En la esquina barcelonesa de la calle Sant Rafael con la Rambla del Raval, una placa conmemorativa nos recuerda que, justo en ese lugar, el día 10 de marzo de 1923, en un crudo y sangriento episodio del Pistolerismo de los años veinte, fue asesinado por la huestes de la patronal catalana Salvador Seguí Rubinat, más conocido como “el noi del sucre”, uno de los líderes anarcosindicalistas más destacados de toda la historia. Y justo en el momento actual, cuando la crisis económica del mismo sistema capitalista que tanto combatía Salvador Seguí, es aprovechada por la actual patronal catalana para exprimir a la clase trabajadora, el Secretario General de la Comissió Obrera Nacional de Catalunya (CCOO), Joan Carles Gallego, ha querido rendir homenaje al que le fuera un gran predecesor en la lucha del movimiento obrero y sindical catalán.

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Aquel que fuera un gran líder sindical, continúa hoy en el recuerdo de muchas personas que, ante las injusticias que les acechan, pugnan por sobrevivir y seguir luchando como en su día hicieron miles y miles de obreros y obreras. Pintor de profesión, inquieto por la política y las ideas libertarias, autodidacta por necesidad y justa convicción, Salvador Seguí impulsó la formación intelectual, técnica y cultural de la clase trabajadora a través de ateneos y bibliotecas. Impulsor también de Solidaridad Obrera, promotor de la unidad sindical entre la UGT y la CNT en 1916, y secretario general de la organización anarcosindicalista desde 1918, Salvador Seguí pasó toda su vida luchando por la emancipación de la clase trabajadora hasta que, un día de marzo de 1923, unos pistoleros a sueldo de la patronal, el gran enemigo de clase, fueron a por él y lo asesinaron a tiro limpio, como se hacía en aquellos años en Cataluña cuando un sindicalista cuestionaba en demasía los intereses de la burguesía.

El día 10 de marzo se cumple el 90 aniversario del asesinato de “el noi del sucre”,pero ya el 6 de marzo, bajo una lluvia persistente, el sindicato Comisiones Obreras se ha acercado al lugar de los hechos para ensalzar la figura del líder anarcosindicalista y aprovechar, en el momento actual de dura crisis sistémica, para reivindicar la lucha de la clase trabajadora y el papel del sindicato en la defensa de los derechos laborales, sociales y nacionales.

Ante personaje histórico de tal magnitud, el principal sindicato de Catalunya no ha querido olvidarle. “Nos gusta llamarnos herederos de Salvador Seguí y de su forma de hacer sindicalismo; CCOO somos herederos de esa idea de sindicato sociopolítico que actúa en la empresa para asegurar las condiciones laborales, pero también actúa en la sociedad para asegurar las condiciones de vida, porqué unas y otras forman parte de la redistribución de la riqueza y sin unas las otras no sirven”, ha afirmado Joan Carles Gallego ante la prensa minutos antes de empezar el homenaje.

altLa cuestión nacional

De entre la gran y heterogenia familia del anarquismo catalán anterior a la Guerra Civil, Salvador Seguí, amigo d’Àngel Pestaña, Josep Viadiu y Joan Peiró, formó parte del sector más  sindicalista, rojinegro y catalanista. “El noi del sucre” fue uno de los máximos exponentes del anarquismo en plantear la relación de la clase trabajadora catalana con la libertad nacional de Cataluña.

Por su parte, aprovechando el carácter catalanista de Salvador Seguí, Joan Carles Gallego ha reivindicado el catalanismo de CCOO afirmando que quieren ser herederos de una tradición sindical catalana y propia. “Nuestro sindicato no tiene miedo a la independencia”, ha lanzado con vehemencia Joan Carles Gallego en su intervención de homenaje al líder anarcosindicalista.

La lucha de clases

Al calor de la Primera Guerra Mundial, la burguesía catalana supo aprovechar la situación de neutralidad de su estado para hacer negocios por doquier con los distintos países de la contienda bélica. El consecuente aumento de los beneficios empresariales trajo consigo un alza de los precios de los bienes de consumo que afectó negativamente a la clase trabajadora. El agravamiento de las condiciones de vida de la mayoría de la población, la existencia de una organización de clase, la CNT, y de líderes sindicales como Salvador Seguí, facilitaron la realización de la huelga de 1917, uno de los hitos más importantes del movimiento obrero del estado español habidos y por haber. Una de las victorias más importantes de esa huelga fue la jornada laboral de 8 horas, pero tan pronto como pudo, la patronal volvía a lanzar una fuerte oleada de represión para asustar a los líderes combativos y tratar de arrebatarle al movimiento obrero las conquistas de 1917. Lejos de amedrentarse, la CNT se organizó para hacer frente al terrorismo empresarial. En esos años el derecho a huelga se conquistaba pistola en mano. La violencia exacerbada a finales de la década de los diez y principios de los veinte entre proletariado y burguesía se ha conocido históricamente como el fenómeno del “Pistolerismo” y de esos episodios,Salvador Seguí fue una de las víctimas más conocidas.

Actualmente no existe tal punto de violencia en la lucha de clases, es obvio, pero ante posible futurible que se pudiese perfilar, Joan Carles Gallego ha dejado bien claro, en alusión a cualquier comparación entre contextos históricos, que “la estrategia de CCOO pasa por la movilización general y sostenida, entendiendo que la movilización sostenida no pasa por actos puntuales, sino por una movilización continúa”, y ha rechazado todo posible atisbo de violencia obrera contra el capital, afirmando que “eso nos llevaría a ninguna parte” y que “en los años setenta ya quedó demostrado que grupos violentos minoritarios no consiguieron cambiar la realidad”. No obstante, Joan Carles Gallego ha reconocido que, “todo y no estar viviendo en los años veinte, si no luchamos por mejorar las condiciones de la clase trabajadora, se pueden generar bolsas de marginalidad que se radicalicen y actúen violentamente”.

Sin ser nuestra época los años veinte, sin ser CCOO la CNT y sin ser Joan Carles Gallego el líder Salvador Seguí, si podemos comprobar que, este homenaje pone de relieve que la lucha de clase sigue vigente.

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