MESES DE TRABAJO CULMINAN EN LAS FIESTAS DE GRÀCIA

A pocos días para el inicio de la fiesta mayor de Gràcia, las diecinueve calles que este año participan en el concurso de ornamentación se encuentran, en mayor o menor grado, bajo el estado de agitación propio de los trabajos que encaran su recta final. En la calle Joan Blanques el ritmo palpita fraccionado, en tantas partes como la calle. Tal y como nos cuenta

 

 

 

 

Texto: Jordi Navarro  Fotografía: Francesc Sans

 

Como cada año, el 15 de agosto se da inicio a las fiestas de Gràcia, con sus calles, estrechas y encantadoras, engalanadas con las más diversas temáticas impulsadas por la creatividad y realizadas con el trabajo de sus vecinos. Sin duda, esta ornamentación de la vía pública es uno de los rasgos característicos, sino el que más, de estas fiestas, depositarias de un arraigo social que las ha encumbrado por derecho propio como las fiestas populares más emblemáticas de la ciudad de Barcelona, motivo de orgullo entre la vecindad de Gràcia y de admiración para el resto del mundo.    

 

 

A pocos días para el inicio de la fiesta mayor de Gràcia, las diecinueve calles que este año participan en el concurso de ornamentación se encuentran, en mayor o menor grado, bajo el estado de agitación propio de los trabajos que encaran su recta final. En la calle Joan Blanques el ritmo palpita fraccionado, en tantas partes como la calle. Tal y como nos cuenta  Enric, miembro de la junta de Joan Blaques de Baix, “antes éramos Joan Blanques de Baix y Joan Blanques de Dalt, pero ahora también participa la parte de Joan Blanques que queda entre Ramón y Cajal y la Travessera de Gràcia. Es decir, que ahora Joan Blanques de Baix debería pasar a ser Joan Blanques del Mig… “Con buen criterio, esta nueva parte ha decidido ser Joan Blanques de Baix de Tot”, responde sonriente Enric. De tal modo que la calle Joan Blanques será este año la que contará con mayor número de tramos ornamentados en las fiestas. Núria, también miembro de la junta de Joan Blanques de Baix, pinta una cafetera de cartón, que más de uno, si la viera por la mañana temprano, pondría sin dudar en el fuego: hasta tal punto es el realismo conseguido. Auténtico virtuosismo. La temática escogida por el tramo de esta calle es la recreación de una plantación de café. El argumento decorativo, según explica Núria, se elige por votación hacia el mes de noviembre. Y se comienzan a organizar reuniones, que aumentan en asiduidad en abril, cuando prácticamente el local se abre todas las tardes. Pero no todo es trabajo: al largo de  todo el año, celebran una comida mensual. En el tramo de Joan Blanques de Baix cuentan con alrededor de una docena de personas que forman el núcleo duro de trabajo; no obstante, cuando se acerca la fecha del 15 de agosto aparecen colaboradores que echan un cable para que todo esté a punto. “No sólo colaboran vecinos, también lo hacen residentes de otras calles”, aclara Núria.

 

En Joan Blanques de Dalt, Reis, la presidenta de este tramo de la calle, nos observa que las reuniones comienzan en febrero y “lo fuerte, en abril”; también organizan comidas y venden lotería para lograr financiación.La decoración se encuentra en un estado más avanzado que en el tramo de Joan Blanques de Baix: si bien todavía a medio vestir, esta parte de la calle presenta guirnaldas de vivos colores y todo en ella apunta a una fiesta, a una fiesta bonita de veras. Este año la inspiración de la temática ha sido precisamente aquella famosa canción de La Trinca, que dice: “Aaaaaalegria! Que és festa Major”. Esta idea hay que atribuírsela a Ricard Estruch, que es el creativo al que se le ocurrió que, en estos tiempos de problemas y angustias, era oportuno reivindicar el valor de la fiesta. 

 

En Verdi de Dalt, el esqueleto de un navío de línea aparece varado en la portalada de la calle. Y unas figuras con piel de papel de periódico, que sólo cuentan con la mitad de su cintura hacia arriba, reciben a los peatones. Un poco más adelante, un docena de colas de pez se amontonan esperando su lugar. Aquí la temática gira entorno a la figura mítica de las sirenas, que seducen y atraen a los marineros hacia las rocas, su perdición. Anna, que colabora en armar la decoración, nos explica que el núcleo duro son alrededor de una decena de personas, si bien también cuentan con colaboradores puntuales. “La temática la escogemos por votación, pero tampoco te pienses que surgen muchas propuestas”, confiesa.

 

En la calle Progrés, entre naves espaciales a medio terminar (aquí la temática es el espacio intergaláctico), Mercè explica orgullosa que alrededor de medio centenar de jóvenes colaboran en la decoración. Otras calles tienen a gente mayor, pero en la calle Progrés la juventud es la nota predominante. “Quizá sea la razón por la que nunca nos dan un premio; pasamos por ser muy reivindicativos y eso no les gusta”, y añade “Por eso nos gustaría que el concurso lo decidiera un jurado popular”. Cuando Mercè, que heredó de su padre la pasión por estas fiestas,  muestra el local de la junta -un patio lleno de naves espaciales y otros artilugios, con un cobertizo al final-, encontramos a Pau y a Enric, miembros de Poca Broma y vecinos de Nou Barris y Poble Nou, respectivamente. “Hace tres años que vengo a echar una mano con la decoración. Antes ensayábamos aquí, en el local”, explica Enric.El próximo 19 de agosto Poca Broma actúa en la calle Progrés, junto a Alerta y Igitaia.

 

Escribe Mijail Bajtin en su “La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento”, que “el pueblo ha sido favorecido por derechos y libertades provenientes de las imágenes cómicas de la fiesta y en las cuales encarnaba su propio espíritu crítico, su desconfianza ante la verdad oficial, sus mejores esperanzas y aspiraciones”. La cultura burguesa y sus instituciones han tratado de pervertir y desnaturalizar estas fiestas -pensemos en el ejemplo del carnaval, convertido en una rúa oficial y aséptica, donde nada queda que merezca el regocijo carnavalesco en su auténtica acepción. Sin embargo, a despecho de estas instituciones, las vecinas y los vecinos de Gràcia, a la cabeza de otras fiestas de barrio impulsadas por la autogestión, la voluntad y la cooperación colectiva, aún conservan aquello que, también Bajtin, identifica con las formas de la fiesta popular: “la victoria de la profusión universal de los bienes materiales, de la libertad y la igualdad y la fraternidad”. Bona festa major

 

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