JUICIO A RADIO PICA: NUEVO ATAQUE A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

altEl pasado jueves 15 de diciembre en el juzgado mercantil número 10 de la Ciudad de la Justicia de Barcelona se celebró el juicio a Salvador Picarol, fundador de Radio Pica, radio libre de Barcelona que emite desde 1981. Los demandantes AGEDI (Asociación de Gestión de Derechos Intelectuales) y AIE (Sociedad de Artistas

 

 

 

 

 

Jordi Duarte
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El pasado jueves 15 de diciembre en el juzgado mercantil número 10 de la Ciudad de la Justicia de Barcelona se celebró el juicio a Salvador Picarol, fundador de Radio Pica, radio libre de Barcelona que emite desde 1981. Los demandantes AGEDI (Asociación de Gestión de Derechos Intelectuales) y AIE (Sociedad de Artistas, Intérpretes o Ejecutantes de España), reclaman a Pica el cobro de los derechos de reproducción fonográfica de música emitida desde su inicio, de manera retroactiva.

 

Que la demanda haya sido aceptada a trámite sorprende dado el carácter no lucrativo de la emisora libre, cuya parrilla está básicamente configurada con música libre de derechos de autoría y que aboga por una promoción cultural ajena al mercado. Por lo tanto, reclamar parte del beneficio de una actividad no comercial resulta inadecuado.

 

El juicio, que básicamente se centró en una toma de declaración a Salvador Picarol, pasa ahora a una segunda fase, a la espera de un veredicto que puede crear precedente a la hora de concebir las radios libres dentro del espectro radiofónico y dar, de paso, un giro hacia la tendencia que determinó que otra radio libre, Radio Klara de València, aceptase pagar tras el acoso.

 

Salvador se muestra optimista con la futura resolución y perplejo «porque los demandantes no sabían ni lo que es una radio libre, ni la diferencia con una radio pirata o con una radio comunitaria y, claro, no entienden que llevemos años existiendo sin comercializar con la música, sin subvenciones ni transacciones económicas».

 

Conscientes de ello y compartiendo ideario y años de lucha, se posiciona la Coordinadora de Ràdios Lliures de Catalunya, quienes muestran toda su solidaridad y compromiso con Radio Pica. Aquí el siguiente comunicado de apoyo:
 http://www.youtube.com/watch?v=1i_kzVb4IYA.

 

Y es que el nuevo panorama en el que se juegan la existencia las radios libres de todo el estado español se torna agresivo a medida que el capital sobrepasa en poder al estamento político. Desde una situación de décadas de alegalidad ocurre que ahora, en pleno proceso de privatización del dial, las radios libres se juegan su legalidad, pues el interesado no es solo un organismo concreto del estado, sino que se sobreañaden los intereses privados.

 

Esto nos lleva a lo paradójico y «absurdo», como dice Salvador, de esta demanda, que reclama parte del beneficio de un material fonográfico emitido por una radio libre que, por definición, no utiliza material fonográfico con interés comercial y emite procurando mantenerse ajena a la mercantilización de la cultura.

 

alt«En las radios libres no creemos en la música comercial porque defendemos la autoproducción y la espontaneidad y, a diferencia del resto de radios, nunca pinchamos música a cambio de dinero porque actuamos y actuaremos en plena libertad. Las radios libres nos financiamos mediante las aportaciones de los socios y/o actividades culturales. Las radios libres no vendemos nada, pues nuestro único propósito es expresar y compartir aquello que sentimos y creamos con las personas que quieran: sin intermediarios y sin impedimentos económicos», declara la Coordinadora de Ràdios Lliures de Catalunya.

 

Pero la demanda a Pica se torna más relevante si vemos el panorama a nivel estatal. Además del retraso de varias décadas en el reconocimiento a las radios libres en comparación con otros países de la Unión Europea, la actual oleada de represión a este tipo de emisoras es preocupante. En Asturias, diversas radios libres (Sele y QK) denuncian que desde la Jefatura Provincial de Telecomunicaciones se estén enviando cartas a las comunidades de vecinos donde tienen sus antenas a fin de que denuncien a los propietarios de estas antenas presuntamente «ilegales», bajo amenaza de una multa. Y en Madrid otros proyectos también se han visto involucrados en procesos similares. Una tendencia que hace pensar en un intento de acabar con este tipo de medio de comunicación, que no obstante está dispuesto a luchar, como estos últimos 30 años, para seguir dando voz a los que no la tienen y promocionar una cultura que no tiene cabida en el resto de radios institucionalistas y/o privadas.
 

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