HABLANDO DE MESSI

altArgentinos ¿cómo son los argentinos? pues diría que son como las personas del resto del mundo. Los hay buenos, los hay malos, los hay capitalinos, los hay provincianos, hay argentinos

 

 

Texto: Patricia Rocha Antonelli Ilustración: Evelio Gomez

 

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Argentinos ¿cómo son los argentinos? pues diría que son como las personas del resto del mundo. Los hay buenos, los hay malos, los hay capitalinos, los hay provincianos, hay argentinos con talento y los hay sin talento, hay argentinos muy creídos y argentinos como Messi.

 

La sociedad argentina es diversa y además cambia, como cambian todas las sociedades. Desde que deje mi país de origen han pasado 27 años y desde fuera ya no entiendes nada de lo que pasa por allí, con Facebook o sin Facebook, cuando vuelves de vacaciones todo es distinto y menos mal.

 

Hoy a lombardos, sicilianos, genoveses, gallegos, catalanes, andaluces, británicos, escoceses, árabes en general, israelitas, resto de sudamericanos, gentes de los pueblos originarios etc. se les han sumado chinos de diversas regiones, coreanos y otras nacionalidades. Pero sobre la diversidad natural y cultural de las sociedades a veces sobresalen fenómenos que vistos desde fuera llaman mucho la atención por recurrentes.

 

Cuando ganó un Balón de Oro Messi, el cuarto, lo convirtió en mito. También lo hace un mito su personalidad y seguramente el asesor de imagen del Barça. Los argentinos reclamaron la nacionalidad de Messi en ese momento con un ímpetu que rozaba el fanatismo. Pero Messi no es una excepción. Maradona fue mitificado por impulsivo, trasparente, exuberante y sobre todo porque representa a las personas que saltan de la nada a la obtención del todo.

 

Esta beatificación no sólo se otorga a los futbolistas. Hace unos días leí que han descubierto que Gardel se dedicaba al dudoso trabajo de embaucador en su temprana juventud. Lo más probable es que este dato no corrompa el mito, si no que lo refuerce, convirtiendo al pícaro en héroe, lo mejor que le sucedió al mito fue lo peor que le podía pasar a una persona, murió joven.

 

También se extienden estas beatificaciones laicas a los políticos, Eva Perón está siempre en el escalón más alto de la idolatría. La Sra Fernández sabe lo que representa la caritativa Señora del moño, para la clase trabajadora argentina, por lo tanto imprimió billetes con su esfinge ¿populismo? ese es otro tema. Igual en el próximo billete les dibujan las Malvinas.

 

El mundo de la literatura también tiene sus santos, no eres un lector argentino que se precie si no amas a Borges o a Cortázar. Y encima has de afirmar que los comprendes, que te emocionan, aunque en realidad son tan complicados que a veces no se entendamos un tubo, pero has de decir que te has leído Rayuela de un tirón y que has analizado El jardín de los senderos que se bifurcan.

 

En el momento en que la fumata blanca salió de la chimenea Vaticana, mi Facebook explotó en mil opiniones en contra y a favor del nuevo Papa. Desde Italia me escribieron, “E adesso voi argentini avete pure il Papa..” un amigo catalán escribió en su muro “si Messi ès Deu ès normal que el Papa sigui argentí”. Los amigos argentinos creyentes abogaron por comenzar la creación del mito y los ateos se dedicaron a voltearlo poniendo en evidencia los errores y pecaditos de omisión del jesuita. Lo primero que dijo la prensa seria italiana ha sido que el nuevo Papa tiene los tintes populistas de los aires argentinos.

 

A los mitos se les perdona todo, se les justifican los errores, se les disculpan las críticas a lo más sagrado, se les excusan las deshonestidades y se giran argumentos explicativos para convertir humanos en dioses.

 

Algunos argentinos me dicen que se trata de olvidar lo cotidiano y emborracharse de orgullo por dar a luz como país a un individuo excepcional. Creo que la cuestión es un poco más profunda y viene determinada por las ideologías neoliberales que han gobernado casi siempre Argentina, una ideología basada en un neodarwinismo social donde sólo deberían sobrevivir los mejor adaptados y donde el éxito sólo lo logran individuos excepcionales. El sentido de colectividad, donde todos puedan sobrevivir y disfrutar de un éxito basado en los logros comunitarios, creo, que a la sociedad argentina le suena a comunismo marxista ortodoxo.


 

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