LA CORRUPCIÓN VA BIEN EN GALICIA, SALVO POR ALGUNA COSA

Uno de los mayores caciques de la política gallega declara como imputado acusado de enchufar a más de un centenar de familiares y cargos del PP

 

 

 

 

Laura L. Ruiz

Uno de los mayores caciques de la política gallega declara como imputado acusado de enchufar a más de un centenar de familiares y cargos del PP

 

Para entender el revuelo que ha generado la visita de José Luis Baltar este miércoles al Palacio de Justicia de Ourense, hay que explicar lo que figuras como él significan en Galicia. Se trata de hombres y mujeres que van más allá de un partido. El poder de un nombre, una familia y no unas siglas. Baltar fue alcalde en Nogueira de Ramuín durante once años y de allí, directamente a la presidencia de la Diputación de Ourense. En este cargo estuvo durante 25 años, cargo que compaginó con el de senador. Tanto poder en un solo hombre y durante tanto tiempo hace parecer que toda la provincia es propiedad suya. Denuncias que no se paran con su jubilación el pasado año.

 

Pero es difícil desprenderse de la política y hace que su hijo asegure la línea continuista de su mandato. Una gestión que no sólo generó enemigos entre la oposición, ya que el enfrentamiento contra la cúpula gallega pronto se hacen visibles. Nuñez Feijoó y Génova intentan retomar el control sobre el partido en Ourense, pero una vez más se demuestra que el apellido manda más que unas siglas y Baltar consigue que su hijo, José Manuel, sea el presidente del PP ourensano. Precisamente de esa época, la del Congreso provincial de 2010, son los 104 contratos presuntamente irregulares que ahora se investigan.

 

Entre los agraciados por estos puestos de empleos se encontraban parientes de alcaldes populares, concejales, candidatos del PP y hasta familiares de tránsfugas de la oposición. Se trataba de contrataciones que vulneraban la ley de altas temporales creada por el propio Baltar al no ser publicitada la selección de personal e incluso fueron en contra de la norma de no contratación por austeridad para ese año. Ante los tribunales, alguno de los contratados no supieron decir al juez porqué habían sido contratados y aseguraron que no tuvieron que mostrar ni el currículum. Por su parte, el propio secretario del exbarón Argimiro Marnotes aseguró en el tribunal que él ya advirtió a Baltar de las irregularidades de estos contratos.

 

Sin explicaciones

 

En este ambiente, la expectación de ver al expresidente en el banquillo era máxima, ya que no era la primera vez que se intentaba imputar por prevaricación a Baltar. Y él creó mayor interés al asegurar que iba a aclarar todo este asunto en su visita al Palacio de Justicia. Pero no fue así. Asustado por el recibimiento que miembros del 15M, de los afectados por las preferentes y otros ciudadanos le dieron entre gritos de ‘ladrón’ y ‘chorizo’, el exbarón ourensano se apresuró a entrar sin hacer declaraciones. Atrás quedaba el enfrentamiento entre sus detractores y la treintena de concejales y alcaldes populares que se reunieron “de forma espontánea”, según ellos, para mostrar su apoyo a Baltar al grito de ‘presidente’.

 

Dentro de la sala de vistas el ambiente fue más frío. El ex presidente de la Dipuatción se negó a responder a las preguntar de las acusaciones particulares ejercidas por el PSOE y la agrupación Manos Limpias. Así lo confirmaron sus abogados a la salida, que también ampliaron que Baltar justificó estas contrataciones asegurando que él no llevaba labores administrativas y que no entraba en detalles como la regularización de esas altas. Al respecto de porqué eran contratadas esas personas y no otras, el imputado aseguró que eran personas conocidas sin llegar a plantearse la relación de estas con la votación de apoyo a su hijo en el Congreso del PP de Ourense.

 

Para la oposición esta no es más que una ficha del puzzle que durante 25 años ha ido completando el líder popular. Según el PSOE el número de ‘enchufados’ podría alcanzar los 6.000, entre los más de 1500 de la Diputación y los miles repartidos por otras instituciones en la región, hospitales, empresas privadas de su influencia y la antigua CaixaOurense. Unas prácticas que no parecen haber acabado con el retiro del expresidente, ya que Baltar Junior sigue sus pasos. Justo antes de autorizar el ERE en la Diputación que despedirá a 32 trabajadores, aseguró un puesto con 80.000 euros de salario anuales al exconsejero urbanístico de su padre. Y José Manuel Baltar, Baltar Junior, vuelve a ser el único candidato para liderar el PP de Ourense.

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