Santa Coloma de Gramenet acoge -hasta el domingo 9 de octubre- la segunda edición del Salón del Cómic Social, que este año ofrecerá gratuitamente exposiciones (como “La Gran Estafa”), conciertos ilustrados y mesas redondas donde autores, activistas de diversos movimientos sociales y el gran público dispondrán de la oportunidad de debatir y compartir sus puntos de vista. Charlamos con Albert Dandrov, guionista, y -teléfono mediante- con Ricardo Hermida, ilustrador (autor del cartel del Salón), sobre esta iniciativa que organizan el Salón del Cómic Social, FARTS y Memoire et BD, y que ha convertido la visita a Santa Coloma de Gramenet en una cita ineludible.

Sumido en un juicio prematuro, alguien podría tachar de «oportunista» la celebración del Salón del Cómic Social, precisamente, cuando más fuerte arrecia el gélido viento de la crisis económica: recortes en educación, sanidad, desahucios, paro, represión jurídico-policial… Sin embargo, allá en 2008, mientras José Luis Rodríguez Zapatero ganaba unas elecciones negando la mayor, un reducido grupo de autores ya valoraba impulsar un Salón del Cómic Social como ‘alternativa’ al Salón del Cómic de Barcelona. “A finales de 2008, fui al Salón del Cómic de Barcelona. Hablando con un ilustrador de Madrid que se llama Guillermo Velasco, pensamos que este salón era únicamente una gran tienda, una gran feria comercial, donde daba pena ver cómo se trataba a todos estos autores españoles de gran talento de los que te he hablado. Y al mismo tiempo, se sentía que había oportunidades de contar otras historias diferentes a Mortadelo y Filemón, a los superhéroes y cosas así. No es que hubiera un vacío, pero si algo como… un malestar”, nos explica Albert Dandrov, periodista de investigación y guionista francés de distintos cómics de carga social que han tenido por temática desde el amianto a los ensayos de Francia con la bomba atómica. “Yo estoy en una tradición de cultura popular, en la que opino que la primera respuesta a lo que ocurre en política, deben ser la educación y la cultura. Y veía bien la idea de montar algo sobre temas sociales. Así surgió la idea”. Al respecto, Ricardo Hermida -colaborador habitual de El Triangle, La Directa, Diagonal, La Veu del Carrer– opina que “la idea es charlar un poco entre personas de distintos ámbitos, conocer las reacciones ante lo que ocurre y lo que está en camino. Además, la imagen es un arma muy poderosa, pueden salir ideas y está genial la implicación de los movimientos sociales”.

De camino a la terraza del bar, y tras recomendarnos la lectura de “El arte de volar” de Altarriba y Kim, Albert Dandrov nos ha hecho memoria del papel principal que jugó la 9ª Compañía (“La Nueve”) formada por los republicanos -apátridas, según la España de Franco, y olvidados, según la España actual-, y que fue el primer regimiento de la Francia Libre en entrar en el París ocupado para dar una buena zurra al ejército nazi. En memoria de aquellos valientes, simpatizamos sin tapujos con los intereses históricos de Dandrov, por lo que, una vez en la terraza y con un café delante, el resto de la charla es un paseo agradable entorno las motivaciones y dificultades a la hora de organizar una iniciativa como el Salón del Cómic Social. “Nadie obtendrá dinero por este trabajo: ni los músicos. Sólo se les pagará la cerveza y la gasolina. Para nosotros es importante que el Salón sea una ventana abierta sobre el mundo y sobre prácticas diferentes. No es fácil. Se requiere mucha energía y somos pocos, yo diría que unos diez, que trabajamos como tontos. Por las noches sacamos horas para nuestros trabajos personales, y por el día las dedicamos al Salón. Nos espabilamos para que la gente pueda dormir en casa de uno o en casa de otro. Así lo hacemos: en esa tradición de solidaridad. Y con esto quiero decir que no se necesita una montaña de dinero. Solamente hay un poco de plata para pagar el material y cositas así”. Y con una sonrisa, Dandrov añade: “No hemos podido perder dinero, porque no lo tenemos”.

