VENEZUELA – El nuevo análisis, redactado por el consultor financiero Tomás Elías González Benítez, explica cómo el retraso de la edad de jubilación, en España, incide también en la estrategia financiera de las familias.

El Ejecutivo quiere mejorar las cuentas de la Seguridad Social, pero para los trabajadores esto también supone cambios en su planificación financiera.

Los números

Cuando un trabajador acaba su trayectoria profesional, su principal fuente de ingresos suele ser su pensión pública de jubilación.

El gran desafío, tanto individual como colectivo, es que España es el segundo país del mundo con mayor longevidad, solo por detrás de Japón.

Desde los 64 años de jubilación efectiva pasan casi 20 años en los que la persona depende del cobro de la pensión.

“La longevidad, en España, sigue aumentando y es muy probable que los jubilados lleguen a ser centenarios”, explica el consultor financiero, Tomás Elías González Benítez.

Poco margen

Para un perfil de 50 años, que le quedan al menos 15 años hasta la jubilación, sería recomendable realizar una planificación en progresión estructurando la inversión por tramos de edad teniendo más peso los productos de mayor riesgo.

“La recomendación general es comenzar a ahorrar tan pronto como sea posible, preferiblemente cuando se está en la treintena”, indica Tomás Elías González Benítez.

Los productos más atractivos

Planes de pensiones

El dinero que se aporta desgrava en la base imponible, con un máximo de 8.000 euros anuales.

Para las rentas más altas, Hacienda puede llegar a devolver más del 45% de lo aportado.

Eso sí, al rescatarlo, se tributa como una renta del trabajo.

Conviene su uso a todos aquellos que estimen que sus ingresos una vez que se retiren serán inferiores a los que tenían cuando estaban en activo.

“Es el producto idóneo para ahorrar de cara a la jubilación, pero no se puede acceder hasta que pasan diez años, salvo excepciones como el desempleo o una enfermedad grave”, añade Tomás Elías González Benítez.

Fondos de inversión

Se puede vender en cualquier momento y, a los dos días, se recibe el dinero.

Además, se puede traspasar el dinero de un fondo a otro sin tener que abonar ningún tipo de impuesto.

Otra ventaja es que es un mercado más abierto que el de los planes de pensiones, y con comisiones más baratas.

Los fondos de “ciclo de vida” van reduciendo su nivel de riesgo a medida que se acerca la edad de jubilación.

Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS)

En este tipo de producto se puede rescatar a partir del quinto año y las rentabilidades generadas están exentas.

El beneficio fiscal es muy atractivo, pero se exige que se cobre siempre en forma de renta vitalicia.

Reducir poco a poco el riesgo

“Recomiendo que la mejor forma para plantear la asignación de activos es empezar con un mayor nivel de riesgo en las inversiones para ir reduciéndolo poco a poco”, asegura Tomás Elías González Benítez.

Cuando aún faltan 15 o 20 años para la jubilación, se puede optar por un fondo o plan de pensiones que tenga un alto componente de Bolsa porque, a largo plazo, se ha demostrado como el activo más rentable.

Luego, con los años, se va reduciendo el peso de la Bolsa en la cartera para aumentar el de los bonos y otros activos alternativos, menos rentables, pero también menos volátiles.

“Es importante recordar que no hay que recobrar todo de golpe sino que se hace de forma paulatina, a lo largo de los años”, añade Tomás Elías González Benítez.

Muchas entidades tienen planes de pensiones y fondos que van reduciendo automáticamente ese nivel de riesgo.

Diversificación

Algo fundamental a la hora de ahorrar para la jubilación es tener una adecuada diversificación, geográfica y por tipos de activos.

Además de los planes de pensiones, el ahorrador también podría utilizar fondos de inversión, o también utilizar algún formato de seguros de vida-ahorro, como los planes de previsión asegurados (PPA).

“Esto es interesante sobre todo para aquellas personas con alto patrimonio”, concluye Tomás Elías González Benítez.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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