En primer plano un beso en blanco y negro que representa el noviazgo entre la lírica y la épica, ya que mientras Rusia despertaba como un ogro hambriento, una mujer alemana y un joven francés ―que habían sido señalados como personajes ilustres por la sabiduría de la vida―vinieron a pasar un fin de semana ocioso, al lado brillante de Madrid. Luego un fundido en negro. Los personajes aparecen ya en color, de nuevo, montados en caballitos de feria. Todo tiene un aire a «Casablanca» pero más moderno. Ellos, enamorados y escapando de un futuro apocalíptico se alejaron de una guerra crónica que tronaba al Este como si tratara de una monstruosidad difusa y creciente que pertenecía al lado más cruel de la realidad. De repente, esos dos curiosos personajes se bajaron del tren y tomaron un taxi hacia el centro de la ciudad. Madrid estaba más cosmopolita que nunca, radiante, con una ebullición digna del carpe diem. Vieron a muchos personajes famosos. Leyeron juntos a Lorca, a Machado y tuvieron discrepancias sobre Unamuno. Se acordaron de Hemingway pero nunca fueron a los toros. Escucharon flamenco. Se hicieron fotos en la Gran Vía, junto al edificio Capitol. Fueron al cine. Pero sobre todo ambos amantes pasearon por la puerta de Alcalá, el Retiro y por supuesto visitaron el museo del Prado. Más tarde, tomaron unas cañas y unos vinos y allí, entre las luces de bohemia y las tabernas de la gente común, encontraron una felicidad evanescente que no existe en ninguna otra parte del mundo. Se hizo tarde, y con los bocadillos de calamares y el tiempo de la sangría llegó la noche. Entonces, ella vio un bar y como estaba un poco bebida no pudo evitar la tentación de entrar a bailar mientras Rimbaud cantaba su canción:

«Cuando estamos junto a la farola

Como lo hizo una vez Lili Marleen.

Como lo hizo una vez Lili Marleen.

El centinela ya estaba llamando

Soplan tatuajes

Puede tardar tres días

Camarada, estaré allí

Luego nos despedimos

como me gustaría ir contigo

Contigo Lili Marleen.

Contigo Lili Marleen.

Ella sabe tus pasos

tu hermoso caminar

Ella quema todas las noches

Pero ella me olvidó durante mucho tiempo.

Y si me pasara algo

¿Quién estará junto a la farola?

¿Contigo Lili Marleen?

¿Contigo Lili Marleen?

Desde la habitación silenciosa

De la razón de la tierra

Me levanta como en un sueño

tu boca amorosa

Cuando las nieblas tardías se vuelven

me quedaré junto a la farola

Como lo hizo una vez Lili Marleen»

Tras esta conmovedora y cruel catarsis sobre el amor en tiempos de guerra, ambos amantes abrazados se montaron en un taxi de vuelta al hotel. Rimbaud ebrio, hablaba con gran elocuencia de Crimea y de la salida al mar Mediterráneo de Rusia. Sin embargo, con una lágrima en la mejilla recitó estos versos:

«Si yo ansío algún agua de Europa es la del charco

negro y frío en el cual, al caer la tarde rosa,

en cuclillas y triste, un niño suelta un barco

endeble y delicado como una mariposa.»

Al día siguiente, los dos actores fueron a rodar de nuevo unas pocas tomas que faltaban para el anuncio que promocionaba el turismo de la ciudad de Madrid. En realidad el metraje fue rodado otra vez por completo. Se centraron más en evitar la cultura y dar un aire de Madrid para pijos, que vienen a trabajar pero en realidad se dedican a pasarlo bien. Creo que fue el actor el que le preguntó a la chica… ¿No te gustaba más el anuncio de Lili Marlene y Rimbaud? Era muy mucho más bello, parecía de la nueva ola, pero nunca lo podrán poner porque el lado oscuro encierra una enorme crítica social. ¿Por qué? Pregunto el actor. Quieren turismo caro y vulgar. No quieren el turismo de la alta belleza. Además puede que su amor fuera el más bello del mundo y que ambos representaran la cultura viejo continente. Incluso, tal vez ellos ignoran que la cultura atrae a mucha gente. Pero solo piensan que los protagonistas ambos eran pobres e imaginan que a los turistas que poseen mucho dinero, a veces tienen muchos prejuicios y no comprenden a la gente que se gobierna por sus sueños. Sin embargo, a juzgar por el mensaje del definitivo anuncio, en su recuerdo siempre les quedará Madrid, siempre que gasten mucho dinero, e independientemente de su procedencia, pues poco les importa a ellos que Lili Marlene fuera una prostituta y Rimbaud un traficante de armas.

Articulista en Revista Rambla | Otros artículos del autor

Escritor sevillano finalista del premio Azorín 2014. Ha publicado en diferentes revistas como Culturamas, Eñe, Visor, etc. Sus libros son: 'La invención de los gigantes' (Bucéfalo 2016); 'Literatura tridimensional' (Adarve 2018); 'Sócrates no vino a España' (Samarcanda 2018); 'La república del fin del mundo' (Tandaia 2018) y 'La bodeguita de Hemingway'.

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