La I Edición del Salón del Cómic Social se celebró en el Casal de Joves de Fontana, en la Vila de Gràcia. “Tuvimos la oportunidad de tener el importante apoyo de la asociación ATTAC, que estaba de acuerdo en utilizar el cómic como objeto, no de propaganda, sino de educación, de reflexión sobre los temas más importantes, como son el liberalismo y sus consecuencias, gracias a la educación popular de esta tradición libertaria española”. La colaboración con FArtS (Festival d’Art Social) se engendró precisamente durante esta primera edición: “Gente del FArtS fueron a ver la primera edición y nos invitaron a hacerlo conjuntamente.  Consideraron que estamos en la misma idea de cultura, de arte social,…  Así que estamos las dos fuerzas unidas, porque no hay etiquetas”. Hermida, por su parte, considera que uno de los ejemplos evidentes de cómo los cómics suponen un instrumento para informar y hacer pensar, es Joe Sacco: “Era periodista y dibujante de prensa. Ha hecho un cómic, por ejemplo, sobre Palestina, entrevistando a ambos bandos, y esa información normalmente no llega a jóvenes que no leen la prensa ni prestan atención a los telediarios. Y sin embargo, a través del cómic pueden interesarse e informarse mejor que por los medios de comunicación mayoritarios”.

Cuando comento que, en la prensa generalista, a menudo las únicas verdades se encuentran en las denominadas «tiras cómicas» (pensemos en El Roto, en Manel Fontdevila, en Miquel Ferreres, por citar algunos ejemplos), Dandrov es claro: “¿Qué quieres que te diga? ¿Que los periodistas no tienen coraje? ¿Que dejan al dibujante hacer lo que no se atreven ellos? Pues te contesto que sí, tienes razón, es esto. Es una tradición muy fuerte que se nota aquí en España, aunque también en Francia y otros países. Los periodistas no se atreven, en general, a decir la realidad porque hay presiones -digamos indirectas, ¿quién tiene poder en los periódicos? la economía- y dejan al dibujante como al bufón del rey”. No obstante, el bufón del rey era la única persona de toda la Corte que le podía cantar las cuarenta al monarca sin miedo a represalias, ¿no es ése mucho poder? “Poder a lo mejor es una palabra demasiado grande. Poder lo tienen quiénes pueden hablar a 10 millones de personas cada noche a las nueve. Menos poder tiene un dibujante, aunque tenga 10.000 lectores semanales. Nunca será el mismo poder. Es una manera de resistir un poquitín, frenar un poco el movimiento general, pero no detenerlo. No cambiar las cosas”. Por otra parte, según Ricardo Hermida, “los dibujantes cuentan con mayor libertad, quizá porque la gente se fija menos… La imagen te da una mayor libertad en un uso metafórico, simbólico. De todas maneras siempre hay que ser listo. Los políticos y banqueros dan menos problemas; en cambio, las grandes multinacionales cortan más las alas”. Dandrov realiza un juicio bastante duro entorno al rol actual del periodismo escrito en el estado español: “Cuando pienso en dibujantes de prensa, pienso sobretodo en los periodistas que no hacen su trabajo. Es el espejo: si el dibujo es fuerte, y sólo el dibujo es fuerte, quiere decir que los otros no están al nivel. Ya actualmente, con la crisis que tenemos en España, se necesitarían periodistas oficiales un poco más críticos. Que tengan la práctica de buscar las raíces de todo esto y quiénes son los responsables. Y no lo hacen. Incluso con la crisis, tienen la misma actitud de antes. Y te queda sólo la prensa alternativa

Los autores son muy individualistas, tanto en España como en Francia. Fue muy difícil tener un grupo fuerte de autores”, reconoce el guionista francés. Desde luego, empujar a la implicación con el proyecto no fue necesario en el caso de Ricardo Hermida, quien explica que “muchos autores se consideran más artistas que trabajadores. Y sin embargo la precariedad suele estar siempre presente: se cobra mucho en negro, hay trabajos que se pagan por viñetas, etc. Aunque siempre hay quien cuenta con una posición social que le puede permitir llevarlo mejor; en este sentido, hay ciertos autores, en mi opinión, que quizá tienen una visión menos real de la vida. Yo, por mi parte, siempre he tenido la inquietud de hacer la mezcla entre temas sociales y artísticos”.

Lo dicho: hasta el 9 de octubre, toca acercarse a Santa Coloma de Gramenet (no sin antes consultar el programa de actividades).

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