Este pasado 8 de enero en Barcelona hubo una concentración por parte de CC.OO. en la calle Sepulveda. La concentración era llamativa, pues la puesta en escena mostraba como los reyes magos traían carbón a la Conselleria de Traball de la Generalitat de Cataluña mientras un grupo de personas mostraba su descontento hacia esta. El sector que estaba realizando las protestas era el geriátrico.

En la convocatoria del acto desde CC.OO. se denunciaban una serie de carencias en este sector que afecta, tanto a trabajadoras y trabajadores, como a los propios residentes de los centros. Desde R@mbla hemos hablado con dos portavoces de CC.OO. Helena Motos y Anna Domingo para entender mejor esta serie de carencias. La intención de este artículo no es aburrir con cifras y estadísticas sino plasmar una realidad actual.

En primer lugar, nos dejaron claro que hay que tener claro que hablamos de un sector silencioso, para mejorarlo el primer paso es darle una voz propia i visibilizarlo a toda la sociedad, que se adquiera una conciencia de que nos afecta a todos puesto que todos llegaremos a la tercera edad. Además gracias a los avances científicos cada vez será más prolongada esta etapa, no podemos cerrar los ojos. Entre los factores de que este sector no tenga la consideración requerida puede residir el de su alta feminización (88 %), tenemos delante un sector profesional que no se ha valorado como se debía.

Una de las raíces del problema se encuentra en la mercantilización de este sector que cada vez va más en aumento. Hablamos de grandes empresas multinacionales que ven el ámbito de la geriatría como una buena inversión rentable y con una proyección de futuro aún mayor. Hablamos de grupos como Eulen Servicios Sociosanitarios, Sar Quavitae (DOMUS), Sanitas Mayores. Cierto es que una empresa que no es estrictamente pública tiene que buscar un beneficio propio, pero lo que se critica desde los sindicatos es que este beneficio propio está condicionando directamente la calidad de vida de los ancianos residentes en geriátricos a la vez que afecta a las condiciones laborales de los trabajadores/as de estos centros.

Helena Motos y Anna Domingo

Uno de los mayores problemas es la falta de personal, y es que las nuevas generaciones la mayoría de veces cuando ven las condiciones laborales con las que se van a encontrar y la dureza no solo física (problemas de espalda, muñecas y articulaciones al tener que cargar con pesos “muertos”) sino emocional que conlleva trabajar en geriatría huyen a otros empleos.

Helena Motos nos cuenta “Imaginaros tener que dar de comer a diez personas, realizar sus necesidades higiénicas y ponerlos en la cama en una hora, es imposible, a que es fácil deducir que alguien se queda sin comer?”. Esta afirmación nos lleva a fijarnos en que los ratios establecidos para los trabajadores (actualmente 1,89 horas por asistencia a una persona) son completamente inviables y no se pueden aplicar a la realidad de los geriátricos.

Otro de los problemas es que los grandes grupos empresariales escatiman recursos y no respetan el convenio de les trabajadores para obtener una mayor beneficio. La respuesta de la Administración ante este tipo de denuncias es que es un asunto que forma parte de la organización interna de la empresa. Una de las propuestas que se ha hecho en este sentido es que todas las empresas que no cumplan los mínimos del convenio no puedan concertarse. En las empresas cien por cien públicas las condiciones laborales se han de respetar siempre, es cierto que de este tipo hay un número muy reducido.

Así pues el panorama hoy en día pues es el siguiente, las trabajadoras están presionadas por la empresa, físicamente con largas jornadas de trabajo (no siempre pagadas de manera regular) y presionadas emocionalmente en ver como es el día a día en estos centros no solo ya para ellas sino para los ancianos y ancianas de estos geriátricos. “En los ojos de los abuelos ves tristeza y soledad, muchos solo quieren atención” afirma Anna Domingo, hay que tener claro que trabajar en un centro de estos no es como trabajar en una fábrica donde tienes que realizar un número determinado de piezas antes de que acabe el día, hay que tener claro que se trata con personas de avanzada edad, con diferentes diagnósticos, y que cada paciente es un mundo. En este sentido Helena Motos declaró “ A mí me preocupa una persona que no se vale por sí sola, y que por una empresa en cambió son 1850 euros ”.

Entre las diferentes vías de reivindicación por las que apuesta CC.OO. en este sector se encuentran acampadas, manifestaciones u ocupaciones de departamentos. Aunque la Huelga es un derecho fundamental en este sector no se puede ejercer ya que los servicios siempre están bajo mínimos, es decir: Las plantillas son las mismas las del lunes son las mismas que las de domingo. Por lo tanto una huelga como tal es impensable. Se ha conseguido un acuerdo entre sindicatos y patronal, en el cual si se mejora el financiamiento se mejoraran los ratios antes comentados y se apostara por una introducción de más personal.

En un informe de CC.OO. para el seguimiento de la implantación del Sistema para la Autonomía y atención a la dependencia se pueden observar las carencias de Cataluña en comparación con otras Comunidades. Las listas de espera más pronunciadas se dan en Cataluña y Andalucía (con el 1,2% de la población en espera). Además en los últimos meses estas listas aún se han incrementado más, en contraposición es una de las comunidades donde menos crece el porcentaje de beneficiarias con prestación efectiva.

De esta manera nos encontramos con una situación dramática donde los problemas no vienen de los trabajadores, vienen de la Administración, y desde CC.OO. tienen claro que es en ese ámbito donde hay que presionar y luchar.

Ante el panorama político de los últimos meses no han asegurado que muchos aspectos importantes han quedado tapados por el Procés y el 155, todo ha quedado desdibujado por el conflicto soberanista, muchos aspectos han quedado en un punto muerto. Pero CC.OO. tiene claro que no importa qué color tenga el partido o coalición que estará al mando del próximo gobierno catalán, sus objetivos no cambiarán y seguirán luchando para mejorarlas condiciones del sector geriátrico en Cataluña.

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