5 diciembre, 2020

Voluntarios de Open Arms atienden a trabajadores de la fruta confinados en el pabellón de Torres de Segre

open arms coronavirus
El pabellón tiene capacidad para acoger a 38 enfermos.
J. PIÑOL

Once voluntarios de la ONG catalana Open Arms prestan, actualmente, asistencia a personas trabajadoras en la recogida de la fruta y en situación de vulnerabilidad diagnosticadas positivas en COVID-19, asintomáticas o leves, en el pabellón habilitado por el Ayuntamiento de Torres de Segre para su atención y confinamiento.

Desde ayer y hasta septiembre, varios equipos de voluntarios y voluntarias de Open Arms, con formación sanitaria, se ocuparán de la acogida, el acompañamiento y la atención a las personas confinadas en el pabellón, así como de hacer tareas logísticas. En principio, se cuenta con una decena de profesionales y un coordinador de la ONG.

Por su parte, el área de Servicios Sociales del Consell Comarcal del Segrià se está haciendo cargo de la gestión de los servicios básicos como la alimentación, la limpieza y el servicio de lavandería. Además, varios equipos de educadores sociales harán el seguimiento de cada persona confinada.

El pabellón polideportivo de Torres de Segre dispone de varios espacios separados que incluyen una zona de descanso equipada con 38 camas, un comedor y una área de recreo. Las personas que se alojan para pasar los días de aislamiento pueden utilizar los servicios y las duchas de la equipación municipal. También se ha instalado un aparato de climatización.

La Cruz Roja de Lleida también ha colaborado en la puesta en marcha del nuevo espacio y ha entregado medio centenar de kits básicos de higiene para las personas confinadas.

Por otro lado, próximamente se incorporarán 21 mediadores para hacer trabajos de intervención comunitaria en los municipios del Segrià: explicación de medidas preventivas en diferentes idiomas, seguimientos, reparto de material higiénico y sanitario, mediación en posibles conflictos, informar sobre acceso a derechos y servicios, etc.

Desde el inicio de la pandemia, Open Arms ha amarrado su barco y ha centrado su actividad en tierra para luchar contra la propagación del coronavirus aportando equipos de personas voluntarias que han realizado centenares de asistencias y más de 20.000 tests a gente mayor y colectivos vulnerables durante los meses de confinamiento.

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