Amazon ha alcanzado un acuerdo con la representación de los trabajadores para reducir el impacto del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en sus oficinas de Barcelona, que finalmente afectará a 791 empleados, frente a los 978 previstos inicialmente. Pese a esta rebaja, el ajuste sigue teniendo un alcance considerable, ya que supone la salida de casi un tercio de la plantilla que el gigante tecnológico mantiene en la capital catalana, consolidando uno de los procesos de reestructuración más relevantes del sector tecnológico en España en los últimos años.
El pacto, cerrado tras semanas de negociaciones intensas entre la dirección de la compañía y los sindicatos, ha sido presentado por ambas partes como un “mal menor” en un contexto de transformación profunda del modelo operativo de Amazon. La multinacional estadounidense justifica estos recortes por la acelerada automatización de procesos internos derivada de la implantación de soluciones avanzadas de inteligencia artificial (IA), una tendencia que no solo está redefiniendo su estructura organizativa, sino que está marcando el rumbo de toda la industria tecnológica a escala global.
Un ajuste menor en cifras, pero significativo en impacto
La reducción del número de despidos, que pasa de 978 a 791 personas, supone una rebaja de cerca del 19% sobre la cifra inicial planteada por la empresa. Sin embargo, el volumen final continúa siendo elevado si se tiene en cuenta el tamaño de la plantilla de Amazon en Barcelona, estimada en algo más de 2.400 trabajadores en áreas como desarrollo de software, servicios en la nube (AWS), operaciones corporativas y soporte técnico.
En términos relativos, el ERE afectará aproximadamente al 33% del personal de oficinas en la ciudad, lo que pone de manifiesto la magnitud del proceso de reestructuración. Fuentes sindicales reconocen que la reducción del número de afectados ha sido posible gracias a la introducción de medidas alternativas, como recolocaciones internas en otros centros del grupo, prejubilaciones y salidas voluntarias incentivadas, aunque subrayan que el impacto social sigue siendo “muy duro”.
La inteligencia artificial como motor del cambio
Amazon ha defendido desde el inicio que el ajuste de plantilla responde a un cambio estructural y no coyuntural. La compañía se encuentra inmersa en una profunda reorganización impulsada por la adopción masiva de herramientas de inteligencia artificial y automatización, que permiten realizar con mayor eficiencia tareas que hasta ahora requerían una elevada intervención humana.
La implantación de sistemas de IA generativa, automatización del análisis de datos, atención al cliente basada en chatbots avanzados y optimización de procesos internos ha reducido de forma significativa la necesidad de determinados perfiles profesionales, especialmente en áreas administrativas, de soporte y gestión intermedia. Según fuentes cercanas a la empresa, muchas de las funciones afectadas “ya no tienen sentido en el nuevo modelo operativo”, en el que la tecnología asume un papel central.
Este proceso no es exclusivo de Barcelona ni de España. Amazon ha llevado a cabo recortes similares en otros países europeos y en Estados Unidos, donde en los últimos años ha anunciado decenas de miles de despidos en distintas divisiones. La diferencia, en el caso de Barcelona, radica en la concentración de talento tecnológico y en el peso estratégico que la ciudad ha tenido como hub digital del grupo en el sur de Europa.
Barcelona, de polo tecnológico a símbolo de la reestructuración
Durante la última década, Barcelona se consolidó como uno de los principales centros tecnológicos de Amazon en Europa. La combinación de talento cualificado, costes relativamente competitivos y un ecosistema innovador atrajo importantes inversiones del grupo, que llegó a emplear a miles de profesionales altamente especializados.
El ERE supone, por tanto, un golpe significativo para la ciudad y para su posicionamiento como polo tecnológico. Expertos en economía digital advierten de que, aunque parte del talento despedido será absorbido por otras empresas del sector, el impacto a corto plazo en el mercado laboral local será notable, especialmente en perfiles muy vinculados a procesos internos específicos de Amazon.
