Todo lo que se llevó el diablo es el título de la nueva novela de Javier Pérez Andújar, escritor catalán autor de Los príncipes valientes, obra que consiguió estar entre las cinco finalistas del Premio de Novela Fundación Lara en 2007. Cómo no podía ser de otra manera, fue entre libros cómo presentó este segundo trabajo, concretamente en una de las salas de Taifa, librería del distrito barcelonés de Gracia. Arropado por paredes escondidas tras altas estanterías repletas de todo tipo de obras, con el apoyo de un importante grueso de lectores y la inmejorable compañía del también escritor Eduardo Mendoza, en calidad de invitado. Así fue como Javier Pérez Andújar  decidió dar a conocer una obra que se centra en explicar en qué consistían las Misiones Pedagógicas de los años treinta.

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“Por amistad y porque me parece una novela estupenda”. Esos fueron los dos motivos por los que Mendoza quiso presentar la novela de su compañero de profesión Javier Pérez Andújar. En palabras del escritor, si no le hubiera gustado, no habría aceptado, ya que “no puedes decir que sí y luego encontrarte con que a medida que vas hablando te va creciendo la nariz”.

Todo fueron elogios para Javier Pérez Andújar, por una obra que tanto invitados como público asistente coincidieron en calificar de excelente. Unos la habían leído dos veces y media, otros una y media y así sucesivamente hasta llegar al que aún no la había empezado, pero todos tenían ganas de profundizar más en ella. Antes de adentrarse en el contenido de la misma, su autor quiso agradecer la asistencia de todos los presentes, en especial la de Eduardo Mendoza, pues “estar sentado al lado de una lectura obligatoria de COU es una cosa que no suele pasar a menudo”.

Ambientada en la España de la Segunda República, Todo lo que se llevó el diablo refleja las ganas que el gobierno de la época tenía de crear nuevas escuelas y divulgar el conocimiento a través de las Misiones Pedagógicas, en las que se implicaban los intelectuales del momento, para que el millón y medio de niños que en aquel entonces eran analfabetos dejaran de serlo. Con la finalidad de mostrar esa realidad, la novela narra las vivencias de tres maestros que salen en un camión cargado de libros en dirección a una aldea de la sierra de la Culebra para montar una biblioteca escolar, para llevar la cultura a dónde no llegaba. “Reparar una injusticia. Y todo a cambio de una sonrisa”, explicaba Javier Pérez Andújar, que quiso destacar que “ese espíritu de reforma social es el que tenían las Misiones y el que en el fondo me movía a mí a escribir el libro”.

Como afirmó Mendoza, “es un libro, como todos los buenos, con muchísimos niveles de lectura”, que no sólo trata el tema de las Misiones sino muchos otros que pretenden incitar a la reflexión. La crueldad de la vida en el campo, peleas a tiros al más puro estilo de las películas del oeste, episodios con una nota de humor y otros más propios de la novela gótica. La variedad es una de las principales características de una novela que promete calidad y en la que, según Mendoza, “se reconoce no sólo al autor sino también sus virtudes”.

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