29 noviembre, 2021

Acoso laboral

Ilustra Omar Al Abdallat.

Son muchas y muchos los que sufren en su trabajo los mediocres comportamientos de sus compañer@s. Personas vulgares, comunes y corrientes pero frustradas en su vida cotidiana. Hace poco leí una frase aparentemente cutre que me hizo pensar más tiempo que un problema de álgebra, decía: «Todos estamos jodidos, pero no todos andamos jodiendo». Amén.

Somos muchos los que por la pandemia, la crisis, la enfermedad, bajas y demás derivados, sin contar los problemas diarios estamos jodidos (aunque esto no venda, aunque no se publique) pero, ¿hay que amargarle la vida al de al lado?

La precariedad laboral, en cualquier capa, el miedo, la desidia, los celos o simplemente ser un trepa intrínseco, hace que machaques a tu semejante, en frente o debajo a veces brutalmente, sin empatizar ni medir consecuencias y lo peor son los palmeros, esos que se suman a la fiesta y acompañan casi vitoreando probablemente por las mismas razones que los cabecillas, apostando a caballo ganador, algunos incluso en contra de sus propios valores, porque… «Estos son mis principios y si no le gustan, tengo otros» decía el gran Groucho Marx allá por el 1840, es decir, que esto de venderse es más viejo que el hilo negro.

Craso error el pensar que solo ocurre entre la mano de obra barata, muy al contrario, cuanto más subimos (o bajamos, depende de nuestras miras…), mayores son las traiciones. El compañerismo no se lleva, la unión entre trabajadores no se lleva, decir las cosas de una forma directa no se lleva, rebelarse no se lleva, manifestarse no se lleva, bueno, ni se lleva ni puede llevarse con los actuales contratos, porque te manifiestas y te informan del «cese temporal de la convivencia» (como comunicó ridículamente la infantísima refiriéndose a su divorcio), antes de que llegues a tu casa.

Si es que 36 años de dictadura no se olvidan así como así… todavía sufrimos los daños de la represión y el miedo, por eso me resultan odiosas las comparativas con el resto de países de Europa, aunque igual ya va siendo hora de aprender de nuestros vecinos franceses que al primer soplo en la nuca salen a la calle. Aún siendo ese otro debate, ardua tarea se me antoja cuando ni entre compañeros somos capaces de aligerarnos la vida.

Citando de nuevo a Groucho: «No reírse de nada es de tontos y reírse de todo es de estúpidos», pero quizá, si te
encuentras en una situación abusiva laboralmente, mejor responder con una frase de la tonadillera Isabel Pantoja que me juego mi bonito cuello entenderán mucho mejor: ¡¡¡ANDA Y CÓMPRATE UNA VIDAAA!!!

NOTA: Si estás sufriendo de hostigamiento laboral (mobbing) no dudes en informar y denunciar. Puedes hacerlo también anónimamente, desde la página web del Ministerio de Trabajo (pestaña «servicios laborales», sub carpeta «denuncias laborales en línea»).

Acerca del autor

Rocío López

Redactora de Sociedad en Revista Rambla.

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