LA “CATALUNYA SILENCIOSA” LE CANTA A ESPAÑA

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Texto: Andres Aznar Siguan Fotos: Francesc Sans

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¡Mas nos engaña, Catalunya es España! gritan a coro un grupo de adolescentes ataviadas con banderas de la selección española. A su alrededor se despliega una gran bandera española que las protege de la fina lluvia que cae sobre plaza Catalunya. Alzando la vista se contempla un mar de ondeantes banderas rojigualdas, hay también algunas banderas catalanas unidas a la española, excentricidades como un escudo del Barça sobre los colores de España e incluso alguna bandera preconstitucional complementada con símbolos nacionalsocialistas. Es la respuesta de la autodenominada “Catalunya silenciosa” a la manifestación del 11 de septiembre. Un acto que los organizadores definen como cívico y cuyo objetivo, aseguran, es la mera expresión de un sentimiento de catalanidad dentro de España que ha conseguido reunir a unas miles de personas.

 

Entre ellas algunos destacados dirigentes políticos como los populares Alicia Sánchez Camacho, Alberto Fernández Díaz, Xavier García Albiol y Albert Rivera, de Ciutadans, y otros no tan destacados pero efusivamente recibidos como Josep Anglada de la ultraderechista Plataforma per Catalunya.

 

El acto es responsabilidad de la Plataforma d’Espanya i catalans que, según explican ellos mismos, se gestó a partir de la iniciativa de un joven de Mataró, Xavier Reyes, en las redes sociales. En 20 días y gracias a colaboraciones “desinteresadas” la Plataforma ha conseguido montar una concentración en el centro de Barcelona para celebrar el 12 de octubre.

 

-¿Cuál es el motivo y el objetivo de la manifestación?- Preguntamos a Xavier Parra, militante del PP y portavoz de la plataforma.

 

–Expresar aquello que hemos expresado durante treinta años de democracia, que somos catalanes y españoles. Queríamos hacer un acto convivencial y cívico para expresarlo

 

– ¿Y políticamente cómo se traduce este sentimiento, son ustedes federalistas, centralistas, unionistas…?

 

–A nivel político no queremos traducirlo en nada, queremos trasladar a la ciudadanía un sentimiento

 

-¿Pero las relaciones entre Catalunya y España se articulan institucionalmente y se trabajan políticamente?-

 

– Nosotros estaremos al lado de todas aquellas fuerzas, entidades, colectivos y personas que apoyen nuestro manifiesto-

 

 –¿Bien entonces estarían a favor de un referéndum donde defender su postura?-

 

 – Nosotros queremos respetar la legalidad española, la constitución tiene sus mecanismos de reforma, el marco territorial entre Catalunya y España no se ha debatido todavía en la plataforma, las cuestiones concretas de cómo vehicular esta expresión en las urnas es una cosa que no decidiremos solos-

 

– ¿Qué recorrido tiene la plataforma?

 

 –Tenemos espíritu de continuidad-

 

Tras la breve entrevista Parra sube al escenario para leer el manifiesto de la Plataforma. Antes ha estado actuando un grupo de versiones y otro de Havaneras. Parra llama a la unidad, la convivencia, la solidaridad el respeto y la hermandad entre todas las comunidades de España. Acabada la lectura del manifiesto alguien saca una bandera estelada y la gente se le hecha encima hasta que se les advierte que la intención era quemarla. En ese punto todo el mundo se tranquiliza. El ambiente es festivo y se oyen cánticos de “yo soy español, español, español…” Empieza a llover pero la gente permanece en la plaza. Las cifras de asistencia, como de costumbre, son dispares. Mientras la Guardia Urbana, acorde a otras manifestaciones celebradas en la misma plaza, calcula que hay unas 6.000 personas, las cifras de los organizadores se sitúan en las 100.000 personas y la delegación del gobierno asegura que se trata de 65.000.  Hay gente de Catalunya pero también del resto del Estado, la gran mayoría con banderas españolas. Entre ellos también hay quien llama la atención por su aspecto. Botas con punta de hierro, cabezas rapadas y símbolos fascistas. Son algunos grupos que deambulan por los alrededores de la concentración. Uno de ellos se sitúa frente a un bar y cerveza en mano contempla el espectáculo. Cuando pasamos a su lado oímos como cantan a la victoria, ¡Sieg heil!, ¡Sieg heil! exclaman.

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