Gianfranco Pani portavoz de ADICAE nos comenta que las entidades bancarias los acusan de alarma social pero no es alarma social es abuso de confianza de las cajas y Bancos que se han aprovechado de la gente mayor y clientes sin ninguna experiencia financiera vendiéndoles productos tóxicos de alto riesgo.

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¿Cuál es el origen de ADICAE?

ADICAE nace como AICAR hace 25 años según los estatutos de las cajas de ahorro. Surge como una organización para aglutinar a los impositores de las cajas de ahorro concretamente en Zaragoza, Aragón, y para que fueran representativos dentro de los órganos de gobierno de las cajas de ahorro. De hecho, la palabra ADICAE es el acrónimo de Asociaciones de Impositores de Cajas de Ahorro de España. A partir del momento en que se puso en marcha esta organización, hubo inmediatamente un interés por parte de los consumidores para que fueran atendidas otro tipo de peticiones, todas relacionadas con temas de carácter financiero como pueden ser problemas bancarios con cajas de ahorro y, naturalmente, compañías de seguros.A lo largo de los años, la cosa se ha ido transformando.

Ya desde el primer momento, por ser impositores de cajas de ahorro, nos hemos tenido que ver con grandes escándalos en materia financiera. ADICAE ha llevado la representación y la defensa de los consumidores prácticamente en todos los casos de carácter financiero.

Se podría decir que vamos a una media 1 gran folión al año. Nosotros defendemos, como asociación de consumidores, todos los derechos de los usuarios. Trabajamos en las juntas arbitrales de consumo en toda España y llevamos reclamaciones del tipo de consumo para nuestros asociados.

¿Cómo empieza el problema?

El problema que estamos viviendo con las participaciones preferentes y los productos tóxicos no ha empezado ahora. Empieza hace 15 años, cuando ante una desregulación completa del mercado financiero determinados productos empiezan a circular en mercados y usuarios en los que no deberían.

En los años 80, las entidades financieras españolas, que de ninguna manera se podían comparar con sus homólogas europeas, mas grandes y estructuradas, empiezan a darse cuenta de que hay un mercado potencial que pueden explotar para crecer a nivel financiero.

Esto es una burbuja especulativa en todos los sentidos. Por un lado, a principios de los 90, hay un incremento masivo de las actividades sobre crédito al consumo. Recordemos que fue la época de la aparición de las tarjetas de crédito y del auge de las grandes superficies comerciales.

Por otro lado, aparece el  producto inmobiliario y las consecuentes hipotecas. Y en tercer lugar, fue clave la venta masiva d productos de carácter especulativo, como son las participaciones preferentes, la deuda subordinada, las participaciones preferentes ajenas o las obligaciones convertibles. Es decir, todo un conjunto de productos que, actualmente, han arruinado las vidas de las personas.

De esta misma manera, se potenció exageradamente el consumo privado, nos animaron a que nos endeudáramos. Mientras que en el 2002 todo el mundo decía que “España va bien”, ADICAE es la organización que ya publica un estudio y una propuesta de ley para la regulación del sobreendeudamiento familiar. Porque ya se estaba produciendo, ya se estaba disparando por encima del valor de los ingresos.

Los economistas liberales que opinan que nosotros no estábamos obligados a endeudarnos son los mismos que han llevado a toda Europa a la crisis. La gente sí está obligada a coger un crédito. Cuando en una situación, como la española, asumir una hipoteca suponían 600 €/mes frente a un alquiler de un piso que representaba de entrada 1000 €/mes más 6 meses anticipados de garantía, es evidente que a todo el mundo le salía más fácil comprarlo. Este razonamiento no puede ser contrastado con la realidad que se ha vivido en este país y en otros. Lo mismo ha pasado en Grecia, Portugal o Irlanda. Precisamente, los 4 países de Europa que entraron como pobres en la UE son los que han recibido el batacazo más grande de la crisis.

¿Cuál ha sido el ‘modus operandi’ de los bancos?

Hemos vivido una situación de especulación, de endeudamiento de las familias. Las entidades financieras han necesitado recuperar dinero y lo han hecho captando el metálico, el ahorro de los ciudadanos. Naturalmente el dinero más fácil ha sido el de los abuelos. La gente mayor son el segmento de la población más sensible porque han estado ahorrando toda una vida para su vejez. No han sido más que  estrategias comerciales destinadas a captar la mayor cantidad de dinero posible.

Las entidades han vendido a personas que no tiene ningún conocimiento financiero productos con características muy especiales. En primer lugar no son líquidos, es decir, no se puede recuperar el dinero a las 24h. Además,  no tienen garantía de ningún tipo al tratarse de deuda privada. A ello se suma que son productos de altísima complejidad y que implican, por estas características, una posible pérdida de dinero importante, cosa de la que no fueron advertidos los clientes. Una pérdida sin posibilidad de recuperación.