No obstante, algunos analistas consideran que este movimiento puede tener un efecto indirecto positivo a medio plazo, al liberar profesionales con experiencia en grandes proyectos tecnológicos, que podrían reforzar startups, pymes innovadoras o incluso impulsar nuevos proyectos emprendedores en el ecosistema local.
El papel de los sindicatos en la negociación
Las organizaciones sindicales han tenido un papel clave en la reducción del número de despidos. Desde el inicio del proceso, los representantes de los trabajadores denunciaron que la cifra inicial de 978 afectados era “desproporcionada” y exigieron explorar todas las vías posibles para minimizar el impacto social.
El acuerdo final incluye, además de la reducción del número de salidas, mejoras en las condiciones económicas de las indemnizaciones, planes de recolocación interna y externa, y programas de formación para facilitar la transición profesional de los empleados afectados. En particular, se ha puesto énfasis en la recualificación en competencias digitales avanzadas, precisamente en el ámbito de la inteligencia artificial y el análisis de datos, con el objetivo de mejorar la empleabilidad de los trabajadores en un mercado laboral cada vez más competitivo.
Pese a ello, los sindicatos mantienen una postura crítica con la estrategia de Amazon y alertan de que la automatización “no puede ser la única variable” a la hora de definir el futuro del empleo. Reclaman un mayor compromiso de las grandes tecnológicas con el empleo de calidad y con una transición justa hacia modelos más automatizados.
Un reflejo de una tendencia global
El ERE de Amazon en Barcelona se enmarca en una tendencia global que afecta a las grandes compañías tecnológicas. Tras años de crecimiento acelerado y contrataciones masivas, el sector se encuentra en una fase de ajuste marcada por la búsqueda de eficiencia, la optimización de costes y la integración de tecnologías disruptivas como la IA.
Empresas como Google, Meta, Microsoft o Salesforce han anunciado en los últimos tiempos recortes significativos de plantilla, en muchos casos vinculados a procesos de automatización similares. La diferencia es que, en el caso de Amazon, la apuesta por la inteligencia artificial es especialmente transversal, afectando tanto a áreas técnicas como a funciones corporativas y de soporte.
Para algunos expertos, este fenómeno marca el inicio de una nueva etapa en el mercado laboral tecnológico, en la que la demanda se concentrará en perfiles altamente especializados, capaces de diseñar, gestionar y supervisar sistemas automatizados, mientras que otros roles tenderán a desaparecer o a transformarse radicalmente.
Impacto social y debate político
El anuncio del ERE y su posterior reducción han reavivado el debate político y social sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo. Desde distintas administraciones y partidos políticos se ha subrayado la necesidad de anticiparse a estos cambios mediante políticas activas de empleo, formación continua y regulación adecuada del uso de la IA.
En Cataluña, el caso de Amazon ha sido utilizado como ejemplo de los riesgos de una transición tecnológica mal gestionada. Al mismo tiempo, se ha insistido en la importancia de mantener la competitividad y la capacidad de atraer inversiones, en un equilibrio complejo entre innovación y protección social.
Un futuro incierto, pero inevitablemente tecnológico
Para los 791 trabajadores que finalmente saldrán de Amazon en Barcelona, el acuerdo alcanzado no elimina la incertidumbre, aunque sí ofrece mejores condiciones para afrontar una nueva etapa profesional. Para la empresa, el ajuste supone un paso más en su estrategia de adaptación a un entorno cada vez más dominado por la inteligencia artificial y la automatización.
Más allá del caso concreto, el ERE se convierte en un símbolo de los profundos cambios que atraviesa el mundo del trabajo. La reducción de despidos pactada demuestra que el diálogo social puede amortiguar el impacto de estas transformaciones, pero también pone de manifiesto que la revolución tecnológica ya no es una promesa futura, sino una realidad con consecuencias directas sobre miles de empleos.
En este nuevo escenario, la capacidad de adaptación —tanto de las empresas como de los trabajadores y de las instituciones— será clave para determinar si la inteligencia artificial se traduce en una oportunidad de progreso compartido o en una fuente de desigualdad creciente. El caso de Amazon en Barcelona es, en este sentido, una advertencia y un anticipo de los desafíos que están por venir.
