Yo quiero a my Monster

Autor: Rocío López

Ilustración: Ricardo Jurado

Hibristofilia, así se llama el tipo de parafilia de las personas que se sienten atraídas por criminales, violadores y peligrosos en general. Se da en mujeres por la sencilla razón de que hay más depravados masculinos y a pesar de que se suele definir como mera atracción sexual, es también según los expertos, un instinto de protección y la delirante idea de poder llegar a redimirlos, sin tener en cuenta el peligro que corren sus vidas desde el primer contacto con ellos.

No existen los suficientes estudios científicos para abalar una sola y sólida teoría. Fué el psicólogo y sexólogo John Money el que en los años 50 habló por primera vez de esta filia, catalogándola de patológica.

Ted Bundy, el asesino en serie de mujeres, que nombrábamos en el artículo anterior, llegó a casarse poco antes de ser ejecutado con Carole Ann Boone, una de sus incontables fans. En los varios y complicados juicios por los que pasó (en los dos últimos se representó a si mismo), las decenas de mujeres acudían con sus mejores galas a disputarse no solo el mejor lugar en la sala, si no la atención del abogado asesino.

Charles Manson que ni presentación requiere, a punto estubo de casarse a los 83 años en prisión, meses antes de morir con Afton Elain Burton, una ferviente admiradora con la que se carteaba desde hacía una década de 26, ahí es nada. Se arrenpintió a última hora, pero no ella, si no Manson que dijo que no se fiaba de que ella quisiera aprobecharse de su fama…

José rabadán, conocido como “El asesino de la Catana”, 10 años después de asesinar a sangre fría a sus padres y única hermana pequeña con Síndrome de Down, se matrimoniaba com Tania. Actualmente son padres de una niña de 4 años.

Miguel Carcaño, asesino de la sevillana de 16 años Marta Del Castillo, recibe cientos de cartas y regalos personalizados en el centro penitenciario, de chicas atraídas por la mirada del criminal. El cuerpo de Marta, todavía no ha sido encontrado.

Hay un largo etcétera de criminales que han despertado esta parafilia en mujeres y algunas han perecido en el intento.

Dentro de la Hibristofilia, hay grados, siendo el enamoramiento de los asesinos en serie el más alto y realmente excepcional. Este es el grado que se considera como enfermizo, porque las mujeres ponen su vida potencialmente en riesgo. En el más bajo ó medio, estarían las que se enamoran de los hombres que cometen pequeños delitos, por eso precisamente, a esta patología se le acuña también como “El síndrome de Bonnie & Clyde”.

Ellas dicen sentirse atraídas por sus mentes, otras declaran abiertamente sentir “lástima” y casi todas, están convencidas de poderlos “curar”. Ninguna repara en el peligro, al revés, muchas los exculpan e incluso defienden la inocencia en actos, a veces juzgados ya.

¿Cuántas y porqué? No se sabe, aunque la conclusión de más de un experto al estudiar a éstas mujeres, es que han sufrido violencia de algun tipo en algún momento de su vida, pero nada más que pueda equipararlas.Tampoco puede haber tratamiento específico, al no aparecer en ningún manual de diagnóstico como trasntorno mental.

Podemos encontrar más información al respecto en libros como “Criminal-mente” de Paz Velasco de la Fuente, “Women who love men who kill” de Sheila Isenberg ó en el Documental que emitió la 2 en el 2014 “Enamorada de un asesino” (Documentos TV).

La Hibristofilia sigue siendo a día de hoy, uno más de los misterios de la mente humana.

5 Comments

  1. No sé si debe ser políticamente incorrecto, pero…que ” grandes” son los psicokillers ( del Cine!!! ) que tan “buenos” momentos cinéfilos nos han dado!!! Felicidades Rocío por el artículo.

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