“Ante la inacción de la comunidad internacional que permite a Israel atacar impunemente a la población de Gaza, imponiendo además un asedio medieval, la Flotilla de la Libertad, como parte de la población civil, nos vemos en el imperativo moral de realizar esta acción”. Con estas palabras la Coalición Internacional de la Flotilla de la Libertad, una confederación de decenas de organizaciones sociales de todo el planeta a la que pertenece la española Rumbo a Gaza, ha anunciado la reactivación de una iniciativa que pretende romper el bloqueo marítimo impuesto por el Estado de Israel, con ayuda de Egipto y el resto de sus aliados, a la Franja de Gaza desde 2007.

La expedición partirá “en breve” desde Estambul (Turquía) y estará compuesta por un carguero con 350 contenedores y 5.500 toneladas de ayuda humanitaria a bordo, junto a tres barcos con “cientos de internacionalistas”, entre ellos observadores de derechos humanos, personal médico, representantes políticos y profesionales de los medios de comunicación.

Según ha hecho público este miércoles Rumbo a Gaza, varias delegaciones de observadores de derechos humanos viajarán en los próximos días a la capital turca desde Madrid, Barcelona y Bilbao para participar en la navegación. Entre las participantes en la acción hay una veintena de personas del Estado español, entre ellas la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau; la diputada y secretaria general de Podemos Andalucía, Martina Velarde; y el concejal de Podemos en el Ayuntamiento de Málaga, Nicolás Sguiglia. También subirán a bordo de los barcos de la Flotilla una docena de periodistas de medios españoles.

Petición de protección

Rumbo a Gaza se ha reunido recientemente en el Congreso con representantes de varios partidos —Sumar, Podemos, ERC, Junts, Bildu y BNG— para informar de la acción y solicitar que estos trasladen al Gobierno su “petición de protección”, así como para pedirle al Gobierno que apoye “la libre circulación hacia Gaza, presione a Israel para cesar el genocidio y abra con urgencia los pasos para que entre la ayuda tan vital para la población”. Asimismo, tienen prevista una reunión con el ministerio de Asuntos Exteriores.

La Flotilla denuncia que Israel está usando el hambre como arma de guerra, “imponiendo un bloqueo casi absoluto de entrada de ayuda a través de los pasos terrestres, acción que está provocando una terrible hambruna entre los gazatíes”. La coalición señala que, tanto la ayuda lanzada por aire como el corredor marítimo desde Chipre, que han conseguido romper escasos barcos, entre ellos el español Open Arms, no han servido para paliar las necesidades en la Franja, “suponiendo una forma de distracción porque Israel impide operar a la UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada palestina, responsable durante décadas de proporcionar ayuda al 80% de la población de Gaza, la mayoría refugiados, y al resto de las organizaciones de ayuda”.

La coalición, que ha intentado en varias ocasiones romper el bloqueo del Ejército sionista sobre el enclave palestino de Gaza, sufrió un ataque de la Marina israelí en su campaña de 2010 que acabó con once personas asesinadas —diez activistas, una de ellas tras pasar cuatro años en coma tras el ataque, y un periodista— y una treintena heridas.

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