquí prometiendo alojamiento y trabajo a la gente. Promesas que nunca cumplirán, porque la Cruz Roja ha perdido toda su ética, dejándose utilizar por esta gente.

 

Ibrahima Seydi es otro de los inmigrantes que colabora en la nave de Puigcerdá. Después de que lo expulsaran de la universidad parisina donde estudiaba Química, este senegalés decidió instalarse en Barcelona en el año 1997. A diferencia de muchos de sus compañeros, Ibrahima tiene papeles y actualmente trabaja, pero no olvida sus raíces.

 

¿Qué función realiza en la cooperativa?

 

Yo soy escultor. Tallo la madera que mis compañeros encuentran en la calle, y después vendemos las esculturas. Mi hermano, que vive en Mataró, también es escultor, pero no puede tallar madera porque no tiene un espacio donde hacerlo. De ahí la importancia de conservar un lugar como este, donde más de 700 personas realizan sus oficios. Es el único medio que tienen para sobrevivir.

 

Usted tiene trabajo y papeles, ¿por qué venir a esta nave?

 

Porque me siento africano, me siento senegalés, y quiero apoyar a mis compañeros en su lucha. Sólo reivindicamos un lugar donde poder vivir y trabajar.

 

Pero esta nave tiene propietario.

 

, pertenece a Finques Riana, de María Luisa Iglesias. Pero lleva años abandonada, sucia y sin utilidad, hasta que llegamos nosotros.

 

¿Qué respuesta han obtenido a sus peticiones?

 

Después de trabajar durante años en esta cooperativa, limpiándola, habilitándola y sacando más de 500.000 toneladas de basura y residuos tóxicos, con la promesa de que la iban a legalizar, ahora nos dice Miguel Esteban, el Consejero Municipal de Inmigración, que no es posible. Esa es la respuesta que hemos tenido.

 

Sherif sólo lleva 6 años en Barcelona, a donde llegó después de pasar algunos meses en Francia. Hace unos días consiguió un trabajo, y en dos semanas tendrá sus papeles. A pesar de ello, colabora con el trabajo y la reivindicación de la nave de Puigcerdá.

 

¿Qué beneficios pueden obtener en un día de trabajo?

 

Trabajando con la chatarra, en un día puedes ganar 3 o 5 euros. Un kilo de chatarra te lo compran a 5 céntimos. Tienes que reunir 100 kilos para poder ganar 5 euros. Pero preferimos ganar eso a tener que pedir o delinquir. No somos delincuentes, sino trabajadores.

 

En el caso de que finalmente desalojen las naves, ¿qué van a hacer?

 

Si nos desalojan va a ser un desastre. Van a echar a centenares de personas a la calle. Personas que no son delincuentes, no son ladrones. Sólo pedimos un espacio donde poder vivir y trabajar. Nos ganamos la vida con la basura, estamos en unos edificios abandonados, sin agua y sin luz. Hace poco que tenemos luz. La situación aquí es peor que en África. Allí tienes agua corriente y luz, aquí no. Y encima nos quieren echar.

 

¿Se han planteado la posibilidad de volver?

 

África está llena de blancos y nadie les pregunta si se plantean volver. El problema es que cualquiera puede entrar y salir de África, viajar a otros países y buscarse la vida, menos nosotros. Hemos venido aquí a buscar un futuro mejor, y hay que intentar por todos los medios sobrevivir mientras que lo conseguimos.

 

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