EL COMIENZO DE UN RUGIDO

La nueva editorial “Tigre de paper” ha comenzado su andadura con tres libros en catalán con crítica social: “Tropel” de Carlos Medina Gallego, “La guerra just acaba de començar” de Miquel López Crespí y “Harraga” de Antonio Lozano. Éste último fue presentado en la prestigiosa librería “Taifa” del barrio de Gràcia de Barcelona.

 

 

 

 

 

 

La nueva editorial “Tigre de paper” ha comenzado su andadura con tres libros en catalán con crítica social: “Tropel” de Carlos Medina Gallego, “La guerra just acaba de començar” de Miquel López Crespí y “Harraga” de Antonio Lozano. Éste último fue presentado en la prestigiosa librería “Taifa” del barrio de Gràcia de Barcelona.

 

 

Texto: Carol Porta Fotos: Francesc Sans

 

El martes 8 de noviembre a las 19:30 horas los jóvenes editores de la flamante editorial “Tigre de paper”, Arnau Carné y Simón Vázquez,  presentaron en la librería “Taifa” el libro “Harraga” de  Antonio Lozano en catalán.

 

Ellos crearon el mes de septiembre la  editorial  “Tigre de paper”.  Iniciaron convencidos esa empresa, a pesar de no haber conseguido ningún tipo de subvención pública, porque siendo partícipes de movimientos sociales echaban a faltar una editorial que publicara libros de narrativa y novela en catalán, entretenidos,  con calidad literaria  y que concitaran a la reflexión. Se pusieron manos a la obra y ahí estaban presentando una novela negra de su catálogo y, a la par, la nueva editorial.

 

Entonces se abrieron varios frentes de análisis que, sin intentar agotarlos, presentaré:

 

En primer lugar, la creación de esta editorial supuso reflexionar sobre el futuro del libro en formato papel, ante la irrupción del digital y consecuentemente el cambio en la producción, distribución y recepción del mismo. 

 

Justamente ahora que el protagonista de la novela “Dublinesca” de Enrique Vila-Matas, un editor retirado, asiste a la extinción de los editores literarios y le rinde un homenaje póstumo a la era Gutenberg, dos jóvenes catalanes se inician en esa profesión y apuestan por el formato convencional.

 

Es evidente que actualmente el libro digital se está  difundiendo cada vez con mayor fuerza, sin embargo, eso no supondría necesariamente la extinción del libro en formato papel, especialmente si consideramos que aún continúa yendo gente al cine (después de la aparición de los DVD o la posibilidad de bajarlas directamente de internet) y se han revalorizado los discos en vinilo (a pesar de los CD, descargas en internet y copias pirateadas).

 

También estaríamos asistiendo a un cambio en la forma de leer: la concentración, por ejemplo, delante de una pantalla no suele ser la misma que ante un libro con tapas. Con éste solemos tener un objeto abarcable (aunque cada libro, remite a otras voces y cada género se entrelaza con otros) que genera una sensación de principio y fin. En cambio, en el ordenador siempre podemos remitirnos a otra cosa, hacer consultas en otros sitios y, aunque esa posibilidad, enriquecería la lectura, también nos perturba de esa historia que estábamos siguiendo primigeniamente. Por ende, podría presumirse que los libros en formato tradicional también continuarán siendo apreciados por quienes busquen una lectura con un nivel de concentración diferente al que pueden tener frente a una pantalla.

 

Al cambiar el formato del libro también cambiará la forma en la que guardamos, exponemos, revisamos. Sin embargo, puede ser que sigamos conservando libros en formato papel, porque aún hoy a pesar de poder acceder a cuantiosos libros en las bibliotecas, o leerlos prestados por otros, suele haber un deseo de conservar el libro que nos ha gustado. Tal vez como pasa con las fotos sólo tengamos en las librerías los más selectos y el resto en la memoria de algún aparatito.

 

Por otra parte, los editores comentaron los primeros títulos de la editorial que ya están a la venta:

 

 – “Tropel” de Carlos Medina Gallego que relata las luchas estudiantiles en Colombia en los años ’70; luchas que, a pesar de la diferencia de años y contexto geográfico, los editores consideraron que tienen mucho  en común con otras luchas estudiantiles, incluso a las que ellos mismos han vivido, como por ejemplo, la resistencia al plan Bolonia. Además el relato aporta perspectivas de análisis interesantes.

 

“La guerra just acaba de començar”de Miquel López Crespí. Un libro que fue ganador del Premio “Ciutat de Manacor 1973” y censurado por  el franquista Tribunal de orden público. En él se ahonda en reivindicaciones presentes en la lucha antifranquista más allá de la de poder ir a votar. Las preocupaciones de López Crespí, una persona involucrada en los movimientos sociales de ese entonces, giran también por ejemplo, en torno a la guerra de Vietnam, los cambios sociales que se estaban dando en Mallorca vinculados al fomento del turismo masivo y al consumismo.

 

“Harraga” de Antonio Lozano. Una novela negra que describe la historia de un tangerino que se mueve entre Europa y África, se relaciona con personas ricas y extremadamente pobres, con el tráfico de personas y de droga, con mafias y corrupción, al norte y sur del estrecho de Gibraltar. Los editores resaltaron la “crítica ácida del narrador que disecciona ambas sociedades quirúrgicamente”.

 

Éste fue el libro que se presentó y sobre el que hubo ocasión de intercambiar impresiones. 

 

Arnau Carné, uno de los editores, subrayó que en el libro nos aproxima a  un Marruecos real, no el que enseña la publicidad turística ni los medios de comunicación que sólo reparan en las pateras, en los pobrecitos. En el libro, en cambio, ese personaje marginal da cuenta de la complejidad de ambas sociedades, especialmente de la occidental que proyecta al mundo la idea que la felicidad está al alcance de todos a través del consumismo, mientras que – tanto en los países periféricos como en los centrales- esa falacia conlleva penurias asociadas como la  explotación laboral y contaminación, entre otras.

 

El intercambio de opiniones, en el que participó Josep Batlló (ese librero rara avis capaz de desaconsejar un libro a una clienta, después de haber sido consultado) provocó unas ganas tremendas de leer “Harraga” (novela ganadora del premio Novelpol 2003) entre los que aún no habían tenido la oportunidad de leerlo. Especialmente después de compartir el entusiasmo y el buen criterio de estos editores que seguramente sabrán marcar un camino interesante en la publicación de títulos en catalán –narrativa y novela-  con crítica social.

 

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