Esto se debe básicamente a que no se puede controlar el valor real de estos productos ya que se ha hecho una operación de falseamiento el mercado. Estos productos no han cotizado en un mercado libre. Las entidades cogían el dinero de un cliente para dárselo a otro. El resultado es que no es un mercado real pues el dinero sólo pasaba por una bolsa de clientes internos. El problema ha surgido, como es lógico, cuando la gente se ha encontrado con la imposibilidad de comprar debido a la crisis económica.

Las entidades bancarias han comunicado que han actuado siguiendo instrucciones de Europa. ¿Es esto cierto?

Esto no es más que otra mentira. Los bancos han operado de forma sucia y fraudulenta  con políticas engañosas. De hecho, nos encontramos al límite de una responsabilidad penal gravísima por haber hecho circular noticias falsas. ADICAE estaba detrás de este problema desde 2009 ya que, desgraciadamente, lo veíamos venir. En ese año, ya enviamos una carta a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) reclamando explicaciones, pues percibíamos una situación de crisis real en relación al mercado y a estos productos.

En septiembre de 2011 enviamos a la CNMV una denuncia contra 52 entidades por haber comercializado de forma ilegal con dichos productos. Veíamos que no existía ningún tipo de cobertura y que ahora esta carencia se hacía real.

¿Qué medidas se han tomado ante esta situación?

Las entidades bancarias han actuado bloqueando el mercado. Esto significa que si un cliente ha firmado la orden de venta del producto, la entidad no la ha cursado  amparándose precisamente en una directiva de la CNMV que, según decían, les prohibía la venta. Pero  esta información también es falsa. Nosotros somos miembro del consejo consultivo de dicha comisión y conocemos todos los documentos de primera mano. La verdad es que la CNMV había indicado a todas las entidades que dejasen de falsear la realidad, ya que los clientes no estaban protegidos. Y les instaba a que buscaran una solución para resolver el problema. Lo que han hecho las entidades no ha sido más que bloquear el mercado.

La segunda mentira que han inventado es que fue el Banco de España quien había prohibido la venta, hecho imposible ya que este organismo no tiene competencia en dicha materia. Lo único que ha hecho Europa ante esta situación ha sido establecer un protocolo que se llama Basilea II, que entra en vigor el 1 de Enero de 2013. En él se ordena que todos estos productos desaparezcan del mercado minorista.

Lo cierto es que estos productos sí son legales, pero lo que es infame es que se hayan vendido en España a ahorradores de “a pie”. No es natural que un ciudadano con 100.000€ ahorrados se encuentre con un producto que es perpetuo, que no tiene garantía, no tiene liquidez y que, además, tiene dos cláusulas por las cuales la entidad tiene el permiso para dejar de pagar los intereses.

¿Cuántos afectados hay en España?

Nos hemos encontrado con que estos productos han sido vendidos a un millón de ciudadanos en España y, probablemente, sean más los afectados. Ha sido una venta masiva, pensábamos que las participaciones preferentes vendidas a ciudadanos privados eran de 16.000 millones de euros pero ahora sabemos que son  22.0000 millones de euros. Lo más preocupante es que la deuda subordinada dobla el valor de las participaciones preferentes.

Entre ambos productos hablamos de un valor que es más del doble de las exigencias del déficit general del Estado de este año.

¿Cómo actúa ADICAE?


Lo que nosotros hacemos es organizar la demanda. A España la han arruinado unos banqueros que han ejercido el poder. Si los ciudadanos no tienen el dinero para mover la economía ésta se hundirá.

Se deberían haber encontrado otras soluciones posibles, la solucionar de transformar a todos los españoles en accionistas no es la solución. Hay que recordar que atacar a las personas mayores significa atacar a 3 generaciones diferentes.

Nadie sabe qué se ha hecho con el dinero. Lo que sí que es cierto es que los organismos ,como el Gobierno, han brillado por su ausencia a la hora de haber intervenido en el problema. Nosotros hemos atendido a 10.000 personas entre enero y febrero.

Ha sido ahora cuando la situación ha estallado, cuando la gente más ha necesitado su dinero y ha visto que no ha podido disponer de él.

¿Qué recomienda a los afectados?

El primer consejo que damos a los consumidores en ADICAE es que se organicen, que no se queden solos. Deben acudir a organizaciones como la nuestra. Por supuesto, también deben confiar en la administración pública. La justicia existe y afortunadamente, en los últimos años, hemos vivido agradables sorpresas.

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