Doble ración épica en el Palau

altEl santuario de la música catalana acoge en una misma función la Novena sinfonía de Beethoven y “Carmina Burana”

 

 

El santuario de la música catalana acoge en una misma función la Novena sinfonía de Beethoven y “Carmina Burana”

 

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La Orquesta y Coro Estatales Ucranianos de Kharkov presentan los días 6 y 12 de diciembre una actuación esencial en la temporada de música clásica del Palau de la Música: por un lado, el “Carmina Burana” de Carl Orff y la Novena Sinfonía de Beethoven.  Se trata de dos obras universales que han trascendido las fronteras físicas propias de su género, es decir, los auditorios y las salas de música.

 

Basada en poemas latinos medievales, “Carmina Burana” es un conjunto de canciones estudiantiles, de amor y de taberna, un canto a la vida y a los placeres terrenales. Gracias a su espectacularidad, al halo de misterio que envuelve toda temática medieval y a su inclusión en películas como Excalibur o El séptimo sello es seguramente una de las piezas corales favoritas del público.  Es la pieza más memorable del compositor alemán Carl Orff y está inspirada en una colección de poemas medievales de los siglos XII y XIII descubiertos en 1803 en el monasterio benedictino de Beuern (Alta Baviera). Consta de alrededor de 300 poemas escritos en latín medieval y otros 50 que lo están en una mezcla de alemán antiguo, latín y francés. Los goliardos, sus anónimos autores, eran clérigos o estudiantes vagabundos que llevaban una vida irregular, fuera de las reglas institucionales. Los argumentos de estos poemas emanan una filosofía simple y directa del amor a la vida y son de una temática variada, entre las cuales distinguimos canciones de amor, de taberna, sátiras y canciones estudiantiles.

 

La obra se inicia con Fortuna Imperatrix Mundi (Fortuna, Emperatriz del Mundo), una potente invocación coral a la diosa Fortuna, la cual somete al hombre bajo su yugo y cuyas veleidades cambian como las fases de la luna. Primo vere (primavera) describe la celebración de una fiesta que acontece en primavera, cuando la naturaleza despierta fortaleciendo al hombre en su lucha contra el destino. En In Taberna (En la Taberna) los hombres escuchan la desgarradora confesión de un espíritu rebelde que desafía al destino; al final un coro de borrachos pretende olvidar con el vino las miserias de este mundo. En Cour d’amours (La corte del amor), que recuerda a la música cortesana de la Edad Media, es un homenaje a Venus, diosa del amor. En el punto culminante de la tercera parte la diosa Fortuna hace girar la rueda, y la circularidad del destino es anunciada otra vez con el coro inicial, O Fortuna.

 

Con “Carmina BuranaOrff logró crear un “teatro total” en el que la música y palabra colaboran para crear un efecto arrollador. La obra se estrenó en 1937 en Frankfurt y obtuvo tal éxito que cambió totalmente la carrera de Orff, quien a sus 40 años de edad era más famoso como educador que como compositor. “¡Todo lo que escribí yo hasta ahora, y usted lamentablemente imprimió, puede desecharlo! Con “Carmina Buranacomienzan mis obras colectivas“, le escribió Orff a su editor.

 

Invocación a la alegría

 

El repertorio del concierto se completa con la Novena Sinfonía de Beethoven, el más conocido himno a la hermandad universal. Basado en el poema de Friedrich Schiller que el compositor descubrió a los veinte años, es el resultado de un proyecto que el autor culminó tras años de trabajo y más de doscientas revisiones. Se trata de un icono musical con vida propia y la única pieza musical declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 

La Novena Sinfonía en re menor o “Coral” se ha escuchado con frecuencia en actos oficiales, como la Reunificación alemana o los Juegos Olímpicos.  La obra se basa en el poema “A la Alegría”, que cautivó a Beethoven a los 20 años, pero el compositor no la culminó hasta mucho tiempo después, a sus 54 años de edad. Su estreno en el Teatro de la Corte Imperial de Viena despertó gran expectación ya que nadie quería perderse la presentación de la esperada sinfonía y la que podía ser la última aparición pública del genio alemán; Beethoven murió tres años después del gran y esperado estreno de su Novena Sinfonía, durante los cuales tuvo que permanecer en casa aquejado de diversas enfermedades.

 

El recital cumplió con creces las expectativas. Al finalizar el concierto el compositor subió a la tarima de espaldas al público y ya estaba tan sordo que una solista tuvo que indicarle que se volviera para darse cuenta de que el público aplaudía enardecido. La partitura original de la Novena Sinfonía ha sido declarada por la UNESCO Patrimonio Universal de la Humanidad. Actualmente hay un disco de la novena sinfonía dentro de la sonda espacial Voyager, junto con diversas anotaciones sobre la raza humana.

 

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